martes, 9 de marzo de 2010





  • El arte, la sociedad y el contexto están inevitablemente sumergidas en y para la cultura. La Cultura atañe los usos, costumbres y tradiciones de una sociedad, de un contexto en especifico de un tiempo y de un espacio. Barroco, Suplemento Cultural, publicado cada domingo en el Diario de Querétaro tiene como principio llevar hasta los queretanos, a través de la palabra y la investigación , un trabajo que empalme las riquezas culturales de nuestro estado así como la visión de nuestra gente, de nuestro pueblo, de nuestra historia y nuestro tiempo. Comparte con nosotros el fruto del trabajo, la cultura y el arte.



LEGOM , poeta de la negociacion

LEGOM poeta de la negación

Por Luis Alberto Arellano

Que Luis Enrique Gutiérrez Ortiz Monasterio (Jalisco, 1969) es más conocido como LEGOM, que es el dramaturgo mexicano más conocido e imitado de la última década, son hechos de sobra reseñados. Menos lo son los motivos que están circulando por su obra y que tienen que ver con una situación particular: LEGOM es antes que un dramaturgo un polígrafo: ha escrito novelas, un libro de cuentos publicado en Tierra Adentro (Sirenas de escama gris, 1992), un cuadernillo de poemas (Obra poética I, Sangremal/ Cuadernos de Crótalo, 2000), una gran cantidad de artículos dispersos tanto sobre dramaturgia, como sobre políticas culturales, defensa de los Derechos Humanos, como sobre narrativa y poesía. Su formación comenzó con la narrativa: el cuento y la novela. Pero donde alcanza mayor tensión lo que luego será su voz reconocible es en los poemas de Obra poética I.

Dos ejes cruzan estos poemas: la indagación sobre el lenguaje y sus recursos (desestructuración de la sintaxis, opacidad que multiplica los sentidos, disipación del yo lírico a favor de una voz en primera persona pero profundamente enrarecida); y la indagación sobre lo humano. La aparición de personajes que relatan algo de lo que somos todos y que dejan en claro que en los márgenes de la experiencia humana hay un aprendizaje y una verdad que a todos toca:

Para qué quiero que me llamen hombre
si solamente soy una hoja negra
arrancada de ese árbol negro
que crece entra la hiedra de mi vida negra.

El primer recurso que llama la atención y que será una constante en su trabajo dramatúrgico es la sonoridad de la enunciación. No hay límites en el sonido del verso. Tanto recuerdan vagamente a formas clásicas (las asonancias ayudan a configurar una aparente regularidad) como se busca una pretendida verbalización cotidiana. El sonido del verso, y la coloquialidad artificial (paradoja evidente) son un recurso aprendido en la poesía confesional norteamericana: Lousie Glück, Phillipe Levine, Gary Soto. De ahí el extrañamiento ante una enunciación que se pretende simple y sapiencial, pero que está recargada de sentidos contrapuestos, negando así su fragilidad verbal. Me parece interesante que aunque poetas de su generación optaron por evidenciar esta falsa enunciación (José Eugenio Sánchez, Ángel Ortuño o Juan Carlos Bautista), los caminos para abordarla fueron muy distintos. Mientras en el resto de poetas nacidos al final de la década de los sesenta la tentación, o la franca aceptación, del discurso pop (en su intentona de dotar al poema con referentes venidos de los medios masivos de comunicación) fue casi generalizada, LEGOM optó por un enrarecimiento del discurso vía el modelo de la traducción. Escribir como si se tradujera de otro lengua, forzando la de llegada para lograr un acercamiento a la expresión en otro idioma.

El otro aspecto a rescatar es el evidente interés en conciliar el proyecto fallido de la modernidad (la creación de un ser humano racional y libre de los atavismos medievales) con las evidencias de la ruptura del orden vertical del mundo:

Esos que no hablan pero están
en las tragedias de Eurípides y no dicen palabra pero están
regocijados de ver al hombre tropezar
más de una vez sobre su propio palio están
aunque no hacen ni dicen ni sienten ni derrocan

Siempre sus personajes son perdedores, marginales que están buscando el momento oportuno. Ahí está el interés en ese proyecto perdido de la modernidad, aquellos que quedaron rezagados en la partición del mundo, confrontando en su sordidez, enfermedad y estulticia a una clase media que pretende la movilidad social como una oportunidad de fuga. Estos personajes, con su verbalidad descoyuntada, su hambre de triunfo y su esperanza inútil develan que la oportunidad de superar un entorno hostil es algo negado.

Mujeres en la Dramaturgia

Las chicas de 3.5 floppies, dos mujeres decentes con actitudes de hombres


Mujeres en la dramaturgia de Hartasánchez, Legom y Santillán, un equilibrio de fuerzas



Por Margarita Ladrón de Guevara

Las mujeres retratadas en la dramaturgia contemporánea mexicana reflejan los roles que éstas tienen en la sociedad, rompen estereotipos y trasgreden ciertas conciencias. Tenemos madres neuróticas, niñas suicidas, las que hablan como hombres o las que pisotean a los demás con tal de lograr sus objetivos; todo cabe en la hoja en blanco de los dramaturgos. Sin embargo el proceso de delinear un personaje no se define por su género sino por la historia, coinciden los dramaturgos Mariana Hartasáncez (Canción de Gershwin), Luis Enrique Gutiérrez Ortiz Monasterio (Las chicas del 3/2 floppies) y Luis Santillán (Autopsia a un copo de nieve), quienes con distintas motivaciones han dado voz a mujeres bien definidas y no encasillables.
En un monólogo a tres voces Luis Enrique Gutiérrez Ortiz Monasterio, Mariana Hartasánchez y Luis Santillán hablan sobre los personajes femeninos. Vigentes más que nunca, en Querétaro los tres están en cartelera: Hartasánchez estrenó ayer en el VII Encuentro de Dramaturgia Contemporánea regio la lectura de Dos muertos y un banjo (ganadora del premio Manuel Herrera 2009); de Legom se presentan Edi y Rudy en la Casa de Cultura Ignacio Mena, y Sensacional de maricones en el Museo de la Ciudad; y La historia ridícula del oso polar celebra 125 representaciones en el Museo de la Ciudad.
Llamados feministas, misóginos, andróginos y machistas –Santillán incluso de autodefine como misándrico- por su obra, los dramaturgos defienden su postura de creadores en tanto construyen historias que inevitablemente tienen personajes, pero no por el hecho de su género, tienden a favorecerlos, al contrario. “El personaje se delinea por la situación en la que está, el marco referencial al que responde y la dinámica de relación que establece con el estado de cosas en que existe, en tanto que estos mutan constantemente según el texto del que se trate”, dice Luis Santillán, único dramaturgo –a decir de Legom- que dedica toda su producción a personajes femeninos (De Autopsia a un copo de nieve se suman Historia ridícula de un oso polar, Malinche y La fortaleza de la soledad, todas sobre mujeres). “A mí no me interesa tanto la mujer por el hecho de ser mujer” dice Legom, sino por su condición de ser humano, y eso la iguala al hombre –y viceversa- en el proceso de construcción de un personaje.
Para Hartasánchez “La mujer es una interrogante abierta en nuestro país, los autores que han descubierto esa pregunta aún no resuelta y se han sentido atraídos por dilucidar al respecto, han hablado de la mujer y le han dado la posibilidad de hablar a través de la ficción escénica. Quienes no están interesados en el tema, no lo tocan. No creo que haya lugares especiales y lugares comunes. Depende de la perspectiva y el interés del autor”. Sin embargo, acepta que las mujeres “no hemos podido contruir un discruso de género consistente” a través de luchas feministas recalcitrantes, por un lado, o rigores atávicos que aún arrastramos por el otro.
Legom afirma que para contar una historia parte “de modelos prenaturalistas del personaje, en los que éste intenta ser una metáfora, algo abstracto, y no la representación de un individuo, sólo me interesa que sean mujeres cuando esta condición me sirve de vehículo para la construcción de una metáfora” y pone de ejemplo el caso de Las chicas 3.5 floppies, en donde la construcción se basa en una “premisa simple: el uso del lenguaje. Dos mujeres que hablan como hombres. Qué pasa si al universo femenino lo cruzo con un lenguaje vulgar y soez más propio de ciertos ámbitos masculinos.”.
El drama, dice Legom, se trata de cruzar contrarios, y estos contrarios a veces los encontramos en conceptos tan elementales como hombre y mujer. Hartasánchez amplía el concepto al afirmar que ha explorado ciertas perspectivas del discurso femenino latinoamericano a través de sus obras, “pero espero tener la posibilidad de que cada personaje pueda tener una identidad propia cifrada en el devenir de su historia y no en preconcepciones autorales”.
Las mujeres de estos autores parten de una situación extrema, como en el caso de Santillán y Autopsia a un copo de nieve; arquetípica, como la neurótica de Canción de Gershwin de Hartasánchez, o decadente, como Las chicas del 3.5 floppies. Ante los paradigmas, Hartasánchez argumenta “le toca a la sociedad en conjunto aceptar que la mujer tiene una historia paralela a la de los hombres, y que hay que empezar a escribir un capítulo nuevo, en el que la escritura producida por mujeres tenga un lugar en el imaginario colectivo; aceptando que las mujeres no somos seres desvalidos que requieren de la condescendencia ni la misericordia para poder hablar”.
Luis Santillán recurre al ejemplo de su personaje principal en Malinche “yo veo a una adolescente que descubre el poder de su cuerpo, de su voz, en ese sentido rechazo el estereotipo. Las mujeres son muy complejas, muy complicadas, todo eso múltiple que tienen alimentan la escena y sería una barbarie crear personajes unidireccionales”.
Luis Santillán reconoce que le es más fácil escribir sobre mujeres “escribir sólo con personajes femeninos es complicado, para hacerlo necesito un grado de esquizofrenia elevada ya que el ideal está en que el público –el femenino sobretodo- no sienta que hay una falsedad en el personaje, eso es bastante placentero, es un poco como seguir a Alicia por la madriguera del Conejo, es decir, es tirarte de cabeza sin paracaídas por un precipicio donde no sabes que habrá al final, si es que hay final. Además creo que existe un estereotipo sobre los personajes femeninos al que me opongo, creo que hay muchas posibilidades del drama si colocas un par de mujeres porque el hecho en sí es provocador. Visitar los personajes femeninos me permite revalorar la visión del mundo de y sobre las mujeres”.
Donde sí hay diferencia, dice, es en las actrices: los mejores actores de México tienen tetas, dice Legom. “A diferencia de los papeles masculinos, en los femeninos siempre tengo en la cabeza una actriz que me gustaría que lo interpretara. Casi nunca se me ha dado que se me cumpla ver un papel representado por la actriz que imaginé, salvo ahora que trabajo con la Universidad Veracruzana que tiene excelentes actrices para las que he escrito algunos papeles. Si por gusto fuera, solo escribiría para mujeres, en nuestro teatro es garantía”.
Luis Santillán mira el lado práctico: en las escuelas de actuación la población de estudiantes femeninas es mayos y eso le garantiza al joven escritor que siempre tendrá trabajo. ¿Qué espera de sus personajes femeninos? “Me gusta pensar que montar una obra de alguna manera modifica tu vida, aunque sea un poco, de no ser así creo que no tuvo caso la experiencia, así que esperaría alcanzar ese grado en el que un personaje generado en mis textos toque de manera permanente a la actriz”.
“Me gusta explorar y explotar las posibilidades de las figuras míticas, arquetípicas y estereotípicas de la mujer para a través de ellas, decir algo más” finaliza Mariana Hartasánchez.


