lunes, 26 de abril de 2010
ARCHIVOS HISTORICOS Y SUS RETOS>
Editorial
El arte, la sociedad y el contexto estan inevitablemetne sumergidas en y para la cultura.
La Cultura atañe los usos, costumbres y tradiciones de una sociedad, de un contexto en especifico de un tiempo y de un espacio.
Barroco, Suplemento Cultural, publicado cada domingo en el Diario de Querétaro tiene como pricipio llevar hasta los queretanos, a traves de la palabra y la investigación , un trabajo que empalme las riquezas culturales de nuestro Estado asi como la vision de nuestra gente, de nuestro pueblo, de nuestra historia y nuestro tiempo.
Comparte con nosostros el fruto del trabajo, la cultura y el arte.
La memoria de todos: El Archivo Histórico de Querétaro
Debemos recuperar la confianza en la donación: Augusto Isla Estrada
Por Margarita Ladrón de Guevara
Desde el 1 de marzo es el director del Archivo Histórico del Estado de Querétaro.
Estamos observando, hay mucho que hacer como revisar cómo están las cosas y a partir de ello formular un programa de trabajo.
Uno tiene que comenzar observando, hay que hacer un diagnóstico, aunque ya hay uno que fue formulado por los responsables y que me fue entregado en el proceso de recepción pero ahora viene el diagnóstico personal y a partir de ello realizar un programa de trabajo aunque en general puedo decir que la idea es transformar el archivo en un centro de la memoria queretana, un centro integral que comprenda fototeca, fonoteca, archivo histórico, hemeroteca. Al respecto, afirma que es el archivo diario, es decir de los periódicos, el que más se consulta aunque hay acervo hemerográfico poco consultado que tiene gran valor. “Aunque estuviesen físicamente separados, lo que importa es que se mantenga el concepto integral apoyándonos en las nuevas tecnologías… no necesitamos estar todos en el mismo edificio”.
Ese es el proyecto en abstracto, los aspectos programáticos o cómo lo lograremos es a partir de un diagnóstico, buscar espacios porque estamos muy apretados. Entre lo que dejó como archivo histórico el licenciado Mariano Palacios Alcocer cuando lo inauguró siendo gobernador, y lo que hay hoy en día de espacio es una reducción muy significativa, de hasta el 70%, el inmueble está intervenido por oficinas, entonces no cabemos. Tenemos la esperanza de ocupar otros espacios ahí mismo en el inmueble hasta donde nos permitan las posibilidades del gobierno y sus recursos para ubicar otros servicios del archivo.
Negó que no será en el Centro de las Artes, pues ahí “sólo hay un teatro para las artes escénicas, además no está concluido ni se ha puesto al servicio de la comunidad”.
El principal inconveniente que Augusto Isla ha notado es la opresión de los espacios, “hay que redistribuir algunos materiales, es decir, hay material bibliográfico que puede ser reubicado en la biblioteca central Francisco Cervantes; un conjunto de acervos hemerográficos que se podrían reubicar si es que no hay una expansión o recuperación del espacio que tenemos en Madero 70, es decir, ordenar. Ha habido mucho trabajo, la gente tiene experiencia, entusiasmo y hay que renovar ese entusiasmo y cada director pone un poco de su imaginación entonces yo quiero poder la mía al servicio de este proyecto, sin denostar lo que se haya hecho, no descalificar a nadie. Yo quiero poner al servicio de la comunidad queretana mi experiencia como promotor cultural trabajando en museos, levantamiento de archivos, etc. en el estado de México.
Doctorado en Sociología.
Ofrece el Archivo General y el Archivo Histórico, que ofrece servicio a los investigadores desde el Querétaro novohispano, y el contemporáneo en el archivo general. Hay un rango muy amplio de archivos para que los investigadores puedan realizar su trabajo.
Querétaro tiene una responsabilidad superior por el lugar que ocupa en la historia. Estas fechas nos recuerdan o que tenemos que hacer todos los mexicanos, cada uno en su propio ámbito. Tenemos que hacer bien las cosas.
¿Qué le deja este Encuentro?
Una enorme experiencia y avances formidables que hay en otras entidaes. Por ejemplo, el archivo de Guadalajara me despertó todo el apetito de visitarlo y seguir sus pasos, es probablemente un modelo a seguir.
¿Qué deben hacer las familias queretanas?
Hay desconfianza en todos lados, en todo México para donaciones y comodatos. Los mexicanos tienen razón, pero yo podré el ejemplo y donaré mi biblioteca. Yo he donado parte de mi biblioteca está en el Colegio Mexiquense, otra en el Museo Nishizaua; y a Querétaro le daré lo que me queda, no tengo desconfianza. Quiero donar mi fonoteca, y una colección que tengo de Abelardo Ávila y lo haré para despertar en los demás la confianza para donar, para ceder al pueblo.
El desarrollo de un país se podría medir entre la correlación que tenga entre bibliotecas públicas y privadas, las bibliotecas privadas en México son más importantes que las públicas; y en los países desarrollados es al revés.
Nuestras bibliotecas públicas son muy pobres y eso es un síntoma de que la gente prefiere de hacerse de espacios muy grandes y en cambio nuestras bibliotecas públicas no tienen esa relevancia.
Hay que empezar a donar y estimular a las familias a que donen sus pequeños archivos familiares, y creo que hay condiciones para resguardarlos debidamente pues la propia tecnología ayuda a tener un registro apropiado para resguardar de saqueos y tentaciones, de ese patrimonialismo viejo y vivo que aún hay en México.
¿Se va a digitalizar todo el archivo?
Es una tarea muy larga, tenemos que pasar a esa etapa en algun momento. Actualmente hay muy poco digitalizado pero ha habido esa intención y habrá que revisar los criterios, pero esa será una etapa más avanzada, hay que inventiariar, catalogar y después la digitalización que según nos confiaba el representante del archivo de Guadalajara es una tarea titánica.
Negó que no será en el Centro de las Artes, pues ahí “sólo hay un teatro para las artes escénicas, además no está concluido ni se ha puesto al servicio de la comunidad”.
El principal inconveniente que Augusto Isla ha notado es la opresión de los espacios, “hay que redistribuir algunos materiales, es decir, hay material bibliográfico que puede ser reubicado en la biblioteca central Francisco Cervantes; un conjunto de acervos hemerográficos que se podrían reubicar si es que no hay una expansión o recuperación del espacio que tenemos en Madero 70, es decir, ordenar. Ha habido mucho trabajo, la gente tiene experiencia, entusiasmo y hay que renovar ese entusiasmo y cada director pone un poco de su imaginación entonces yo quiero poder la mía al servicio de este proyecto, sin denostar lo que se haya hecho, no descalificar a nadie. Yo quiero poner al servicio de la comunidad queretana mi experiencia como promotor cultural trabajando en museos, levantamiento de archivos, etc. en el estado de México.
Doctorado en Sociología.
Ofrece el Archivo General y el Archivo Histórico, que ofrece servicio a los investigadores desde el Querétaro novohispano, y el contemporáneo en el archivo general. Hay un rango muy amplio de archivos para que los investigadores puedan realizar su trabajo.
Querétaro tiene una responsabilidad superior por el lugar que ocupa en la historia. Estas fechas nos recuerdan o que tenemos que hacer todos los mexicanos, cada uno en su propio ámbito. Tenemos que hacer bien las cosas.
