Cuatro investigadores de la FFH buscan nuevos datos de viejos personajes
Por Margarita Ladrón de Guevara
Estreno de sinfonías, concursos de ensayo, obras de infraestructura, torneos de distintos deportes, cursos y mesas redondas son algunos de los proyectos que los artistas, investigadores o gobiernos planean ofrecer a la población como parte de las conmemoraciones de los centenarios de Independencia y revolución para este 2010. La Facultad de Filosofía e Historia de la UAQ no se ha quedado atrás y su manera de aportar nuevos datos históricos sobre la región o personajes es a través de la convocatoria lanzada a todos los estudiantes de licenciaturas, maestrías y doctorados de toda la comunidad universitaria. Cuatro fueron los proyectos seleccionados, mismos que deberán estar listos en noviembre, con la esperanza de publicarlos en un libro. La encargada del proyecto, Patricia Pérez Murguía, afirma en entrevista que en todas las disciplinas que se imparten de la UQA hay temas de interés para ser investigados en el marco de los centenarios, por ejemplo en la Medicina, la Ingeniería o el Derecho desde los años cercanos a la Independencia o la Revolución. Sin embargo, los proyectos ganadores son todos de estudiantes de Historia, tres de ellos para obtener el grado de maestría y uno por licenciatura. Loa ganadores explicaron a Barroco que su objetivo no es desmitificar o endiosar más a los personajes, pues la versión oficial de la historia mexicana siempre se ha dividido entre héroes y villanos: “buscamos decir las cosas como son, sin emitir juicios a favor o en contra de ningún personaje” afirman en entrevista.
Myrna L. Jiménez Jácome enfoca su investigación en el Convento de Santa Clara, que durante el siglo XVIII funcionó como institución de crédito y cómo afectaron sus intereses la Reformas Borbónicas, mismas que fueron a la larga un detonante de la insurgencia. Elsa Graciela García Fernández ahondará en la vida, obra y legado del ex gobernador de Querétaro, don Saturnino Osornio. Mirta Leonela Urbina Villagómez investiga sobre las luchas sociales entre los años 1876 y 1884 las cuales fueron germen de la Revolución. Y Andrés Laguna Parra, único del nivel licenciatura, centra su estudio en la vida del sacerdote dominico fray ramón Casaus.
Para ellos, es muy importante aportar en esta época de conmemoraciones, nuevos conocimientos e investigaciones ya que este año en particular, la gente está volteando al pasado para saber qué sucedió en 1810 y en 1910, aunque el reto a vencer es precisamente el limitado conocimiento que todo el pueblo tiene de la historias, pues la educación en la primaria y secundaria centra los acontecimientos sólo en dichos años, y no en el contexto histórico por el cual sucedieron ambas luchas.
TRAS LOS PASOS DE “EL ANTIHIDALGO”
Conocido como “El antihidalgo”, el padre dominico Fray Ramón Casaus llegó de España a los 23 años, a finales del siglo XVIII. Luego de ser obispo auxiliar de Oaxaca y maestro doctor de la Universidad Pontificia de México, viajó a Guatemala y desde ahí dictó discursos y sermones como obispo en contra de la insurgencia. En estos y más datos ahondará Andrés Lagunas, con cuyo proyecto busca obtener el grado de licenciado en Historia. “Fray Ramón es conocido en la época de la Independencia como El Antihidalgo, porque a través de cartas publicadas en el Diario de México, refutaba una serie de acciones que realizaba la insurgencia, particularmente Miguel Hidalgo, tales como la toma de la Alhondiga y la Declaración de Independencia”, explica Lagunas, quien afirma que su intensión es acercarse al pensamiento político de fray Ramón y vincularlo con el pensamiento de los realistas en la Independencia. “En general” abunda “todas las instituciones gobernadas por españoles refutaban las proclamas de los insurgentes, no sólo en el terreno político o armas, también hubo una discusión intelectual enmarcada en la propuesta de revisar los conceptos: ¿cómo va a haber Estado si no hay rey? ¿cómo habrá México sin España?” Con ello, Lagunas dilucidará si es cierto que todo lo que dijeron los realistas se ignoró, si ningún concepto se retomó para el gobierno del México independiente.
Más que como héroe o villano, Lagunas analizará al personaje desde su pensamiento, pues considera que con este cristal hay que estudiar la historia “hay que analizar los pensamientos y definir la participación, aportes y postulados para ubicar si fueron retomados después de la guerra, cuando ya había un proyecto de nación” puntualiza.
EL VERDADERO SATURNINO
Conocido pero poco estudiando, don Saturnino Osornio fue un gobernador que no gozó de la aceptación y aprobación de las clases altas de Querétaro durante su gobierno, de 1931 a 1935. A decir de la historiadora Elsa Graciela García Fernández, la historia de Querétaro ha estado siempre escrita por la oligarquía política, es por ello que a don Saturnino Osornio, que de peón de hacienda llegó a ser gobernador, se le ha colocado en la historia como un villano. Pero ella no pretende endiosarlo, sino mostrarlo como realmente fue. “Es un personaje olvidado, es decir que no ha sido estudiado; revisando la historia de Querétaro nos damos cuenta que el poder está ligado a la oligarquía, a la clase alta, y él es el primer gobernador que fue un peón de hacienda, incluso a su periodo Fernando Díaz Ramírez lo llama despectivamente la osorniada, como si fuera un periodo nefasto para el estado”.