Ellas en el teatro: Mujeres; presas del mundo masculino.

Eréndira Lumbreras González

Con el interés de provocar conciencia e impresión en los espectadores, el dramaturgo y crítico literario Guillermo Schmindhuber y el director Román García traen para Cómicos de La Legua la puesta en escena La Secreta Amistad entre Sor Juana y Dorotea, que, a través del guion y dirección refuerzan la idea e incorporan la premisa de que la mujer vive en una sociedad hecha por y para hombres.
La obra que se estrenó en Agosto del 2009 e inició temporada el 29 de Enero del presente año se estará presentando los viernes y los sábados a las 21:00 horas durante el Mes de Marzo en el mesón de Cómicos de la Legua, con las actuaciones de Deborah Elizabeth Cepeda, Penélope Corral Campuzano, Víctor Manuel Mendoza y Franco Vega Fernández .

A voz de uno de los personajes “las mujeres son como las hacen los hombres”, el dramaturgo Guillermo Shmindhuber, ganador del Premio Nacional de ensayo “Alfonso Reyes” plasma y refiere que en la actualidad el papel de la mujer es complicado y ambiguo, “es cómo preguntar si existe la felicidad”.
Sin embargo el director Román García, director de las puestas en escena El jardín de las delicias, El Tesoro perdido planteó que la situación de la mujer, en la dramaturgia, en vez de ir progresando va en retrospectiva, y sobre todo en un estado como el de Querétaro, tan conservador.

El discurso de la obra teatral plasma la problemática de la mujer inmersa en un mundo patriarcal donde la represión social y la censura son los protagonistas. Aunque, son mujeres que no se conocieron y cada una pertenece a épocas distintas, Sor Juana siglo XVII y Dorothy Shons Siglo XX, ésta ultima, crítica literaria y primera mujer norteamericana en estudiar la obra de Sor Juana Inés de la Cruz.
La amistad que entabla Dorotea con Sor Juana es producto de su imaginación; desde su mundo subjetivo es que los personajes históricos cobran vida; la fantasía la trasporta a las sendas de un pasado donde el comportamiento de ambas mujeres nos contextualiza en cada uno de los tiempos en los que les toco vivir.

La búsqueda de la realización personal de la mujer, sin embargo, no ha estado fuera de contexto; si bien, ellas se encuentran en períodos antagónicos disímiles la fuerza y la debilidad son aspectos que cumplen factores principales en la ejecución de sus cometidos, tanto personales, profesionales, intelectuales y demás.
La puesta en escena nos deja clara la noción, en esos tiempos, de que la mujer es “débil” y fracasa en la búsqueda de emanciparse, pero sin embargo el ímpetu por emprender las familiariza. Sin que las mujeres lograran por completo su afán, las dos consiguieron ser mujeres emblemáticas, intelectuales y trascendentes.

Esta problemática hoy en día es aún un aspecto complicado, aunque las cosas han ido cambiando dentro del escenario social, la marginación hacia la mujer es todavía una realidad.

Ni endiosar ni satanizar, debemos mostrar a los hechos tal como fueron: historiadores

Cuatro investigadores de la FFH buscan nuevos datos de viejos personajes

Por Margarita Ladrón de Guevara

Estreno de sinfonías, concursos de ensayo, obras de infraestructura, torneos de distintos deportes, cursos y mesas redondas son algunos de los proyectos que los artistas, investigadores o gobiernos planean ofrecer a la población como parte de las conmemoraciones de los centenarios de Independencia y revolución para este 2010. La Facultad de Filosofía e Historia de la UAQ no se ha quedado atrás y su manera de aportar nuevos datos históricos sobre la región o personajes es a través de la convocatoria lanzada a todos los estudiantes de licenciaturas, maestrías y doctorados de toda la comunidad universitaria. Cuatro fueron los proyectos seleccionados, mismos que deberán estar listos en noviembre, con la esperanza de publicarlos en un libro. La encargada del proyecto, Patricia Pérez Murguía, afirma en entrevista que en todas las disciplinas que se imparten de la UQA hay temas de interés para ser investigados en el marco de los centenarios, por ejemplo en la Medicina, la Ingeniería o el Derecho desde los años cercanos a la Independencia o la Revolución. Sin embargo, los proyectos ganadores son todos de estudiantes de Historia, tres de ellos para obtener el grado de maestría y uno por licenciatura. Loa ganadores explicaron a Barroco que su objetivo no es desmitificar o endiosar más a los personajes, pues la versión oficial de la historia mexicana siempre se ha dividido entre héroes y villanos: “buscamos decir las cosas como son, sin emitir juicios a favor o en contra de ningún personaje” afirman en entrevista.
Myrna L. Jiménez Jácome enfoca su investigación en el Convento de Santa Clara, que durante el siglo XVIII funcionó como institución de crédito y cómo afectaron sus intereses la Reformas Borbónicas, mismas que fueron a la larga un detonante de la insurgencia. Elsa Graciela García Fernández ahondará en la vida, obra y legado del ex gobernador de Querétaro, don Saturnino Osornio. Mirta Leonela Urbina Villagómez investiga sobre las luchas sociales entre los años 1876 y 1884 las cuales fueron germen de la Revolución. Y Andrés Laguna Parra, único del nivel licenciatura, centra su estudio en la vida del sacerdote dominico fray ramón Casaus.
Para ellos, es muy importante aportar en esta época de conmemoraciones, nuevos conocimientos e investigaciones ya que este año en particular, la gente está volteando al pasado para saber qué sucedió en 1810 y en 1910, aunque el reto a vencer es precisamente el limitado conocimiento que todo el pueblo tiene de la historias, pues la educación en la primaria y secundaria centra los acontecimientos sólo en dichos años, y no en el contexto histórico por el cual sucedieron ambas luchas.