Negó que no será en el Centro de las Artes, pues ahí “sólo hay un teatro para las artes escénicas, además no está concluido ni se ha puesto al servicio de la comunidad”.
Por Margarita Ladrón de Guevara
Desde el 1 de marzo es el director del Archivo Histórico del Estado de Querétaro.
Estamos observando, hay mucho que hacer como revisar cómo están las cosas y a partir de ello formular un programa de trabajo.
Uno tiene que comenzar observando, hay que hacer un diagnóstico, aunque ya hay uno que fue formulado por los responsables y que me fue entregado en el proceso de recepción pero ahora viene el diagnóstico personal y a partir de ello realizar un programa de trabajo aunque en general puedo decir que la idea es transformar el archivo en un centro de la memoria queretana, un centro integral que comprenda fototeca, fonoteca, archivo histórico, hemeroteca. Al respecto, afirma que es el archivo diario, es decir de los periódicos, el que más se consulta aunque hay acervo hemerográfico poco consultado que tiene gran valor. “Aunque estuviesen físicamente separados, lo que importa es que se mantenga el concepto integral apoyándonos en las nuevas tecnologías… no necesitamos estar todos en el mismo edificio”.
Ese es el proyecto en abstracto, los aspectos programáticos o cómo lo lograremos es a partir de un diagnóstico, buscar espacios porque estamos muy apretados. Entre lo que dejó como archivo histórico el licenciado Mariano Palacios Alcocer cuando lo inauguró siendo gobernador, y lo que hay hoy en día de espacio es una reducción muy significativa, de hasta el 70%, el inmueble está intervenido por oficinas, entonces no cabemos. Tenemos la esperanza de ocupar otros espacios ahí mismo en el inmueble hasta donde nos permitan las posibilidades del gobierno y sus recursos para ubicar otros servicios del archivo.
Negó que no será en el Centro de las Artes, pues ahí “sólo hay un teatro para las artes escénicas, además no está concluido ni se ha puesto al servicio de la comunidad”.
El principal inconveniente que Augusto Isla ha notado es la opresión de los espacios, “hay que redistribuir algunos materiales, es decir, hay material bibliográfico que puede ser reubicado en la biblioteca central Francisco Cervantes; un conjunto de acervos hemerográficos que se podrían reubicar si es que no hay una expansión o recuperación del espacio que tenemos en Madero 70, es decir, ordenar. Ha habido mucho trabajo, la gente tiene experiencia, entusiasmo y hay que renovar ese entusiasmo y cada director pone un poco de su imaginación entonces yo quiero poder la mía al servicio de este proyecto, sin denostar lo que se haya hecho, no descalificar a nadie. Yo quiero poner al servicio de la comunidad queretana mi experiencia como promotor cultural trabajando en museos, levantamiento de archivos, etc. en el estado de México.
Doctorado en Sociología.
Ofrece el Archivo General y el Archivo Histórico, que ofrece servicio a los investigadores desde el Querétaro novohispano, y el contemporáneo en el archivo general. Hay un rango muy amplio de archivos para que los investigadores puedan realizar su trabajo.
Querétaro tiene una responsabilidad superior por el lugar que ocupa en la historia. Estas fechas nos recuerdan o que tenemos que hacer todos los mexicanos, cada uno en su propio ámbito. Tenemos que hacer bien las cosas.
¿Qué le deja este Encuentro?
Una enorme experiencia y avances formidables que hay en otras entidaes. Por ejemplo, el archivo de Guadalajara me despertó todo el apetito de visitarlo y seguir sus pasos, es probablemente un modelo a seguir.
¿Qué deben hacer las familias queretanas?
Hay desconfianza en todos lados, en todo México para donaciones y comodatos. Los mexicanos tienen razón, pero yo podré el ejemplo y donaré mi biblioteca. Yo he donado parte de mi biblioteca está en el Colegio Mexiquense, otra en el Museo Nishizaua; y a Querétaro le daré lo que me queda, no tengo desconfianza. Quiero donar mi fonoteca, y una colección que tengo de Abelardo Ávila y lo haré para despertar en los demás la confianza para donar, para ceder al pueblo.
El desarrollo de un país se podría medir entre la correlación que tenga entre bibliotecas públicas y privadas, las bibliotecas privadas en México son más importantes que las públicas; y en los países desarrollados es al revés.
Nuestras bibliotecas públicas son muy pobres y eso es un síntoma de que la gente prefiere de hacerse de espacios muy grandes y en cambio nuestras bibliotecas públicas no tienen esa relevancia.
Hay que empezar a donar y estimular a las familias a que donen sus pequeños archivos familiares, y creo que hay condiciones para resguardarlos debidamente pues la propia tecnología ayuda a tener un registro apropiado para resguardar de saqueos y tentaciones, de ese patrimonialismo viejo y vivo que aún hay en México.
¿Se va a digitalizar todo el archivo?
Es una tarea muy larga, tenemos que pasar a esa etapa en algun momento. Actualmente hay muy poco digitalizado pero ha habido esa intención y habrá que revisar los criterios, pero esa será una etapa más avanzada, hay que inventiariar, catalogar y después la digitalización que según nos confiaba el representante del archivo de Guadalajara es una tarea titánica.
Negó que no será en el Centro de las Artes, pues ahí “sólo hay un teatro para las artes escénicas, además no está concluido ni se ha puesto al servicio de la comunidad”.
El principal inconveniente que Augusto Isla ha notado es la opresión de los espacios, “hay que redistribuir algunos materiales, es decir, hay material bibliográfico que puede ser reubicado en la biblioteca central Francisco Cervantes; un conjunto de acervos hemerográficos que se podrían reubicar si es que no hay una expansión o recuperación del espacio que tenemos en Madero 70, es decir, ordenar. Ha habido mucho trabajo, la gente tiene experiencia, entusiasmo y hay que renovar ese entusiasmo y cada director pone un poco de su imaginación entonces yo quiero poder la mía al servicio de este proyecto, sin denostar lo que se haya hecho, no descalificar a nadie. Yo quiero poner al servicio de la comunidad queretana mi experiencia como promotor cultural trabajando en museos, levantamiento de archivos, etc. en el estado de México.
Doctorado en Sociología.
Ofrece el Archivo General y el Archivo Histórico, que ofrece servicio a los investigadores desde el Querétaro novohispano, y el contemporáneo en el archivo general. Hay un rango muy amplio de archivos para que los investigadores puedan realizar su trabajo.
Querétaro tiene una responsabilidad superior por el lugar que ocupa en la historia. Estas fechas nos recuerdan o que tenemos que hacer todos los mexicanos, cada uno en su propio ámbito. Tenemos que hacer bien las cosas.
Negó que no será en el Centro de las Artes, pues ahí “sólo hay un teatro para las artes escénicas, además no está concluido ni se ha puesto al servicio de la comunidad”.
Archivos Históricos: Identidad que nos conforma como mexicanos
Eréndira Lumbreras González
Difundir es la clave y palabra principal que abarcó la Reunión Nacional de Archivos Querétaro 2010. Las conferencias se llevaron a cabo en el hotel Holiday Inn los días 13, 14, 15, y 16 de abril con la colaboración de investigadores e historiadores de diferentes estados de la republica tales como Coahuila, Michoacán, Veracruz, San Luis Potosí, Guadalajara, Distrito Federal, Estado de México, Sinaloa, Querétaro, Campeche, Colima, Guanajuato e Hidalgo.
