Agenda Cultural:
José Limón
La danza en Querétaro da un paso adelante y dos pasos atrás. Pese a la enorme voluntad de coreógrafos y bailarines, son obvias las faltas de consistencia, quizás por ausencia de un proyecto artístico identificable.
Este año vendrá nuevamente a México la compañía de José Limón, todavía dirigida por Carla Maxwell. Fallecido ya, el bailarín de Sinaloa dejó una profunda huella en la danza mexicana. Desde niño viajó a los Estados Unidos, y llegó a convertirse en bailarín solista de Martha Graham. Desarrolló su obra coreográfica conectando su matriz cultural al nacionalismo mexicano, ejecutando sus danzas con la técnica contemporánea que él mismo desarrolló a partir de la técnica Graham.
Cuando don Carlos Chávez nombró al caricaturista Miguel Covarrubias jefe del departamento de danza del Instituto Nacional de Bellas Artes, iniciaron novedosos e inteligentes cambios. Covarrubias designó al pintor Santos Balmori como director de la Academia de la Danza Mexicana. Era el año de l950.
Covarrubias y Balmori comprendían la necesidad de fortalecer el trabajo técnico y creativo de los bailarines. Para ese propósito contrataron a Xavier Francis y a José Limón, quienes impartirían cursos de coreografía y teoría de la danza.
Desde su llegada a México, José Limón preparó su temporada con el Ballet Mexicano de la Academia. Estrenó Tonantzintla, con escenografía y vestuario de Miguel Covarrubias. Tonantzintla, fue el éxito más rotundo de la temporada de l95l. Asentado en el aspecto nacionalista, José Limón realizó con el apoyo de su maestra Doris Humprey una labor pionera en nuestro país, pues a la vez que Doris Humprhey montaba Pasacalle una de sus obras clásicas, con los bailarines del Ballet Mexicano de la Academia. Como apoyo creativo, Miguel Covarrubias llevó a la Academia músicos, escenógrafos y literatos, quienes enriquecieron el panorama creativo. Xavier Francis se encargó de la formación dancística.
La gran temporada de l95l estrenó La Manda, de Rosa Reyna, con música de Blas Galindo. Antonio López Mancera realizó la escenografía de El chueco, coreografía de Guillermo Keys. López Mancera visitaba la Villa de Guadalupe para captar la atmósfera de la obra. Entre tanto, el Ballet Waldeen, se convirtió en el Ballet Moderno de México. Amalia Hernández contribuyó a su formación y financiamiento. Después de la temporada de l952, vino la ruptura entre Waldeen y Amalia Hernández, quien ya tenía su propuesta artística y organizativa. Daba gran importancia a la danza tradicional mexicana, fincando así las bases del futuro Ballet Folclórico de México. En l953 el Ballet Nacional también estrenó La maestra rural, coreografía de Guillermina Bravo. En esa misma temporada, Guillermo Arriaga estrenó su Zapata, con música de José Pablo Moncayo y escenografía de Miguel Covarrubias. Zapata le valió muchos reconocimientos a Arriaga. El crítico Raúl Flores Guerrero sostuvo que era la primera realización plena de la danza moderna mexicana, y la más auténtica expresión viril. Rocío Sagaón fue la bailarina de esta obra representativa del movimiento nacionalista de la danza mexicana. La maestra Sagaón radica hoy día en Veracruz, su tierra natal.
Francis decidió separarse de la Academia cuando Miguel Covarrubias no estuvo más al frente del Departamento de Danza. Se dice que al desaparecer el mago Covarrubias, cada quien quería tener su propia compañía. El poder aglutinador de su mística, como promotor generoso de la danza, había desaparecido. La danza moderna recibió un nuevo impulso en l957 durante la gira que el Ballet Nacional y Ballet Contemporáneo realizaron por la Unión Soviética, China y Europa. Fue esta enorme aventura la que provocó un giro conceptual en la forma de hacer la danza mexicana. Uno de los problemas durante la gira fue la selección del repertorio. Los artistas mexicanos querían mostrar las obras más representativas. Tierra, de Elena Noriega, siempre fue una coreografía que tocó profundamente al público de la Unión Soviética y China. De la misma manera, El Demagogo, de Guillermina Bravo, causó un gran impacto en el público extranjero.
José Limón, fue un detonante artístico, y bien haría a nuestra entidad estimular los intercambios con otras ciudades e incluso otros países para dinamizar las ideas coreográficas de nuestros bien preparados hombres y mujeres de la danza contemporánea queretana.
http://armandoariasfotografo.blogspot.com
martes, 9 de marzo de 2010
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