TRAS LOS PASOS DE “EL ANTIHIDALGO”

Conocido como “El antihidalgo”, el padre dominico Fray Ramón Casaus llegó de España a los 23 años, a finales del siglo XVIII. Luego de ser obispo auxiliar de Oaxaca y maestro doctor de la Universidad Pontificia de México, viajó a Guatemala y desde ahí dictó discursos y sermones como obispo en contra de la insurgencia. En estos y más datos ahondará Andrés Lagunas, con cuyo proyecto busca obtener el grado de licenciado en Historia. “Fray Ramón es conocido en la época de la Independencia como El Antihidalgo, porque a través de cartas publicadas en el Diario de México, refutaba una serie de acciones que realizaba la insurgencia, particularmente Miguel Hidalgo, tales como la toma de la Alhondiga y la Declaración de Independencia”, explica Lagunas, quien afirma que su intensión es acercarse al pensamiento político de fray Ramón y vincularlo con el pensamiento de los realistas en la Independencia. “En general” abunda “todas las instituciones gobernadas por españoles refutaban las proclamas de los insurgentes, no sólo en el terreno político o armas, también hubo una discusión intelectual enmarcada en la propuesta de revisar los conceptos: ¿cómo va a haber Estado si no hay rey? ¿cómo habrá México sin España?” Con ello, Lagunas dilucidará si es cierto que todo lo que dijeron los realistas se ignoró, si ningún concepto se retomó para el gobierno del México independiente.
Más que como héroe o villano, Lagunas analizará al personaje desde su pensamiento, pues considera que con este cristal hay que estudiar la historia “hay que analizar los pensamientos y definir la participación, aportes y postulados para ubicar si fueron retomados después de la guerra, cuando ya había un proyecto de nación” puntualiza.

EL VERDADERO SATURNINO

Conocido pero poco estudiando, don Saturnino Osornio fue un gobernador que no gozó de la aceptación y aprobación de las clases altas de Querétaro durante su gobierno, de 1931 a 1935. A decir de la historiadora Elsa Graciela García Fernández, la historia de Querétaro ha estado siempre escrita por la oligarquía política, es por ello que a don Saturnino Osornio, que de peón de hacienda llegó a ser gobernador, se le ha colocado en la historia como un villano. Pero ella no pretende endiosarlo, sino mostrarlo como realmente fue. “Es un personaje olvidado, es decir que no ha sido estudiado; revisando la historia de Querétaro nos damos cuenta que el poder está ligado a la oligarquía, a la clase alta, y él es el primer gobernador que fue un peón de hacienda, incluso a su periodo Fernando Díaz Ramírez lo llama despectivamente la osorniada, como si fuera un periodo nefasto para el estado”.
Residente de nuestro estado desde hace 22 años, García Fernández considera que las características de líder de don Saturnino Osornio lograron ganarse la confianza de los campesinos además que gozaba del apoyo del presidente Plutarco Elías Calles. Luego de afirmar que la historiadora Martha García Ugarte es casi la única que ha estudiado a Osornio más a fondo, García Fernández sostiene que “muchas de las anécdotas que se cuentan de él no son ciertas, por ejemplo cuando cerró el Colegio civil, que fue el antecedente de la Universidad, la anécdota cuenta que él dijo: si yo no se leer y así llegué a gobernador, ¿para qué queremos una universidad? Con mis investigaciones llegué a la conclusión de que eso no es cierto: Saturnino Osornio, siguiendo los postulados de la Revolución, cerró el Colegio Civil porque habían puros hijos de gente pudiente que bien podían pagar, y el dinero se utilizaría para la educación primaria en las comunidades, y eso es acorde completamente con los preceptos revolucionarios”.
Está mal investigado o no a fondo y por eso me ha llamado la atención.
García Fernández asevera que su intención no es victimizar a Osornio sino darle su real dimensión.

Convento de ricas y pobres

La historiadora Myrna Lili Jiménez Jácome busca con el proyecto “Propiedad y jerarquía. El convento de Santa Clara de Querétaro” busca determinar cómo la vida del convento como institución de crédito, influyó tras las Reformas Borbónicas en la guerra de Independencia. “A raíz de las Reformas Borbónicas” explica Jiménez Jácome “la Corona Española trató de obtener recursos económicos primero en España y luego en sus colonias; aquí en la Nueva España empezaron a adquirir bienes de la Iglesia y el Convento de Santa Clara era una institución de crédito, por lo que cuando empezaron las reformas, surgió la consolidación de vales reales y al enajenar los bienes de la Iglesia, se afectaron los bienes de los particulares lo cual causó descontento. El descontento fue parte de lo que originó la guerra de independencia”.
La investigación se centra en el convento y para poder realizarla, Myrna ha tenido acceso al archivo franciscano, fuentes primarias que describen la vida dentro del convento y de cómo se manejaban las instituciones bancarias.
Para Jiménez ha sido muy interesante encontrar que el principal mito del Convento de Santa Clara es esa imagen de la vida de clausura con monjas que trabajan mucho, dedicadas a Dios, “y resulta en realidad no fue así: tenían sus jerarquías y vivían dentro del convento de acuerdo a sus posibilidades económicas, con criadas, esclavas, hasta ocho habitaciones según el dinero de la monja, no eran celdas, eran pequeñas casas que hacían del interior del convento, una mini ciudad” y puntualiza “tenemos una visión muy diferente de la vida conventual y de eso también hablaré en mi investigación”.

EL GERMEN DE LA REVOLUCION

La historiadora Mirta Leonela Urbina Villagómez centra su trabajo en las luchas sociales en Querétaro entre 1876 y 1884, que son la antesala de las luchas revolucionarias. Ella habla sobre la gesta revolucionaria en la cual están insertas estas luchas, replanteando el concepto de revolución porque tiende a ser constreñido en el marco estricto de la lucha armada, y en este caso está ampliándolo no solo a la lucha armada sino las propuestas y problemas que fueron previos a la lucha y que se vinculan con esta lucha armada. Cabe destacar que en ese periodo, en Querétaro se vivió la huelga de la Fábrica de Hilados y textiles “El Hércules”, que dejó a muchos se sus empleados sin trabajo; al mudarse a estados vecinos, encontraron situaciones laborales similares en las fábricas, con lo cual se extendió la semilla de la inconformidad que originó la Revolución. “Las luchas previas desarticularon el porfirismo por lo que es de vital importancia entender el desarrollo de las luchas sociales más claras del momento” afirma en su proyecto Urbina Villagómez, quien tiene un trabajo de archivo muy avanzado e incluso le ha costado acotarlo por todo el material y las luchas que ha encontrado, gracias a sus investigaciones de archivos en Guanajuato, Morelia, Hidalgo, México y San Luis Potosí.

ESTE AÑO ES DE LOS HISTORIADORES

Para los entrevistados, este año es importante también porque es cuando la gente toma más en cuenta el trabajo de los historiadores. Para Adrnés Lagunas, el más joven de los cuatro, el reto es vincular el pasado con el presente; “debemos abrir un debate más a fondo, ¿qué era lo que el pueblo exigía? ¿por qué estaban inconformes?” y abunda “la demanda social al margen de lo político, era de bienestar”.
Por otro lado, Elsa considera que si bien hace 200 México se quitó de encima el yugo de España, hoy el país tiene otros yugos, en educación y en política económica por ejemplo, que le alejan de la independencia que se supone festejaremos.
En lo que sí ha habido avance, dice Myrna Jiménez, es en el lugar que la mujer ha ganado en la sociedad; desde finales del siglo XVIII “ha habido muchas ganancias para la mujer, el Convento de Santa Clara funcionaba en torno a la sociedad femenina en una época en la cual sólo había dos opciones para las mujeres: casarse o entrar a un convento, y en esta última era donde se podía tener un poco de desarrollo educativo; hoy es diferente”.