Uno de los objetivos principales fue sin duda hacer saber al ciudadano la importancia del archivar y del archivo “la información sirve para conformar identidad, misma que también se conforma desde el pasado; identidad que está depositada materialmente pero y que se traduce en una abstracción que nos conforma como mexicanos” expresó Ariel Arnal, profesor-investigador de la Universidad Autónoma de México.
Sin duda, el reto radica en el presupuesto, y la falta de técnicos e investigadores, como se comentó en la mayoría de las conferencias. Por su parte otro de los problemas es la baja exigencia por parte del ciudadano para con los archivos, “el ciudadano debe estar consciente de las reformas tanto de 1917 como del 2007 las cuales permiten el acceso a la información, la cual tiene derecho de reclamar, la constitución no es un texto frío que está en lealtad de la patria junto a los héroes, es un texto que se debe cuestionarse permanentemente y exigir que se cumpla la constitución. ¡Hay represión de exigencia del cumplimiento de la Constitución! enfatizó el investigador e historiador Arnal.
¿Qué datos nuevos arroja un documento o archivo, que pueden cambiar el curso de la historia? ¿Es su objetivo llegar a aproximarse a la verdad de los hechos, de una sociedad, de un pueblo, de una nación, una guerra, de una o más personas? Por ejemplo, el la conferencia magistral del 14 de abril, Rectificaciones documentales en la ruta de Hidalgo dictada por el doctor Carlos Herrajón Peredo, del Colegio de Michoacán, versó sobre los hallazgos o aclaraciones que proponen que la ruta que tomó don Miguel Hidalgo y Costilla fue de Aculco, Tlalpujagua, Maravatio, Zinapecuaro y Valladolid, “lo que tenemos es una serie de documentos que afirman la presencia de Hidalgo en Valladolid desde el 9 de noviembre de 1810; y efectivamente para ir en muy buen paso desde Aculco a Valladolid es la ruta precisa para una sola persona” . Debido al hallazgo en Celaya del documento firmado por Hidalgo el 13 de noviembre de 1810, Herrajón sugiere que debe rectificarse la ruta que tomó; sin embargo, esta carta fue un ardid para despistar a los Realistas, dice el investigador.
Lo que el historiador Herrejón destacó dentro de su ponencia, es que estos nuevos documentos permiten aclarar hechos que se creen como verdaderos y que sin embargo no lo son, “El cronista Pedro González Salamanca, quien estudia el trayecto de Hidalgo se basa en testimonios orales ambiguos, es decir da por sentado algo después de años. Por eso te sirve un documento, para constatar la realidad”.
REVISION DE DATOS HISTÓRICOS
Dentro del marco conmemorativo del Bicentenario se presentó la mesa: Querétaro y el movimiento de Independencia de México. La ponencia del Dr. Juan Ricardo Jiménez Gómez, Secretario del Instituto de Estudios Constitucionales del Estado de Querétaro, manifiesta con su conferencia los cambios y permanencias en Querétaro de 1785-1824, de la Colonia a la Nación. Es para 1784, que se les quita a los indios de Querétaro y San Juan del Rio sus cajas de comunidades, es decir aquel dinero que administraban y guardaban, para después pasar a ser accionistas de papel del recién creado banco de San Carlos “cuyos réditos llegaron a cuenta gotas tarde y a la postre su capital se esfumó por ordenes mayestáticos”, en 1805 los deudores de los prestamos que brindaba el mercado de crédito eran agricultores y comerciantes para después la corona se adueñara de todos los créditos activos y es por estas exigencias que a muchos los lleva a la ruina. Para 1821 los realistas, entre ellos Iturbide, asentados en Querétaro, desconfían de la población, y “establecieron cortaduras –límites- a pocas cuadras de las plazas públicas donde moraba la gente decente”; en consecuencia, Allende estableció su cuartel en la Fábrica de Tabaco. Jiménez concluyó que Querétaro, en tan solo 11 años, quedó en un estado deplorable y que aunque la Independencia se dio “fue un bien no duradero. Lo que cambió fue la sociedad política y no la sociedad civil (todavía hay moldes coloniales)”.
Otra de las conferencias que se conocieron en este marco por la conmemoración de nuestra independencia fue la del maestro José Urquiola Permisán, Secretario Académico de la Facultad de Filosofía de la Universidad Autónoma de Querétaro titulada “Aspectos urbanos en la ciudad de Querétaro en los preámbulos de la Independencia” y da cuenta sobre dos cuestiones importantes que se llevaron a cabo entre 1805 y 1809 ; una : la situación laboral de la entidad y otra las actividades realizadas por el gobierno de la época ( modernidad). Para ese entonces estamos hablando de un 50% de otomís, 20% de españoles y 10% entre mulatos, mestizos, castas y negros. Se estima que para esos años hablamos de 40 mil habitantes, siendo 6 mil los que se dedicaban a la textura, es decir trabajan para los obrajes. Urquiola hace notar que gran parte de la población indígena era la que trabajaba para ésta industria, y es para el año de 1805 que el clericó Miguel Domínguez prohíbe a estas empresas encerrar a la gente Y demanda el pago semanal y en efectivo. Sin embargo, para el 1809 un mayor número de mujeres laboraban en industrias tabacaleras, “un 60, 70%”. Urquiola Permisan expresa que Querétaro fue sin duda una ciudad de gente trabajadora.
Otra de las ponencias que se presenciaron en dicha mesa fue la del doctor José Martin Hurtado Gálvez titulada Epigmenio González e Ignacio Pérez: Héroes queretanos de la Independencia. El trabajo realizado por el investigador constó de acercarse, como enfatiza, en las fuentes primarias para hacer desde la biografía la formación del personaje y mejor y propiamente dicho el de la persona. En el caso de Ignacio Pérez, refiere que fueron 5 personas de las que se encontró firma, pero gracias al estudio e investigación se supo cual era la que correspondía al héroe. En el caso de Epigmenio González, da cuenta, con lo encontrado que este individuo fue sin duda un hombre trabajador y buen administrador. Pero lo que más se mueve dentro de esta ponencia es el hecho de estos dos héroes y los contrastes en cada una de sus vidas, sobre todo en el caso de su participación en la historia y en concreto con la Independencia. Mientras que Ignacio Pérez, el que llevo el mensaje al corregidor el cual obtuvo un reconocimiento por su participación en el movimiento y Epigmenio González, quien abasteció de armamento , quien fue desterrado de su país estado. ¿Qué es lo que hace a una persona héroe? ¿sus meritos, su vida? ¿por que personas más no personajes?; ¿acaso no los personajes son producto de estereotipos? ¿Entonces como surge un héroe?.
“Hay que acercar a las nuevas generaciones, y lograr cambios trascendentales en la sociedad; es preciso construir con su visión un cambio” reflexiona Lic. Guillermo Ávila Resendiz, Consultor para la Red de Archivos Diplomáticos Iberoamericanos .
De todo México vinieron al Encuentro Nacional de Archivos, organizado por el Archivo General de la Nación y cuya sede fue el Hollyday Inn.
Difundir es la clave y palabra principal que abarcó la Reunión Nacional de Archivos Querétaro 2010. Las conferencias se llevaron a cabo en el hotel Holiday Inn los días 13, 14, 15, y 16 de abril con la colaboración de investigadores e historiadores de diferentes estados de la republica tales como Coahuila, Michoacán, Veracruz, San Luis Potosí, Guadalajara, Distrito Federal, Estado de México, Sinaloa, Querétaro, Campeche, Colima, Guanajuato e Hidalgo.