Residente de nuestro estado desde hace 22 años, García Fernández considera que las características de líder de don Saturnino Osornio lograron ganarse la confianza de los campesinos además que gozaba del apoyo del presidente Plutarco Elías Calles. Luego de afirmar que la historiadora Martha García Ugarte es casi la única que ha estudiado a Osornio más a fondo, García Fernández sostiene que “muchas de las anécdotas que se cuentan de él no son ciertas, por ejemplo cuando cerró el Colegio civil, que fue el antecedente de la Universidad, la anécdota cuenta que él dijo: si yo no se leer y así llegué a gobernador, ¿para qué queremos una universidad? Con mis investigaciones llegué a la conclusión de que eso no es cierto: Saturnino Osornio, siguiendo los postulados de la Revolución, cerró el Colegio Civil porque habían puros hijos de gente pudiente que bien podían pagar, y el dinero se utilizaría para la educación primaria en las comunidades, y eso es acorde completamente con los preceptos revolucionarios”.
Está mal investigado o no a fondo y por eso me ha llamado la atención.
García Fernández asevera que su intención no es victimizar a Osornio sino darle su real dimensión.
Convento de ricas y pobres
La historiadora Myrna Lili Jiménez Jácome busca con el proyecto “Propiedad y jerarquía. El convento de Santa Clara de Querétaro” busca determinar cómo la vida del convento como institución de crédito, influyó tras las Reformas Borbónicas en la guerra de Independencia. “A raíz de las Reformas Borbónicas” explica Jiménez Jácome “la Corona Española trató de obtener recursos económicos primero en España y luego en sus colonias; aquí en la Nueva España empezaron a adquirir bienes de la Iglesia y el Convento de Santa Clara era una institución de crédito, por lo que cuando empezaron las reformas, surgió la consolidación de vales reales y al enajenar los bienes de la Iglesia, se afectaron los bienes de los particulares lo cual causó descontento. El descontento fue parte de lo que originó la guerra de independencia”.
La investigación se centra en el convento y para poder realizarla, Myrna ha tenido acceso al archivo franciscano, fuentes primarias que describen la vida dentro del convento y de cómo se manejaban las instituciones bancarias.
Para Jiménez ha sido muy interesante encontrar que el principal mito del Convento de Santa Clara es esa imagen de la vida de clausura con monjas que trabajan mucho, dedicadas a Dios, “y resulta en realidad no fue así: tenían sus jerarquías y vivían dentro del convento de acuerdo a sus posibilidades económicas, con criadas, esclavas, hasta ocho habitaciones según el dinero de la monja, no eran celdas, eran pequeñas casas que hacían del interior del convento, una mini ciudad” y puntualiza “tenemos una visión muy diferente de la vida conventual y de eso también hablaré en mi investigación”.
EL GERMEN DE LA REVOLUCION
La historiadora Mirta Leonela Urbina Villagómez centra su trabajo en las luchas sociales en Querétaro entre 1876 y 1884, que son la antesala de las luchas revolucionarias. Ella habla sobre la gesta revolucionaria en la cual están insertas estas luchas, replanteando el concepto de revolución porque tiende a ser constreñido en el marco estricto de la lucha armada, y en este caso está ampliándolo no solo a la lucha armada sino las propuestas y problemas que fueron previos a la lucha y que se vinculan con esta lucha armada. Cabe destacar que en ese periodo, en Querétaro se vivió la huelga de la Fábrica de Hilados y textiles “El Hércules”, que dejó a muchos se sus empleados sin trabajo; al mudarse a estados vecinos, encontraron situaciones laborales similares en las fábricas, con lo cual se extendió la semilla de la inconformidad que originó la Revolución. “Las luchas previas desarticularon el porfirismo por lo que es de vital importancia entender el desarrollo de las luchas sociales más claras del momento” afirma en su proyecto Urbina Villagómez, quien tiene un trabajo de archivo muy avanzado e incluso le ha costado acotarlo por todo el material y las luchas que ha encontrado, gracias a sus investigaciones de archivos en Guanajuato, Morelia, Hidalgo, México y San Luis Potosí.
ESTE AÑO ES DE LOS HISTORIADORES
Para los entrevistados, este año es importante también porque es cuando la gente toma más en cuenta el trabajo de los historiadores. Para Adrnés Lagunas, el más joven de los cuatro, el reto es vincular el pasado con el presente; “debemos abrir un debate más a fondo, ¿qué era lo que el pueblo exigía? ¿por qué estaban inconformes?” y abunda “la demanda social al margen de lo político, era de bienestar”.
Por otro lado, Elsa considera que si bien hace 200 México se quitó de encima el yugo de España, hoy el país tiene otros yugos, en educación y en política económica por ejemplo, que le alejan de la independencia que se supone festejaremos.
En lo que sí ha habido avance, dice Myrna Jiménez, es en el lugar que la mujer ha ganado en la sociedad; desde finales del siglo XVIII “ha habido muchas ganancias para la mujer, el Convento de Santa Clara funcionaba en torno a la sociedad femenina en una época en la cual sólo había dos opciones para las mujeres: casarse o entrar a un convento, y en esta última era donde se podía tener un poco de desarrollo educativo; hoy es diferente”.
Por último, coinciden en que la reflexión se está dando en las universidades, las academias o en las ONGs, “no en los medios masivos de comunicación, porque están centrándose en eventos como poner luces a las pirámides o nuevas telenovelas. Y los que están discutiendo en programas de televisión son las mismas vacas sagradas de toda la vida, no se renueva el debate, no hay nuevas ideas”, concluyen.
martes, 9 de marzo de 2010
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