Por último, coinciden en que la reflexión se está dando en las universidades, las academias o en las ONGs, “no en los medios masivos de comunicación, porque están centrándose en eventos como poner luces a las pirámides o nuevas telenovelas. Y los que están discutiendo en programas de televisión son las mismas vacas sagradas de toda la vida, no se renueva el debate, no hay nuevas ideas”, concluyen.

Gustavo Villegas Inaugura ¿Quién es el que es?

Gustavo Villegas Inaugura ¿Quien es el que es?

Margarita Ladrón de Guevara

En 1973, Michael Fucault escribió el ensayo Esto no es una pipa basándose en el cuadro del mismo nombre que René Magritte había pintado, y en el que sobre la leyenda que da tìtulo al cuadro –y luego al ensayo- pintó una clásica pipa; con ello, Magritte dio al mundo una serie de cuadros en los que cuestionaba la relación entre las imágenes y las cosas basada en la semejanza representativa. Es así que muchos cuadros cuya imagen habla por sí sola, en el título está lo contradictorio, o la sugerencia a ver más allá de lo que se está retratando. Un ejemplo claro de ello sucede con el trabajo del artista plástico queretano Gustavo Villegas. En la primera serie individual que exhibió en la Galería DRT en 2006, titulada “Fructus”, el cuadro nos mostraba una vaina de chícharos abierta, con una serie de chícharos todavía bañados de rocío: el título del cuadro era Heptallizos; un retrato de un elote con sus granos bien formados de titulaba No necesito dentista. Así, Gustavo Villegas continuó su juego con la imagen, el nombre y la idea que tenemos de ambas cosas, así lo hizo en “Más allá del significante (2007), donde mostraba el símbolo, una metáfora y el objeto nombrado. Y ahora, en 2010, vuelve a la idea de Magritte de “esto no es lo que ves” con la serie inaugurada en el Museo de Arte de Querétaro bajo el títilo de “Quién es el que es”, en donde desdobla la idea del protagonista del cuadro para hacer de todos los objetos, el centro. En entrevista, Villegas afirma que el protagonista es el movimiento, y cuestiona “¿A quién estoy retratando: a quien está en primer plano, al que va pasando al fondo?, es decir, el protagonista somos todos, es el tiempo y es el movimiento”. Es importante, afirma, que sus cuadros tengan una conexión unos con otros al reconocerse como de su autoría y que la luz sea otro protagonista; pero aquello que esta nueva serie aporta, lo resolvió a través de la técnica “juego con el efecto óptico” abunda “conceptualmente es el desplazamiento de las imágenes y cómo se van entrecruzando las vidas no solo con el contenido sino visualmente. Es preguntarnos si es la imagen lo que vemos o es la persona, el juego de cuestionarnos qué es lo que vemos: una persona o es su imagen”. Esta serie es el resultado de sus ejercicios de observar cámara en mano gente que camina por la calle, paisajes urbanos que dan un hilo conductor a su trabajo. La idea nació mientras realizaba una residencia artística en Canadá y las imágenes fueron tomadas en Vancouver. “Me gusta que no haya elementos obvios –dentro de las imágenes retratadas- para que sea cualquier lugar y cualquier persona”. ¿No tienes miedo que se piense que te estás repitiendo? “Me pasaba un poco con las series Inclusiones (2006) y Anywhere (2008) porque no me estaba moviendo. Ahora me estoy repitiendo en tema pero busco reinventarme, y con esta serie lo logro con el enfoque”. ¿Qué tiene Quién es el que es que no tuvieron las otras series, si siguen siendo cuadros reconocibles de Villegas tanto por técnica como por tema? “Siempre investigo que ya sea a través del material, la iconografía o el contenido, y ahora con la técnica involucro al espectador para que forme parte del cuadro de una forma más cercana”. A decir del artista, logró su cometido de involucrar al espectador de una manera más activa al provocar que la reacción sea, por un lado, entrecerrar los ojos frente a los cuadros para “enfocar” o moverse frente a él para dar la idea de movimiento, como lo muestra cada pintura. Desde su primera exposición, en la Galería Municipal Rosario Sánchez en 2004, al día de hoy, Gustavo ha exhibido su trabajo en la ciudad de México, en Nueva York, en Morges Suiza y en Banff, Canadá. La serie Quién es el que es viajará a Suiza para exponer por segunda ocasión en Morges, partir del 15 de abril. También, Villegas trabaja con la Galería Oscar Román en la ciudad de México en la cual participa en la exposición itinerante Monumentos, símbolos e íconos del bicentenario; y forma parte del catálogo de artistas de Mart: guía de artistas emergentes. Trabaja con marchantes de arte como Ricardo Reyes y en las galerías capitalinas Aldama Fine arts y con la suiza Galery Espacios, de Maly Blatter. Su trabajo, dice, se divide en dos: por un lado está aquello que es más amigable para el espectador, como la serie en el Museo de Arte Quién es el que es, o las anteriores Inclusiones o Ser ¿o no? Y por otro lado, aquello que en el que profundiza en lo discursivo. El resultado de esto ha sido series como Más allá del significante o Azarosos placeres (2009). “Hay diferentes reacciones e incluso creo que diferente público el que se enfocan en una u otra” añade “en el mismo discurso de retratar a la sociedad es como irme parando en diferentes públicos, en algunos mi cabeza fluye más”. Los procesos creativos son de diferente intensidad también para cada serie. Gustavo ahonda “En series como Quién es el que se, me relajo porque el artista necesita también de no tener tantas ideas y densidad en su cabeza, a mi me pasa que si me quedo clavado en una serie la cabeza está muy echada a andar, es rico darme el chance de hacer paisaje urbano que técnicamente tiene otro proceso”. Para Gustavo es importante estar siempre presente en el mercado queretano, es por ello que antes de llevar su trabajo a Suiza, lo mostró aquí “La gente que compra mis cuadros es gente joven y aceptan más series como Azarosos placeres” dice “el trabajo del artista también tiene un alto grado de relaciones públicas por eso creo que es importante mantenerme presente para que la gente no me olvide”, finaliza

El chamarro del Tzotil

El chamarro del Tzotzil

Por Gabriel Vega Real

Eran la seis de la mañana. Si no se presentaban contratiempos, llegaríamos a Acapulco antes de las siete de la noche. El día anterior nos despedimos de la familia. Sabíamos que no los veríamos en varios años.

El calor se sentía raro, no era el calor húmedo de las primeras veces que viajé a Chiapas. Tenía la costumbre de comparar la vista de Tuxtla Gutiérrez con la Cuesta China de Querétaro. No sé por qué. A lo mejor para justificar que estaba lejos de mis parientes. Siempre le decía a Chely: “Ve Querétaro. Cada día está más verde y Chiapas cada día más seco” Desde que pasábamos Ocozocuautla, empezaba a comparar: “No sé qué le hacen a Chiapas, parecen hormigas. ¿Ya viste el Cerro de Juárez? Cada día está más pelón. ¿Y qué me dices de Rizo de oro? No tarda en convertirse en un desierto. Dicen que en Chiapas ya ni llueve. No sé si sea exageración, pero el calor húmedo que antes se sentía, pues... ¿quién sabe por dónde se habrá metido?”
Para prolongar el viaje, le propuse a Chely que nos fuéramos a desayunar a San Cristóbal. Era ilógico, viajaríamos noventa kilómetros en sentido contrario. En total ciento ochenta kilómetros tan sólo para desayunar. No sé por qué me hizo caso. Llegamos a San Cristóbal de las Casas. Se me ocurrió que nos fuéramos a Las Grutas a almorzar tasajo. Nada más se me quedó viendo, vi que en sus ojos se le dibujaban las palabras que pensaba: “Pinche Gabriel, está bien loco.” Con los mismos ojos, pero con una señal de resignación me dijo: “Como quieras, pero ya sabes que no como fritangas. Si quieres, cómete el tasajo y después nos vamos a desayunar al parque.”
Ya en Las Grutas, vi algo raro; un montón de chamulas bajaba de la sierra. Se acercaban a los carros y se retiraban cuchicheándose cosas al oído.