Uno de los objetivos principales fue sin duda hacer saber al ciudadano la importancia del archivar y del archivo “la información sirve para conformar identidad, misma que también se conforma desde el pasado; identidad que está depositada materialmente pero y que se traduce en una abstracción que nos conforma como mexicanos” expresó Ariel Arnal, profesor-investigador de la Universidad Autónoma de México.
Sin duda, el reto radica en el presupuesto, y la falta de técnicos e investigadores, como se comentó en la mayoría de las conferencias. Por su parte otro de los problemas es la baja exigencia por parte del ciudadano para con los archivos, “el ciudadano debe estar consciente de las reformas tanto de 1917 como del 2007 las cuales permiten el acceso a la información, la cual tiene derecho de reclamar, la constitución no es un texto frío que está en lealtad de la patria junto a los héroes, es un texto que se debe cuestionarse permanentemente y exigir que se cumpla la constitución. ¡Hay represión de exigencia del cumplimiento de la Constitución! enfatizó el investigador e historiador Arnal.
¿Qué datos nuevos arroja un documento o archivo, que pueden cambiar el curso de la historia? ¿Es su objetivo llegar a aproximarse a la verdad de los hechos, de una sociedad, de un pueblo, de una nación, una guerra, de una o más personas? Por ejemplo, el la conferencia magistral del 14 de abril, Rectificaciones documentales en la ruta de Hidalgo dictada por el doctor Carlos Herrajón Peredo, del Colegio de Michoacán, versó sobre los hallazgos o aclaraciones que proponen que la ruta que tomó don Miguel Hidalgo y Costilla fue de Aculco, Tlalpujagua, Maravatio, Zinapecuaro y Valladolid, “lo que tenemos es una serie de documentos que afirman la presencia de Hidalgo en Valladolid desde el 9 de noviembre de 1810; y efectivamente para ir en muy buen paso desde Aculco a Valladolid es la ruta precisa para una sola persona” . Debido al hallazgo en Celaya del documento firmado por Hidalgo el 13 de noviembre de 1810, Herrajón sugiere que debe rectificarse la ruta que tomó; sin embargo, esta carta fue un ardid para despistar a los Realistas, dice el investigador.
Lo que el historiador Herrejón destacó dentro de su ponencia, es que estos nuevos documentos permiten aclarar hechos que se creen como verdaderos y que sin embargo no lo son, “El cronista Pedro González Salamanca, quien estudia el trayecto de Hidalgo se basa en testimonios orales ambiguos, es decir da por sentado algo después de años. Por eso te sirve un documento, para constatar la realidad”.
REVISION DE DATOS HISTÓRICOS
Dentro del marco conmemorativo del Bicentenario se presentó la mesa: Querétaro y el movimiento de Independencia de México. La ponencia del Dr. Juan Ricardo Jiménez Gómez, Secretario del Instituto de Estudios Constitucionales del Estado de Querétaro, manifiesta con su conferencia los cambios y permanencias en Querétaro de 1785-1824, de la Colonia a la Nación. Es para 1784, que se les quita a los indios de Querétaro y San Juan del Rio sus cajas de comunidades, es decir aquel dinero que administraban y guardaban, para después pasar a ser accionistas de papel del recién creado banco de San Carlos “cuyos réditos llegaron a cuenta gotas tarde y a la postre su capital se esfumó por ordenes mayestáticos”, en 1805 los deudores de los prestamos que brindaba el mercado de crédito eran agricultores y comerciantes para después la corona se adueñara de todos los créditos activos y es por estas exigencias que a muchos los lleva a la ruina. Para 1821 los realistas, entre ellos Iturbide, asentados en Querétaro, desconfían de la población, y “establecieron cortaduras –límites- a pocas cuadras de las plazas públicas donde moraba la gente decente”; en consecuencia, Allende estableció su cuartel en la Fábrica de Tabaco. Jiménez concluyó que Querétaro, en tan solo 11 años, quedó en un estado deplorable y que aunque la Independencia se dio “fue un bien no duradero. Lo que cambió fue la sociedad política y no la sociedad civil (todavía hay moldes coloniales)”.
Otra de las conferencias que se conocieron en este marco por la conmemoración de nuestra independencia fue la del maestro José Urquiola Permisán, Secretario Académico de la Facultad de Filosofía de la Universidad Autónoma de Querétaro titulada “Aspectos urbanos en la ciudad de Querétaro en los preámbulos de la Independencia” y da cuenta sobre dos cuestiones importantes que se llevaron a cabo entre 1805 y 1809 ; una : la situación laboral de la entidad y otra las actividades realizadas por el gobierno de la época ( modernidad). Para ese entonces estamos hablando de un 50% de otomís, 20% de españoles y 10% entre mulatos, mestizos, castas y negros. Se estima que para esos años hablamos de 40 mil habitantes, siendo 6 mil los que se dedicaban a la textura, es decir trabajan para los obrajes. Urquiola hace notar que gran parte de la población indígena era la que trabajaba para ésta industria, y es para el año de 1805 que el clericó Miguel Domínguez prohíbe a estas empresas encerrar a la gente Y demanda el pago semanal y en efectivo. Sin embargo, para el 1809 un mayor número de mujeres laboraban en industrias tabacaleras, “un 60, 70%”. Urquiola Permisan expresa que Querétaro fue sin duda una ciudad de gente trabajadora.
Otra de las ponencias que se presenciaron en dicha mesa fue la del doctor José Martin Hurtado Gálvez titulada Epigmenio González e Ignacio Pérez: Héroes queretanos de la Independencia. El trabajo realizado por el investigador constó de acercarse, como enfatiza, en las fuentes primarias para hacer desde la biografía la formación del personaje y mejor y propiamente dicho el de la persona. En el caso de Ignacio Pérez, refiere que fueron 5 personas de las que se encontró firma, pero gracias al estudio e investigación se supo cual era la que correspondía al héroe. En el caso de Epigmenio González, da cuenta, con lo encontrado que este individuo fue sin duda un hombre trabajador y buen administrador. Pero lo que más se mueve dentro de esta ponencia es el hecho de estos dos héroes y los contrastes en cada una de sus vidas, sobre todo en el caso de su participación en la historia y en concreto con la Independencia. Mientras que Ignacio Pérez, el que llevo el mensaje al corregidor el cual obtuvo un reconocimiento por su participación en el movimiento y Epigmenio González, quien abasteció de armamento , quien fue desterrado de su país estado. ¿Qué es lo que hace a una persona héroe? ¿sus meritos, su vida? ¿por que personas más no personajes?; ¿acaso no los personajes son producto de estereotipos? ¿Entonces como surge un héroe?.
“Hay que acercar a las nuevas generaciones, y lograr cambios trascendentales en la sociedad; es preciso construir con su visión un cambio” reflexiona Lic. Guillermo Ávila Resendiz, Consultor para la Red de Archivos Diplomáticos Iberoamericanos .
De todo México vinieron al Encuentro Nacional de Archivos, organizado por el Archivo General de la Nación y cuya sede fue el Hollyday Inn.