Quise comprar un chamarro, era un chamarro precioso. Estaba bordado con hilos de colores, donde predomina el negro, luego el verde, el azul y el violeta. Pero además estaba bordado con hilos dorados y plateados. El chamarro me encantó. Le pregunté al indígena, (que después supe era Tzotzil), por el precio. Creo que me pidió quinientos pesos. Pero Chely me dijo que para qué quería otro chamarro, que en la casa ya tenía muchos. Le dije que nunca había visto uno de esos, que me gustaría enmarcarlo y ponerlo en la sala de la casa de San Gil. Finalmente me convenció de no comprarlo. En el vestidor de mi recámara tengo una caja con ocho chamarros, producto de otros tantos viajes a Las Grutas de San Cristóbal.

El ambiente se sentía pesado. Gente subía y bajaba de la sierra. En la entrada de las grutas los empleados se sentían molestos. Sentí miedo al ver que un tipo de barba rubia se asomaba entre los árboles con una R-15. Sin preguntarle a Chely, (que permanecía en el carro), subí a los niños al carro. Manejé de regreso a Tuxtla sin probar el tasajo, ni desayunar en el restaurante del kiosco del Parque Central de San Cristóbal.

Desayunamos en silencio en el Hotel Bonampak. Cerca del mediodía agarramos carretera hacia Acapulco.
El viaje al principio fue tranquilo. Los niños durmieron hasta llegar a La Ventosa. Compramos yogurt y galletas Marías, yo dos cocas de lata y una botella de agua de litro y medio para Chely.

Pasando Salina Cruz no sorprendió la tormenta. Hubo momentos en que tuve que detener el carro y sacar la cabeza para ver la carretera. Los niños despertaron. Chely me vio otra vez con los mismos ojos que me miró en la mañana, pero no dijo nada. Murmuró que sentía miedo por la lluvia. Germán me abrazó del cuello y Violeta se recargó en el respaldo del asiento acariciándole el pelo a Chely. Hubo momentos en que estuvimos detenidos más de diez minutos, pero el temor a que un trailer nos embistiera por detrás, me animaba a seguir en la aventura entre la lluvia. Parecía que se hubiera hecho de noche de lo cerrado que estaba el cielo.

Antes de llegar a Huatulco se presentó el primer contratiempo. La carretera estaba inundada y no había forma de atravesar. El agua alcanzaba más de un metro de profundidad. Orillados en la carretera, estaban un Volkswagen, un camión de pasajeros de la Cristóbal Colón y un Mustang rojo convertible con la capota puesta. Las personas descendieron de los vehículos. Cambiaban impresiones sobre la intensidad de la tormenta, pero sobretodo, hacían énfasis es que era raro que lloviera de esa forma en esa época del año, era 31 de diciembre. Otros más se habían resignado, disfrutaban el chipi chipi, en que se había convertido la tormenta. Algunos niños arrojaban piedras tratando de hacer patitos en el agua.
Nosotros permanecimos en el auto. Nos mirábamos silenciosos, Germán abrió la ventanilla y, junto con Violeta, se dedicaron a observar la cascada que bajaba del cerro para apaciguarse al tocar el mar. Chely me miraba resignada. Me sentí tremendamente mal por el arrebato de ir a San Cristóbal en lugar de tomar camino a las seis de la mañana.

Pensé decirle a Chely que nos regresáramos a Tuxtepec, donde empieza La Ventosa, y en vez de ir a Acapulco, nos fuéramos a México a visitar a mí mamá. Por primera vez en mi vida estaba en disposición de aceptar todos los reclamos que me quisiera escupir en la cara, de verdad me los merecía. Al no escuchar ningún tipo de reclamo la volteé a ver; sólo pude mirar sus ojos fijos en el torrente que atravesaba el camino. “Ay, Gabriel si te platicara todas las veces que vi esto cuando viajaba con mis papás. Pues lo único que nos queda es esperar. El agua no va a ser eterna; algún día se tiene que acabar.”

Cuando me resigné a esperar a que bajara el nivel de la inundación, sucedió algo que no esperábamos. Un grupo de campesinos se ofreció a ayudarnos para atravesar al otro lado del camino. No recuerdo haberles dicho que sí. Colocaron cinta canela en las puertas. Me indicaron que me acercara al río, que bajara los vidrios y que ellos nos guiarían al otro lado. Tal vez eran diez personas. Se colocaron en los costados del Marquís. Con el motor encendido nos guiaron al otro lado de la carretera.
Por un momento pensé que la corriente nos arrastraría al mar. Para esos momentos Violeta se había aferrado al cuello de Chely y Germán me colocó las manos en los hombros. Los cuatro permanecimos en silencio, sentí que Chely pensaba alguna oración, mientras me recriminaba mentalmente por no haber tomado el camino a las seis de la mañana. El carro se meneaba como lancha; en un momento sentimos que la fuerza de los campesinos era vencida por la corriente; se aferraron al Marquís y, después de un susto tremendo, cuando el carro se ladeo, sentí que tocábamos el piso. Respiramos profundo. Hasta el día de hoy me pregunto cómo es que el motor no se apagó. Aceleré suavemente, escuchamos los aplausos de la gente que estaba al otro lado de la carretera. Chely les dio una generosa propina a esas buenas personas. Nos detuvimos por un momento para ver cómo regresaban aferrados a la soga colocada de lado a lado de la carretera y se preparaban para guiar al Mustang. Ellos no tuvieron tanta suerte. La corriente los arrastró al mar. No quisimos voltear. Sólo le dimos gracias a Dios y continuamos el camino.

El trayecto fue más tranquilo hasta antes de llegar a Puerto Escondido, donde estaba instalado un retén del Ejercito Mexicano. Un militar nos hizo la señal de detenernos, (era poco más de las dos de la madrugada), un oficial de la Policía Federal de Caminos me dio una indicación que casi me provoca un infarto. Me solicitó que saliera del carro, y tras dar algunos pasos hacia la parte posterior del vehículo, me dijo con una serenidad que me estremeció: “Si ve alguna persona que le hace la parada en la carretera, no se detenga. ¡Lléveselo! Se acaba de desatar una revuelta armada en Chiapas. ¡Usted seguro! Si en algo estima la seguridad de su familia, no se detenga por nada. Antes de continuar, revise el auto. Puede cargar gasolina en el puesto de socorro. Es gratis.”

No dije nada al subir al carro. Cargamos gasolina, revisamos las llantas y el aceite. Manejé sin ningún contratiempo, pero muy tenso hasta que vi Puerto Marques en Acapulco, en ese momento sentí que mis hombros se relajaban. Ana (la encargada de la casa), ya nos esperaba. Las recámaras estaban dispuestas, había agua de tamarindo en el refrigerador, un paquete de cervezas y agua embotellada para Chely.
No sé a qué hora llegamos a Acapulco. Desperté cuando el sol de la tarde se metía por las persianas de la recámara. Vi a Chely acostada junto a mí, a Violeta junto a ella, y Germán estaba atravesado en la cama con los pies encima de la espalda de Violeta. Tratando de no hacer ruido cerré la persiana y subí a la terraza. Me serví una taza de café bien cargado y encendí el televisor para ver lo que decían en las noticias de lo que me dijo el Federal de Caminos en el retén de la carretera.
Las escenas se repetían constantemente en todos los canales. Indígenas muertos en las calles. Habían quemado los Archivos de la Presidencia Municipal de San Cristóbal. Se hablaba de que muchos personajes chiapanecos habían sido secuestrados.
Pensativo me senté frente al televisor. Un indígena Tzotzil yacía en un charco de sangre, junto a él un remedo de rifle de madera, un chamarro de colores: negro, verde, azul, violeta y bordados de oro y plata. Esa es la última vez que vi el jorongo que quería comprar para enmarcarlo y colocarlo en la sala de la casa de San Gil.

La palabra que hizo conciencia, Carlos Montemayor

La palabra que hizo conciencia
Carlos Montemayor

Por Francisco Núñez Montes

Una voz irremplazable y una pluma de verticales trazos, provista y engalanada con la firmeza de convicciones. Calidad humana que está desapareciendo. Dejas una de las pocas huellas de la dignidad y honorabilidad intelectual de nuestros últimos años, de ese México que se nos fue. Siempre te pronunciaste en defensa de nuestra soberanía e integridad, compartiendo tus ideas y conceptos, exponiéndolos por todos los medios: en tus libros, la prensa, en conferencias magistrales, en tu poesía y sobre todo en casa, al calor de la amistad. Alrededor del canto, nos conectamos de por vida. Formaste parte de nuestra familia desde el nacimiento de nuestra hija Tamara. Siempre serás de los nuestros.