Archivos y archivistas ante el reto de los documentos electrónico
Por Margarita Vázquez de Parga*
¿Qué entendemos por gestión de documentos electrónicos? Para mí, es el tratamiento de documentos administrativos producidos por medios electrónicos y validados por firma electrónica a lo largo de su ciclo de vida, es decir, desde el momento de su diseño hasta su transferencia al archivo histórico. El diseño de un sistema de gestión documental es fundamental para garantizar el tratamiento correcto a lo largo de su ciclo de vida, garantizando su conservación, autenticidad, integridad y disponibilidad a largo plazo.
Los documentos electrónicos a lo largo de su vida, requieren de diferente tratamiento según la parte del ciclo de vida en que se encuentren. Se deben establecer determinados procedimientos que estandaricen la digitalización o realización de documentos electrónicos, pues es cada vez más frecuente la utilización de la informática para realizar archivos y es muy fácil alterar la información.
A los documentos que no se les presta mucha atención pero son cada vez más importantes son los correos electrónicos. Se debe estandarizar la forma de enviar correos porque el envío de información relevante dentro del mensaje, no como archivo adjunto, es cada vez más frecuente también; entonces se deben generar mecanismos para asegurar que se la persona que firma, quien escribe es el titular o está habilitado y autorizado para enviar ese correo.
Y la información en la Web, también se debe analizar cómo se tratará la información recabada al incorporarla a los archivos, siempre y cuando sea relevante para la tramitación de los asuntos y derechos de los ciudadanos.
Los documentos cívicos que se trasladan a formato digital tienen dos procesos. Primero, para tener más fácil acceso a su información se deben digitalizar de forma legal, y por otro lado, cuando la digitalización se hace para sustituir los documentos originales, debe llevar sus firmas y garantías de seguridad que le den autenticidad.
Problemas tecnológicos en documentos electrónicos
La primera cuestión es que son documentos virtuales que a los archivistas nos desconcierta porque no los vemos, es decir, no los podemos tocar. Cuando vemos cómo es el documento en realidad, está convertido en ceros y dígitos, pero hace falta una representación visual para que se pueda leer. Y eso nos pone nerviosos.
Por otro lado, son documentos dinámicos fácilmente modificables; y nos obligan a la dependencia tecnológica para poder leerlos, porque lo hace imposible si no se tiene no sólo una computadora, sino compatibilidad con el programa que se ha usado.
Y un punto importante es la diversidad y obsolescencia tecnológica tanto de hardware como de software, por lo cual se deben tomar medias de estandarización.
Un cuarto problema es el soporte para realizar trámites. Hoy en día la ley permite que el ciudadano presente documentos electrónicos y en papel, e incluso que los trámites se realicen solamente en soportes electrónicos, por tanto tendremos la convivencia de documentos en ambos soportes, tanto electrónicos como en papel y eso en un mismo expediente genera la necesidad de resolver cómo se manejarán estos archivos. Lo que es fundamental es que a lo largo del ciclo de vida del documento se mantenga la autenticidad, integridad, seguridad y disponibilidad de la información contenida en él.
Problemas organizativos
Todos sabemos cómo ha evolucionado la organización informática. Antes, había un computador central y una serie de terminales donde no se guardaba información sino que se incorporaba o recuperaba, pero se almacenaba en el central. Después llegaron las PCs, donde cada gestos o archivista tenía autonomía, guarda los documentos que genera en su propio computador y ahí se crea un problema, desde el punto de vista archivístico, de localización de los documentos pues están dispersos en las PCs a lo largo de la organización.
Y ahora estamos en otro punto que presenta otro tipo de complejidad y es el que presenta la organización interconectada. Por supuesto hay más rigor para que los gestores tengan autonomía pero hay sistemas en donde ya centralizadamente se guarda la información siguiendo ciertas líneas. Pero el hecho de que la interconectividad facilite la resolución de problemas o decisiones de una organización, presenta otra complejidad para acumular los expedientes.
Problemas administrativos
La dificultad de identificar las series documentales que se generan. Y el tema de conciliar el acceso público de los documentos electrónicos versus la privacidad de las personas –como el caso de los correos electrónicos-, yo se que en México aún no se aprueba la ley de protección de datos pero en España ya se ha publicado y hay que tener muchísimo cuidado porque puede haber reclamaciones muy fuertes. Es decir que los archivos electrónicos no garantizan la seguridad de acceso a los datos sensibles que puedan afectar la intimidad de las personas.
Algo que no debo dejar de mencionar y que es un asunto muy importante, es la escasa conciencia por parte de las administraciones públicas de la importancia de los archivos y de la necesidad de conservar los documentos en general, y en el caso de los documentos electrónicos; e incluso hay algunos funcionarios que consideran que los documentos electrónicos no son objeto del archivista sino de los informáticos. Y en este punto me preocupa que el concepto de “histórico” que hay en el medio informático pues no es lo mismo que para los archivistas, pues para nosotros un documento histórico se remonta por ejemplo al primero del cual tenemos registro en España, que es el año 711. Y en la informática es diferente el criterio para catalogar algo como histórico.
Un archivista es tan importante que debe estar presente desde le momento en el que surge un documento. Debe estar presente desde que se diseña el sistema de gestión de la administración, no podemos esperar a que llegue el documento al archivo de concentración. La estrategia a seguir debe ser anticipar los procesos archivistitos, desde identificar, clasificar y valorar, para que los documentos de almacenen de acuerdo a la estructura definida. Charles Dollar habla de la inmediatez de la participación, nosotros los archivistas debemos anticiparnos y cambiar el concepto del ciclo de vida, que siempre se ha pensado como
1.- Archivo de oficina, que es el que aún está vivo
2.- Archivo intermedio, o de concentración
3.- Archivo histórico, cuando su ciclo de vida ha finalizado.
Los archivistas debemos considerar que el ciclo de vida del documento inicia cuando se diseña el sistema de información, que en el caso de que éste sea electrónico tenemos que participar para garantizar que cada documento sea creado con base en las normas que garanticen su autenticidad, integridad y disponibilidad, así como su manejo, accesibilidad y mantenimiento adecuados.
Para ello, existe la norma ISO 15489 que es para el diseño de sistemas de gestión documental e identifica una serie de procedimientos fundamentales como la identificación de los procesos administrativos, la valoración, clasificación y establecimientos de criterios de conservación o eliminación, y la inclusión de datos tecnológicos, como el software, versión y formatos que garanticen la no obsolescencia, actualización y accesibilidad que mantengan vivos los datos.
Esta norma incorpora y anticipa los procedimientos al momento de diseñar cómo se va a archivar en determinada organización. Si nos incorporamos a este sistema, participaremos en el proceso y así, también aseguramos mantener nuestro trabajo.
*transcripción de la conferencia del mismo nombre dictada en el Encuentro Nacional de Archivos, el jueves 15 del presente, en el Hollyday Inn Querétaro.
¿Qué entendemos por gestión de documentos electrónicos? Para mí, es el tratamiento de documentos administrativos producidos por medios electrónicos y validados por firma electrónica a lo largo de su ciclo de vida, es decir, desde el momento de su diseño hasta su transferencia al archivo histórico. El diseño de un sistema de gestión documental es fundamental para garantizar el tratamiento correcto a lo largo de su ciclo de vida, garantizando su conservación, autenticidad, integridad y disponibilidad a largo plazo.
Los documentos electrónicos a lo largo de su vida, requieren de diferente tratamiento según la parte del ciclo de vida en que se encuentren. Se deben establecer determinados procedimientos que estandaricen la digitalización o realización de documentos electrónicos, pues es cada vez más frecuente la utilización de la informática para realizar archivos y es muy fácil alterar la información.