Gracias por compartir tu vida, tus experiencias y visión del mundo, con quienes tuvimos la oportunidad de esa convivencia, más allá de la amistad, que nos seguirá enriqueciendo. Gran emoción recibimos quienes compartimos tu discurso e ingreso a La Academia Mexicana de la Lengua.

Vivirás siempre en nuestras memorias, compadre Carlos Montemayor, has sembrado con tu ejemplo la semilla de la emancipación libertaria que como país, no hemos logrado y de una Independencia, que sólo se escucha en las declaraciones de los gobernantes, pero que no forma parte de la cruda realidad. Eres la voz de la conciencia nacional que muy pocos escritores e intelectuales han esgrimido, sucumbiendo ante la lisonja y la búsqueda de prebendas, premios y reconocimientos diversos. Este martes 2 de marzo, La Jornada publica tu último artículo para ese prestigiado diario de la conciencia nacional: “La violencia de Estado en México” contenido que te dibuja y plasma.

Luchador infatigable, supiste establecer esa dimensión del aura, traducida en irradiación. Acrecentar y no perder esa dignidad y honorabilidad será recordarte con y en la entraña. Con esa visión ilustrada y documentada te manifestaste con genuina lealtad hacia nuestro país, sacudido desde hace muchos años por los embates de los imperios y sus disfraces encubiertos y solapados por nuestros gobernantes; es otra de tus lecciones y una de tus mayores herencias y aportes a los valores mexicanos. Estas situaciones las fuiste señalando de distintas maneras tanto en tus libros y trabajos de investigación, rememorando distintos momentos de tu propia historia, con antecedentes en Maderas, Chihuahua. Así como la firmeza de tus convicciones quedó plasmada en toda tu obra, tus compañeros de ese esencial movimiento, fueron reivindicados con tus trabajos, opiniones y análisis de la panorámica, político-social y económica. La lucha sigue. Superaste y rebasaste con creces la meta.

Cantor del alma, como decías: a la menor provocación nos ponemos a cantar, y seguiremos cantando contigo, exaltando en la cotidianeidad, esa sensibilidad en la que departimos por varios años, la fuerza del espíritu y el amor a la vida, hecha voz, hecha poesía y hecha música.

Maestro de la palabra, la dejaste depositada en: “Guerra en el paraíso” en las traducciones del griego de la poetisa Safo y esa páginas de “Las minas del retorno” “Amor en piedra o “Las llaves de Urgell” en “Finisterra” “Abril y otros poemas” y en esos últimos trabajos entre los que se destacan: “El petróleo que fue de México” “Las armas del alba” entre otros, que te dibujan y proyectan.
Nos enorgullece que te hayan distinguido con el Premio Nacional de las Artes como literato, traductor y poeta, este pasado 2009, galardón que se te debió otorgar desde hace varios años. Para quienes te hemos siempre reconocido, nos corresponde honrar tu memoria y difundir tu obra.

Como dije antes, fue el canto y la ópera lo que nos unió, desde hace más de treinta años, pues por conducto de Daniel Catán y alrededor de tu libreto “Encuentro en el ocaso” me tocó estrenar esa ópera, como Director de Orquesta, en el Teatro de la Ciudad y en el Festival Internacional Cervantino. A partir de ahí nuestras innumerables tertulias, alrededor de la técnica vocal y del repertorio, nunca cesaron. Tuvimos varios escenarios-teatros: en Río Verde, S. L. P., y con el enorme amor al canto de mi suegro, el Prof. Heberto Alcázar Montenegro, nuestras sesiones de canto, rebasaban siempre las cuatro horas, mínimo. Juriquilla era la otra extensión o también, la ciudad de México en San Jerónimo, en casa de mi suegra doña Alicia Leyva, o en tu casa; puntos codiciados y siempre anhelantes, para el encuentro familiar, siempre alrededor de las voces. El postre era, el análisis de toda suerte de tópicos de las realidades, departiendo la mesa y un buen vino.
Una de las experiencias formidables que compartimos con varios personajes brillantes de México sobre el Arte, fueron esas innumerables sesiones de nuestro grupo “Procesos creativos”, reuniones por cierto, quasi renacentistas, por lo elevado de su abordaje y los niveles de sus miembros. Grupo formado por nuestros amigos, los pintores: Arnold Belkin y el venezolano Jacobo Borges. Entre nuestros compañeros se destacan: Enrique Bostelmann, Luis de Tavira, Jazz Amoart, Teresa Morán, Luis Argudín, Enrique Estrada, Fernando Leal, Susana Alcázar, Luz Emilia Aguilar Zinzer, Andrés de Luna, etc. tu cubrías las letras y a mí me tocaban los sonidos. Los Talleres eran, las obras en gestación de cada uno, exponiendo los planteamientos técnico-estéticos del proceso para sujetarlos a la Teoría, el análisis y cotejo con los movimientos actuales del Arte, entre otros. Todos nos enriquecimos y aprendimos de esa reciprocidad y apertura sin igual, con el elemento vivo del creador enfrente.

Trabajamos conjuntamente en varios proyectos: Traducción y transcripción de poesía y rezos mayas, publicado por el Instituto Nacional Indigenista. La Opera, Encuentro en el Ocaso de Daniel Catán, musicalicé y estrené con la OFUNAM, tus poemas “La Piedra y la Rosa” y “Encuentros”. Estrenamos con Encarnación Vázquez en Nueva York, representando a nuestro país: “No vendrán los años” “Plegaria para los cuerpos” y para el Festival Internacional Cervantino, la obra de cámara sobre tu poema “Imprevisible”, entre otros.

El grupo de Bel Canto del CENCREM y todos los amigos con quienes departiste en Querétaro, te recordaremos cantando.

Tus compadres: Susana Alcázar y Francisco Núñez, tus ahijados: Tamara y Sebastián te abrazamos, ¡Hasta siempre, querido Carlos!

Los libros más vendidos de la semana

MEXICO
1.- "Arrebatos carnales" - Francisco Martín Moreno
2.- "La transición" - Carmen Aristegui
3.- "El museo de la inocencia" - Orhan Pamuk
4.- "El símbolo perdido" - Dan Brown
5.- "El tercer Reich" - Roberto Bolaño
6.- "Historia de la filosofía: Sin temor ni temblor" - Fernando Savater
7.- "Quíubole con...Para mujeres" - Yordi Rosado
8.- "La rebelión de Atlas" - Ayn Rand
9.- "Caín" - José Saramago
10.- "El cartel de Sinaloa" - Diego Enrique Osorno
(Fuente: Librerías Gandhi)