A los documentos que no se les presta mucha atención pero son cada vez más importantes son los correos electrónicos. Se debe estandarizar la forma de enviar correos porque el envío de información relevante dentro del mensaje, no como archivo adjunto, es cada vez más frecuente también; entonces se deben generar mecanismos para asegurar que se la persona que firma, quien escribe es el titular o está habilitado y autorizado para enviar ese correo.
Y la información en la Web, también se debe analizar cómo se tratará la información recabada al incorporarla a los archivos, siempre y cuando sea relevante para la tramitación de los asuntos y derechos de los ciudadanos.
Los documentos cívicos que se trasladan a formato digital tienen dos procesos. Primero, para tener más fácil acceso a su información se deben digitalizar de forma legal, y por otro lado, cuando la digitalización se hace para sustituir los documentos originales, debe llevar sus firmas y garantías de seguridad que le den autenticidad.
Problemas tecnológicos en documentos electrónicos
La primera cuestión es que son documentos virtuales que a los archivistas nos desconcierta porque no los vemos, es decir, no los podemos tocar. Cuando vemos cómo es el documento en realidad, está convertido en ceros y dígitos, pero hace falta una representación visual para que se pueda leer. Y eso nos pone nerviosos.
Por otro lado, son documentos dinámicos fácilmente modificables; y nos obligan a la dependencia tecnológica para poder leerlos, porque lo hace imposible si no se tiene no sólo una computadora, sino compatibilidad con el programa que se ha usado.
Y un punto importante es la diversidad y obsolescencia tecnológica tanto de hardware como de software, por lo cual se deben tomar medias de estandarización.
Un cuarto problema es el soporte para realizar trámites. Hoy en día la ley permite que el ciudadano presente documentos electrónicos y en papel, e incluso que los trámites se realicen solamente en soportes electrónicos, por tanto tendremos la convivencia de documentos en ambos soportes, tanto electrónicos como en papel y eso en un mismo expediente genera la necesidad de resolver cómo se manejarán estos archivos. Lo que es fundamental es que a lo largo del ciclo de vida del documento se mantenga la autenticidad, integridad, seguridad y disponibilidad de la información contenida en él.
Problemas organizativos
Todos sabemos cómo ha evolucionado la organización informática. Antes, había un computador central y una serie de terminales donde no se guardaba información sino que se incorporaba o recuperaba, pero se almacenaba en el central. Después llegaron las PCs, donde cada gestos o archivista tenía autonomía, guarda los documentos que genera en su propio computador y ahí se crea un problema, desde el punto de vista archivístico, de localización de los documentos pues están dispersos en las PCs a lo largo de la organización.
Y ahora estamos en otro punto que presenta otro tipo de complejidad y es el que presenta la organización interconectada. Por supuesto hay más rigor para que los gestores tengan autonomía pero hay sistemas en donde ya centralizadamente se guarda la información siguiendo ciertas líneas. Pero el hecho de que la interconectividad facilite la resolución de problemas o decisiones de una organización, presenta otra complejidad para acumular los expedientes.
Problemas administrativos
La dificultad de identificar las series documentales que se generan. Y el tema de conciliar el acceso público de los documentos electrónicos versus la privacidad de las personas –como el caso de los correos electrónicos-, yo se que en México aún no se aprueba la ley de protección de datos pero en España ya se ha publicado y hay que tener muchísimo cuidado porque puede haber reclamaciones muy fuertes. Es decir que los archivos electrónicos no garantizan la seguridad de acceso a los datos sensibles que puedan afectar la intimidad de las personas.
Algo que no debo dejar de mencionar y que es un asunto muy importante, es la escasa conciencia por parte de las administraciones públicas de la importancia de los archivos y de la necesidad de conservar los documentos en general, y en el caso de los documentos electrónicos; e incluso hay algunos funcionarios que consideran que los documentos electrónicos no son objeto del archivista sino de los informáticos. Y en este punto me preocupa que el concepto de “histórico” que hay en el medio informático pues no es lo mismo que para los archivistas, pues para nosotros un documento histórico se remonta por ejemplo al primero del cual tenemos registro en España, que es el año 711. Y en la informática es diferente el criterio para catalogar algo como histórico.
Un archivista es tan importante que debe estar presente desde le momento en el que surge un documento. Debe estar presente desde que se diseña el sistema de gestión de la administración, no podemos esperar a que llegue el documento al archivo de concentración. La estrategia a seguir debe ser anticipar los procesos archivistitos, desde identificar, clasificar y valorar, para que los documentos de almacenen de acuerdo a la estructura definida. Charles Dollar habla de la inmediatez de la participación, nosotros los archivistas debemos anticiparnos y cambiar el concepto del ciclo de vida, que siempre se ha pensado como
1.- Archivo de oficina, que es el que aún está vivo
2.- Archivo intermedio, o de concentración
3.- Archivo histórico, cuando su ciclo de vida ha finalizado.
Los archivistas debemos considerar que el ciclo de vida del documento inicia cuando se diseña el sistema de información, que en el caso de que éste sea electrónico tenemos que participar para garantizar que cada documento sea creado con base en las normas que garanticen su autenticidad, integridad y disponibilidad, así como su manejo, accesibilidad y mantenimiento adecuados.
Para ello, existe la norma ISO 15489 que es para el diseño de sistemas de gestión documental e identifica una serie de procedimientos fundamentales como la identificación de los procesos administrativos, la valoración, clasificación y establecimientos de criterios de conservación o eliminación, y la inclusión de datos tecnológicos, como el software, versión y formatos que garanticen la no obsolescencia, actualización y accesibilidad que mantengan vivos los datos.
Esta norma incorpora y anticipa los procedimientos al momento de diseñar cómo se va a archivar en determinada organización. Si nos incorporamos a este sistema, participaremos en el proceso y así, también aseguramos mantener nuestro trabajo.
*transcripción de la conferencia del mismo nombre dictada en el Encuentro Nacional de Archivos, el jueves 15 del presente, en el Hollyday Inn Querétaro.
Toda familia que tenga un personaje histórico, debe dar a conocer sus anécdotas familiares: Leticia Frías
Presenta en Querétaro su novela “El sonido del bronce”, biografía familiar de Juan N. Frías
Por Margarita Ladrñon de Guevara
Todo es absolutamente real, Juan N. Frías fue mi bisabuelo. Su familia es real, vivieron aquí y las anécdotas estuve recopilandolas, además de datos entre primos y tíos para armar un rompecabezas de cómo se dieron las relaciones familiares.
Respecté hasta la última coma de los hechos históricos y tanto en Querétaro como en la ciudad de México en los acontecimientos de la revolución mexicana. Me llevó siete años.
¿Cuál fue el detonante que te llevó a escribir?
“Yo quería escribir una novela pero de una relación familiar X, inspirándome en la vida de mi tía abuela, pero un día por casualidad me llegó a las manos de una biografía de mi bisabuelo Juan N. Frías totalmente falsa pero a medida que fui investigando me encontré con muchas biografías falsas no sólo de él sino de muchos constituyentes, incluso las que están en el Teatro de la República, en el museo de sitio, y en el Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana les dije que la biografía de Juan N. Frías está mal en todos lados, y ellos me contestaron: no sólo esa, hay muchos porque surgieron a raíz de que uno de ellos empezó a recabar lo que sabía de cada uno de los 214 que hubo, y muchos datos estaban equivocados y así se quedaron en la historia de México.