Tras la repelancia: 5 compañías contemporaneas, un movimiento dancístico

Tras la repelencia: 5 compañías contemporáneas, un movimiento dancístico

Oscar Salas

Intenté producir para ellos y me tomaron como empresario. La diferencia es extrema: quise que vieran el proyecto de reunirse en una función –la titulé “Danzan Contemporáneos”-- como su función y la vieron como la mía. Mis afanes de un mes de trámites entre Protección Civil, allá por Pie de la Cuesta, y la Oficina de Espectáculos, en el Centro Cívico, allá en los inicios de la colindancia con Huimilpan, con puntos intermedios en el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, la Dirección Municipal de Cultura, y la imprenta, culminaron en una diarrea que logré contener para atender la taquilla y entregar el importe de las entradas a los recaudadores de impuestos, municipal y estatal, y pagarle un emolumento de cuatidad al diseñador de iluminación traído de México. Gracias a la ascendencia de la maestra Eva Pardavé, el día de la función, y a que los tres grupos asistieron puntualmente a las ocho de la mañana para hacer la iluminación, hubo cierta conciencia de grupo, al menos hasta la conclusión del espectáculo.
En ese 2006 instigué un programa que se llamó “1era Temporada Municipal de Danza Contemporánea” que culminaría con una gala que más pareció un gran pastel de quinceañera bajo los rayos del sol, pues el pilar de aquel empeño, la Jefa de Vinculación y Participación Ciudadana, de la Dirección Municipal de Cultura, había partido a México. La licenciada Liliana Veloz creía en los bailarines contemporáneos de Querétaro y tenía particular preferencia por la danza contemporánea. Tampoco el trato distanciado y/o indiferente entre los artistas contribuyó al lucimiento del espectáculo en el Cine-teatro ‘Rosalío Solano’. Nuevamente dejaban de asumirlo como propio, conduciéndose más como participantes de un evento de alguien que no era cada uno de ellos. Además de la satisfacción personal por haber tomado aquella temporada como tema para una exposición fotográfica en el vestíbulo de ese inmueble, pues excedió en cinco semanas el período asignado para su exhibición, me quedó la reafirmación de que solamente un cataclismo llevaría a coreógrafos y bailarines a conducirse como gremio.
Quién sabe si tal fenómeno ya haya ocurrido, o apenas lo estén acusando después de seis años, aproximadamente, de padecerlo, pero desde el miércoles 24 de febrero han iniciado la temporada “No estacionarse, danza en movimiento” en el Museo de la Ciudad con la declaración siguiente: “Porque la danza en Querétaro no se estacione, porque siga generando: Cinco compañías en movimiento”. Así sea por afinidad generacional y formativa, pero esta vez el esfuerzo grupal viene desde quienes están en la creación y la interpretación. A excepción de Desiderio Sánchez, quien en el 2009 apuntara veinte años en la danza contemporánea desde sus antecedentes preliminares a formar parte del elenco de Ballet Nacional de México, los demás han compartido pupitre y duela en el Colegio Nacional de Danza Contemporánea. De cualquier forma, uno es el tronco de la danza que permanece y crece: Guillermina Bravo, a quien este año Oaxaca avisa celebrarle sus 90 años.

Ha iniciado esta temporada Juan Olvera Cordero, uno de los cuatro integrantes de la única promoción de coreógrafos egresada del CNDC. No estrenó nada pero “Anima Mundi” ha llegado al punto de hacernos pensar que esas reposiciones sólo pueden ser interpretadas como ellos lo hacen. En un preámbulo destacaba con el coreógrafo el apenas perceptible llanto en la expresión de la bailarina en Senderos del alma, y que no había advertido en otras funciones. En los ensayos se suelta imparable,… máxime estando Luciana –la hijita de ambos-- de por medio, alimentó me asombró.
Déjal@ ser ya parece que no podría ser sino a través de la emotividad y el sentimiento de Alma Castro, más convencida de su capacidad y posibilidad para tocar a un público, con intensidad y sinceridad, sin aspavientos acrobáticos, ni complicaciones técnicas, o tan bien llevadas, que no lo parecen, transmitiendo con belleza la continuidad y diversidad de un sentimiento. Ojalá y la silla pareciera más salida de la creatividad escenográfica, y no de la primera fila que ocupamos los espectadores, aunque ha pasado de carga sin lugar propio sobre la cabeza de la bailarina, a atrézzo del que se acompaña en la interpretación del íntimo tema. La convicción de “Ánima Mundi” convence con el pulimiento de un lenguaje sencillo más ocupado en decir que en lucir.

La presentación de “Álamo blanco” con Semilla de odio y Las cuatro palabras, que tampoco son estreno, hoy tienen en el coreógrafo, en funciones interpretativas, la mejor piedra en el zapato, o globo en el abdomen, porque estos bailarines bailan sin calzado. La fuerza temática carga con la lastimosa distracción que suscita el descuido corporal. Come muy bien, platica su madre queriendo subrayar cándidamente su buen ánimo. Para Desiderio Sánchez quizá ha llegado el momento de aceptar, por el bien de su propia obra, que para estar en el escenario su presencia es prescindible. Las posibilidades de la convicción tienen un límite para convencer.
Aunque no están todos los que son, la temporada “No estacionarse, danza en movimiento” continuará los miércoles y jueves en el Museo de la Ciudad hasta el 18 de marzo cuando actuará “Ciudad interior” con tres danzas que ya han llamado nuestra atención, una de ellas con la actuación del coreógrafo, Alejandro Chávez Zavala y esa capacidad de abarcabilidad, así se trate de un trabajo unipersonal aparentemente instalado en un punto del escenario.

José Limón

Agenda Cultural:
José Limón

La danza en Querétaro da un paso adelante y dos pasos atrás. Pese a la enorme voluntad de coreógrafos y bailarines, son obvias las faltas de consistencia, quizás por ausencia de un proyecto artístico identificable.

Este año vendrá nuevamente a México la compañía de José Limón, todavía dirigida por Carla Maxwell. Fallecido ya, el bailarín de Sinaloa dejó una profunda huella en la danza mexicana. Desde niño viajó a los Estados Unidos, y llegó a convertirse en bailarín solista de Martha Graham. Desarrolló su obra coreográfica conectando su matriz cultural al nacionalismo mexicano, ejecutando sus danzas con la técnica contemporánea que él mismo desarrolló a partir de la técnica Graham.
Cuando don Carlos Chávez nombró al caricaturista Miguel Covarrubias jefe del departamento de danza del Instituto Nacional de Bellas Artes, iniciaron novedosos e inteligentes cambios. Covarrubias designó al pintor Santos Balmori como director de la Academia de la Danza Mexicana. Era el año de l950.

Covarrubias y Balmori comprendían la necesidad de fortalecer el trabajo técnico y creativo de los bailarines. Para ese propósito contrataron a Xavier Francis y a José Limón, quienes impartirían cursos de coreografía y teoría de la danza.
Desde su llegada a México, José Limón preparó su temporada con el Ballet Mexicano de la Academia. Estrenó Tonantzintla, con escenografía y vestuario de Miguel Covarrubias. Tonantzintla, fue el éxito más rotundo de la temporada de l95l. Asentado en el aspecto nacionalista, José Limón realizó con el apoyo de su maestra Doris Humprey una labor pionera en nuestro país, pues a la vez que Doris Humprhey montaba Pasacalle una de sus obras clásicas, con los bailarines del Ballet Mexicano de la Academia. Como apoyo creativo, Miguel Covarrubias llevó a la Academia músicos, escenógrafos y literatos, quienes enriquecieron el panorama creativo. Xavier Francis se encargó de la formación dancística.

La gran temporada de l95l estrenó La Manda, de Rosa Reyna, con música de Blas Galindo. Antonio López Mancera realizó la escenografía de El chueco, coreografía de Guillermo Keys. López Mancera visitaba la Villa de Guadalupe para captar la atmósfera de la obra. Entre tanto, el Ballet Waldeen, se convirtió en el Ballet Moderno de México. Amalia Hernández contribuyó a su formación y financiamiento. Después de la temporada de l952, vino la ruptura entre Waldeen y Amalia Hernández, quien ya tenía su propuesta artística y organizativa. Daba gran importancia a la danza tradicional mexicana, fincando así las bases del futuro Ballet Folclórico de México. En l953 el Ballet Nacional también estrenó La maestra rural, coreografía de Guillermina Bravo. En esa misma temporada, Guillermo Arriaga estrenó su Zapata, con música de José Pablo Moncayo y escenografía de Miguel Covarrubias. Zapata le valió muchos reconocimientos a Arriaga. El crítico Raúl Flores Guerrero sostuvo que era la primera realización plena de la danza moderna mexicana, y la más auténtica expresión viril. Rocío Sagaón fue la bailarina de esta obra representativa del movimiento nacionalista de la danza mexicana. La maestra Sagaón radica hoy día en Veracruz, su tierra natal.

Francis decidió separarse de la Academia cuando Miguel Covarrubias no estuvo más al frente del Departamento de Danza. Se dice que al desaparecer el mago Covarrubias, cada quien quería tener su propia compañía. El poder aglutinador de su mística, como promotor generoso de la danza, había desaparecido. La danza moderna recibió un nuevo impulso en l957 durante la gira que el Ballet Nacional y Ballet Contemporáneo realizaron por la Unión Soviética, China y Europa. Fue esta enorme aventura la que provocó un giro conceptual en la forma de hacer la danza mexicana. Uno de los problemas durante la gira fue la selección del repertorio. Los artistas mexicanos querían mostrar las obras más representativas. Tierra, de Elena Noriega, siempre fue una coreografía que tocó profundamente al público de la Unión Soviética y China. De la misma manera, El Demagogo, de Guillermina Bravo, causó un gran impacto en el público extranjero.

José Limón, fue un detonante artístico, y bien haría a nuestra entidad estimular los intercambios con otras ciudades e incluso otros países para dinamizar las ideas coreográficas de nuestros bien preparados hombres y mujeres de la danza contemporánea queretana.

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Cuando la nada llega, nosotros aparecemos

Cuando la nada llega, nosotros aparecemos

Por José Martín Hurtado Galves

El sujeto literario es hermenéutico analógico. Su pensamiento no lo reduce a la racionalidad cartesiana. La nada que podría consumirlo y aniquilarlo, lo sitúa en la otredad que podría haberlo negado. Pensar también es cosa de cerrar los ojos.
Cuando la nada llegue, la conciencia se hará más libre. Nada desaparecerá. Todo será posible. Será cuestión más de una posibilidad que de una seguridad. La palabra es siempre posibilidad existenciaria. Dejar de andar por el camino, para ser camino.
No reducir el pensamiento a nuestro pensamiento. No insistir en que no hay más realidad que la nuestra: eso ha sido suicida. Hemos aniquilado al no ser que pudimos haber sido en aras de la existencia del ser unívoco. Pero nada es para siempre. Quiero decir, que la nada siempre está, lo demás perece. La posibilidad de no ser se reproduce. Ora con mayor fuerza, ora con menor interpretación.

Dicen que la nada no existe, pero todo es cuestión de comparar diferentes nadas para darse cuenta de su existencia, amagada por la temblorosa interpretación. ¿Qué existe menos, tu nada o mi nada? ¿Tu conciencia o la mía? ¿El dejar de ser en ti o en mí? ¿Acaso podríamos rasar todas las nadas por igual? ¿Qué pasaría con la nada que se refiere al tiempo, al no ser temporal; a esa atemporalidad con respecto a la nada existencial; a esa nada que se refiere al vacío que produce la razón existenciaria? ¿Dónde podríamos ubicar a la nada que hace mella en el olvido, que surge como un pensamiento olvidado? ¿Podría salvar la historia el olvido en el que nos hemos convertimos? No para siempre. Y en ese no lograrlo se presenta de nuevo la nada, una nada transformada, llena de un nuevo discurso existenciario.

Desde la nada el ser se hace ser. No desde lo que es, sino desde lo que no es. La posibilidad de ser, está en relación con lo que no es. La nada nos hace aparecer a un mundo hermenéutico analógico, donde lo borroso es luz. Donde la total luminosidad enceguece y hace desaparecer al hombre. El todo es insufrible porque aniquila. La nada es placenta porque permite el nacimiento de un ser con posibilidad de seguir siendo. Y en ese seguir siendo está el no ser de la nada.

Estamos hechos a imagen y semejanza de una idea que partió de la nada. Del vacío que nos sostiene en el eterno limbo. En esa caída constante que no acaba de sucederse. Estar y no estar en la tentación de existir. La nada es una tentación que nos sujeta a la realidad múltiple. Dios mío, no nos permitas caer en la tentación de creer que somos más realidad que otros. Perderse en el pensamiento absoluto es fácil. Inquirir por los vericuetos, por la analogicidad de la metáfora, no siempre es posible.
Si después de ser sujetos reales no nos es suficiente, es necesario pensarnos como sujetos literarios. Sujetos que están en la palabra como silencio a gritos. Perdiéndose y encontrándose entre los días que se construyen desde la no-realidad. Lejos de la piadosa forma de construirnos perfectiblemente. Fuera de la racionalidad cartesiana, está el sujeto literario. Dentro de la posibilidad que hace a la palabra ser, aparece la nada.

La nada es explosiva, detona miles de realidades que no pasan de ser meras formas de hacer aparecer al sujeto literario. La nada no nos absuelve de la mortalidad, pero permite miles de nacimientos con sus respectivas muertes. Acercarnos a la nada, es tentación constante. Huir de ella, es obligación existencial. Pero no sólo somos temporalidad inasequible. Somos temporariamente incendiarios. Nuestra realidad está más allá de las cenizas que reducen al sujeto en humo. Somos la mirada de ese humo, aún cuando ya no se ve. La literatura es nuestro asidero, nuestro refugio para salvarnos de dejar de existir cuando ya no estamos en la palabra de carne mortal.
Toda materialidad es cuestión de ser algo. Pensar la realidad desde la realidad es cuestión monótona que desdibuja a quien la piensa. La no realidad, la no materialidad, el no pensamiento claro y distinto es lo que verdaderamente nos trae hasta la aparición de la inmaterialidad que también somos. ¡Aquí estamos! Desde la el grito soterrado de la no presencia, desde el aliento que trae nuestro pensamiento mortal. Desde la posibilidad de no ser y ser al mismo tiempo.
La nada está aquí, surgió de la innecesidad de existir. El pensamiento la parió. En ella estamos los que podemos atravesar el umbral de la racionalidad. Retornar a la realidad después de haber estado en la idea de la nada no es común. La nada no existe desde una sola manera, está llena de nuestras formas de decirla y desdecirla. Es más fácil que creamos que no existe a dejarnos consumir por su piel de palabras difusas.

¿Por qué esa insistencia en la luz? ¿Por qué la realidad sólo desde la materialidad que provoca una racionalidad castrante? La posibilidad de ser y no ser van da la mano. La nada está hecha de nosotros, de esa constante existencia efímera que nos convierte en idea y olvido. ¿A dónde ir después de la nada? Cuando la nada se hace solamente con palabras de los otros, tomamos conciencia de su existencia. Pero nos quedamos ahí, impávidos, agazapados, esperando que la realidad venga a salvarnos de ese pensamiento efímero. ¿Por qué huir de ese tipo de nada? ¿Por qué no esperar a que el polvo nos haga materia, y esa materia nos regrese al estado fértil de la nada? Ah, si tan sólo pudiéramos deshacernos de la realidad que nos ha convertido en apariencias; si tan sólo pudiéramos ser un poco de nada.

Ni concierto ni piano en el Zenea


Ni concierto ni piano en el Zenea

(Melómanos: favor de no estorbar)


Blas C. Terán

Cuando fui niño de verdad, mis padres me llevaron muchos domingos a medio día al jardín Obregón, hoy Zenea, para escuchar a la Banda del estado. Eso fue antes de la era del Hipismo.

Esos domingos nos levantábamos temprano. Mientras mi madre preparaba el desayuno, mi padre se dedicaba a lavar la combi familiar y nosotros a ponernos la ropa de domingo. A media mañana toda la familia al jardín, al paseo: mi padre a comparar cigarros con “Pifas” para después sentarse, junto a mi madre, en una banca metálica y nosotros a jugar, acompañados del ritmo de la tuba y los golpes en los instrumentos de percusión, matizados por los clarinetes, trompetas y demás artefactos musicales, y a nuestra vista, el movimiento de la batuta del director, que a decir verdad, también bailaba.

Ahora esta banda ameniza la reunión ya tradicional de un grupo de bailarines los domingos por la noche. Por favor, melómanos, favor de no estorbar.

Los amantes de la música de viento ahora deben ceder el espacio que circunda el kiosco, para que la exhibición de las evoluciones de los bailadores sea el espectáculo principal, la maestría o limitaciones en la digitación de los ejecutantes pasa inadvertida; eso ya no importa.

En no más de una ocasión he pensado que eso de la reunión de bailadores me gusta, pero eso de que se adueñen del espacio que rodea el kiosco, no. Me he propuesto sugerir, claro, sólo para mi pensamiento, que las autoridades deberían sonorizar todo el jardín para que los bailadores se repartan por todos los pasillos. Imagino que eso sería un acierto y una mejora en su divertimento, con lo que regresaría el respeto para los que sólo desean escuchar música.

Lo otro es la gran mentira, la de la mampara que anuncia debajo del escudo que reza:


Secretaría de Educación

Concierto de piano

Maestro Sergio Vázquez Bacconnier

Y ni concierto ni piano. No dudo que el ejecutante tenga la capacidad para ofrecer conciertos, lo que tampoco es notorio. Toda su música está secuenciada, es decir, con pistas grabadas que sostienen los discursos melódicos de un teclado, de esos que utilizan las agrupaciones musicales comerciales para amenizar fiestas de bodas, quince años o graduaciones. Les acompaña bien.

Sí pues, así la cosa, así de sencilla, ahora el jardín Zenea está convertido en un gran salón de baile. Lleve ánimos y serpentinas; los globos y garapiñados ahí los venden.

bcteranp@hotmail.com