Yo lo que quise con esta novela fue encontrar la verdad. La familia de mi bisabuelo se tuvo que ir de México durante 20 años, yo me di a la tarea de averiguar qué era lo que había pasado y me encontré con que un asesinato político.
Jalando hilos, encontré en hemerotecas y bibliotecas, como la del Senado muchos datos. Por ejemplo se dice que Juan N. Frías murió el 18 de agosto de 1918, pero en ningún periódico de esa fecha viene una esquela o nota; llegué a septiembre y me encontré con una declaración hecha por él, y así día por día me lo encontré vivo hasta que encontré la fecha tres años después.
En el Panteón de Dolores hay una zona especial para los Constituyentes, y ahí también está equivocada la fecha de muerte. La fecha real es agosto de 1921.
Entonces yo pienso ¿qué hizo en esos años? Después de que lo asesinaron la familia vivió fuera de México por veinte años, y así se quedaron los datos mal.
¿Si haz encontrado que muchos datos están mal, porqué nadie se ha dado a la tarea de corregirlos?
“Yo intenté corregir por lo menos de mi bisabuelo; y no tuve eco en los demás”.
¿Qué pretendes con esta novela?
“Hablar de la vida cotidiana en Querétaro en la época previa y durante la Revolución, porque no es un hecho aislado que empezó el 20 de noviembre de 1910; y además, cada región de México la vivió diferente, entonces me interesa dar a conocer cuál fue la parte política de la Revolución, no tanto las batallas pues ya se barran en las novelas de la revolución; en mi novela se ve la parte política y civil de la Revolución.
¿Cómo sitúas tu novela frente a otras novelas escritas por las vacas sagradas?
“Es diferente porque toco la parte política y civil, y las vacas sagradas siempre tocan las batallas”.
Era secreto familiar la vida de Juan N. Frías, nadie sabía que había estado en la cárcel, por ejemplo. Sólo sabíamos que había sido Constituyente, entonces el día que cayó en mis manos la biografía y vi que había estado encarcelado, me empecé a cuestionar y también a investigar, en el proceso aprendí muchas cosas de historia y de cómo manejar los datos.
¿Cómo fue el proceso de ponerse los zapatos de una mujer de esa época?
Yo conocí mucho a Fátima, teníamos una relación muy cercana. Ella era una señorita mayor y yo una joven. Fui reconstruyendo su vida y con base en su personalidad, de cuando yo la conocí siendo ella mayor, fui deduciendo su carácter y personalidad de cuando era joven.
¿Ella supo de la novela?
“No, ya había muerto”.
“Yo creo que todas las familias que tengan un personaje histórico, deben dar a conocer sus memorias o archivos familiares. Nuestra historia oficial se torna aburrida precisamente porque no hay información que le da vida, y esa vida la dan las anécdotas familiares. Hay personajes que nos son lejanos porque nos lo pintan perfecto, pero no fue así: él era un ser humano de carne y hueso, y cuando lo conoces y entiendes el proceso de su vida, te apasiona. Si todas las familias que tienen archivos de personajes, los dieran a conocer podríamos armar nuestra historia mucho más sabrosa y más accesible para todos, con mayor sentido”.
Si juntáramos las anécdotas aparentemente intrascendente se pueden armar varias historias.
Pues se han dado cuenta de la vida cotidiana de la historia, pues ésta nos narra los acontecimientos de las élites, pero ¿y el pueblo? Es importante que se sepa de lo que hacía el pueblo.
¿Hay que desmitificar a los héroes?
“Claro, para que la gente se interese y ame su historia, hay que presentar los hechos protagonizados por gente de carne y hueso que tenía un ideal y se lanzó a la lucha para defenderlo”.
Para mi es muy importante presentar esta novela en Querétaro porque aquí empezó mi investigación. Espero que guste y que los queretanos la sientan interesante pues esa ciudad es un personaje más dentro de la novela.
Hay una historia oficial que trato de seguir sin romper mitos, para mí hubo una división de Carranza y Alvaro Obregón durante el Congreso Constituyente, y se publicó en las memorias de Bohórquez, él era obregonista y peleaba con los carrancistas, pero ahora los nuevos historiadores dicen que eso no es cierto, pero leyendo los diarios de debates del congreso, te das cuenta de que claro que se odiaban, y así lo puse: como lo percibí leyendo las fuentes y aunque la historia diga que no es cierto, yo consultando las fuentes me doy cuenta que no es cierto.
¿Por qué narra Fátima?
“Hay una foto donde se ve el cuadro de mi bisabuelo donde mi abuela está parada frente a él y ella dialoga con él; ella ya es una mujer anciana y dialoga con él. Ella tenía una magnífica relación con su papá, por eso quería que fuera ella.
El libro se presentó en México el año pasado.
Por Margarita Ladrñon de Guevara
Todo es absolutamente real, Juan N. Frías fue mi bisabuelo. Su familia es real, vivieron aquí y las anécdotas estuve recopilandolas, además de datos entre primos y tíos para armar un rompecabezas de cómo se dieron las relaciones familiares.
Respecté hasta la última coma de los hechos históricos y tanto en Querétaro como en la ciudad de México en los acontecimientos de la revolución mexicana. Me llevó siete años.
¿Cuál fue el detonante que te llevó a escribir?
“Yo quería escribir una novela pero de una relación familiar X, inspirándome en la vida de mi tía abuela, pero un día por casualidad me llegó a las manos de una biografía de mi bisabuelo Juan N. Frías totalmente falsa pero a medida que fui investigando me encontré con muchas biografías falsas no sólo de él sino de muchos constituyentes, incluso las que están en el Teatro de la República, en el museo de sitio, y en el Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana les dije que la biografía de Juan N. Frías está mal en todos lados, y ellos me contestaron: no sólo esa, hay muchos porque surgieron a raíz de que uno de ellos empezó a recabar lo que sabía de cada uno de los 214 que hubo, y muchos datos estaban equivocados y así se quedaron en la historia de México.
Yo lo que quise con esta novela fue encontrar la verdad. La familia de mi bisabuelo se tuvo que ir de México durante 20 años, yo me di a la tarea de averiguar qué era lo que había pasado y me encontré con que un asesinato político.
Jalando hilos, encontré en hemerotecas y bibliotecas, como la del Senado muchos datos. Por ejemplo se dice que Juan N. Frías murió el 18 de agosto de 1918, pero en ningún periódico de esa fecha viene una esquela o nota; llegué a septiembre y me encontré con una declaración hecha por él, y así día por día me lo encontré vivo hasta que encontré la fecha tres años después.
En el Panteón de Dolores hay una zona especial para los Constituyentes, y ahí también está equivocada la fecha de muerte. La fecha real es agosto de 1921.
Entonces yo pienso ¿qué hizo en esos años? Después de que lo asesinaron la familia vivió fuera de México por veinte años, y así se quedaron los datos mal.
¿Si haz encontrado que muchos datos están mal, porqué nadie se ha dado a la tarea de corregirlos?
“Yo intenté corregir por lo menos de mi bisabuelo; y no tuve eco en los demás”.
¿Qué pretendes con esta novela?
“Hablar de la vida cotidiana en Querétaro en la época previa y durante la Revolución, porque no es un hecho aislado que empezó el 20 de noviembre de 1910; y además, cada región de México la vivió diferente, entonces me interesa dar a conocer cuál fue la parte política de la Revolución, no tanto las batallas pues ya se barran en las novelas de la revolución; en mi novela se ve la parte política y civil de la Revolución.
¿Cómo sitúas tu novela frente a otras novelas escritas por las vacas sagradas?
“Es diferente porque toco la parte política y civil, y las vacas sagradas siempre tocan las batallas”.
Era secreto familiar la vida de Juan N. Frías, nadie sabía que había estado en la cárcel, por ejemplo. Sólo sabíamos que había sido Constituyente, entonces el día que cayó en mis manos la biografía y vi que había estado encarcelado, me empecé a cuestionar y también a investigar, en el proceso aprendí muchas cosas de historia y de cómo manejar los datos.
¿Cómo fue el proceso de ponerse los zapatos de una mujer de esa época?
Yo conocí mucho a Fátima, teníamos una relación muy cercana. Ella era una señorita mayor y yo una joven. Fui reconstruyendo su vida y con base en su personalidad, de cuando yo la conocí siendo ella mayor, fui deduciendo su carácter y personalidad de cuando era joven.
¿Ella supo de la novela?
“No, ya había muerto”.
“Yo creo que todas las familias que tengan un personaje histórico, deben dar a conocer sus memorias o archivos familiares. Nuestra historia oficial se torna aburrida precisamente porque no hay información que le da vida, y esa vida la dan las anécdotas familiares. Hay personajes que nos son lejanos porque nos lo pintan perfecto, pero no fue así: él era un ser humano de carne y hueso, y cuando lo conoces y entiendes el proceso de su vida, te apasiona. Si todas las familias que tienen archivos de personajes, los dieran a conocer podríamos armar nuestra historia mucho más sabrosa y más accesible para todos, con mayor sentido”.
Si juntáramos las anécdotas aparentemente intrascendente se pueden armar varias historias.
Pues se han dado cuenta de la vida cotidiana de la historia, pues ésta nos narra los acontecimientos de las élites, pero ¿y el pueblo? Es importante que se sepa de lo que hacía el pueblo.
¿Hay que desmitificar a los héroes?
“Claro, para que la gente se interese y ame su historia, hay que presentar los hechos protagonizados por gente de carne y hueso que tenía un ideal y se lanzó a la lucha para defenderlo”.
Para mi es muy importante presentar esta novela en Querétaro porque aquí empezó mi investigación. Espero que guste y que los queretanos la sientan interesante pues esa ciudad es un personaje más dentro de la novela.
Hay una historia oficial que trato de seguir sin romper mitos, para mí hubo una división de Carranza y Alvaro Obregón durante el Congreso Constituyente, y se publicó en las memorias de Bohórquez, él era obregonista y peleaba con los carrancistas, pero ahora los nuevos historiadores dicen que eso no es cierto, pero leyendo los diarios de debates del congreso, te das cuenta de que claro que se odiaban, y así lo puse: como lo percibí leyendo las fuentes y aunque la historia diga que no es cierto, yo consultando las fuentes me doy cuenta que no es cierto.
¿Por qué narra Fátima?
“Hay una foto donde se ve el cuadro de mi bisabuelo donde mi abuela está parada frente a él y ella dialoga con él; ella ya es una mujer anciana y dialoga con él. Ella tenía una magnífica relación con su papá, por eso quería que fuera ella.
El libro se presentó en México el año pasado.
Por amor a México y por orgullo familiar: La historia de Natalia Serdán, en voz de su nieta Lilia Sevilla
Por Margarita Ladrón de Guevara
Don Cástulo Alatriste, quien fue gobernador de Puebla en 1857 y 1961, murió bajo las tropas del ejército de Maximiliano. Su viuda fue llamada al Castillo de Chapultepec donde ella rechazó la ayuda que ahí le ofreció el emperador; a esa visita se hizo acompañar por su pequeña hija Carmen, quien después, se casaría con don Manuel Serdán Guarios y procrearía cuatro hijos: Aquiles, Máximo, Carmen y Natalia. Cuando se casó Natalia Serdán Alatriste, lo hizo con don Manuel Sevilla y recibió de regalo de bodas, una casa ubicada en Portería de Santa Clara número 4, en la ciudad de Puebla de los Ángeles. En noviembre de 1910, en esa casa estaba reunida toda la familia, incluyendo los cinco hijos de Natalia, el tercero de ellos de nombre Carlos. Carlos Sevilla Serdán se casó en 1927 con la señorita Gutiérrez y tuvo dos hijas: Gloria del Carmen y Lilia. Y es Lilia Sevilla Gutiérrez quien vive en la ciudad de Querétaro desde hace 24 años y, profundamente orgullosa de sus raíces familiares, escribió un libro titulado Natalia Serdán Alatriste, una heroína desconocida. Una noche y los imaginarios de historias, en el cual narra la vida familiar de los Serdán, sobre todo porque a ellos Francisco I. Madero encomendó iniciar en Puebla la Revolución mexicana el 20 de noviembre de 1910. La historia de nuestro país se escribió con la valentía de personas como Aquiles, Máximo y Carmen Serdán. Pero, defiende Lilia, también de Natalia. Entrevistada en la sala de su bella casa, Lilia Sevilla cuenta a BARROCO la historia de su abuela y explica por qué Natalia no estuvo la noche del 18 de noviembre de hace cien años, cuando el gobernador de Puebla descubrió la conspiración de Madero y mandó matar a los Serdán. “Tengo una pequeña galería de fotos familiares y un día, una amiga las miró y me dijo: fíjate que la única que sonríe es tu abuela. Yo le contesté: si supieras la historia de mi abuela… Eso me dejó pensando en todas las anécdotas familiares que escuché de niña de los hermanos Serdán, la familia de mi padre. Siempre me he sentido muy orgullosa de ellos porque desde tres generaciones atrás fueron liberales”. El libro, Natalia Serdán Alatriste, una heroína desconocida. Una noche y los imaginarios de historias verdaderas, es un documento novelado de 80 páginas narrado por la autora que empieza explicando por qué fue escrito y termina con la despedida de una nieta a su abuela, heroína anónima de México. Construido de historias y anécdotas familiares, y particularmente con la verdad sobre todo lo que sucedió la noche del 18 de noviembre en la casa de los hermanos Serdán, es también sobre la vida familiar desde la época juarista. Su objetivo, según nos confió la autora, es dar a conocer la participación de Natalia junto con sus hermanos Aquiles, Máximo y Carmen Serdán, en el germen de la Revolución en Puebla. “Hay muchos libros, unos malos y otros buenos, y me di a la tarea de publicar uno basado en historias familiares, claro que pasadas por mi imaginación” advierte.
LA HISTORIA
“La tragedia de los hermanos Serdán ocurrió en la casa de mi abuela. En Portería de Santa Clara, en Puebla. Esa casa se la regaló mi abuelo a mi abuela Natalia cuando se casaron y él la testó en seis partes para ella y sus cinco hijos, entre los cuales estaba mi padre Carlos Sevilla Serdán. En 1960 el gobierno compró esa casa a los herederos, mi abuela ya no vivía y mi abuelo murió en 1907. Ahora es el Museo de la Revolución en Puebla, actualmente en reconstrucción porque se acercan los festejos del Centenario”. “Mi abuela era una mujer muy valiente. Iban a la ferretería El Candado, propiedad de Miguel Rosales, donde compraban sacos de harina llenos de pólvora, y fabricaban bombas con las perillas de las camas de latón; con su hermana Carmen, sorteando peligros, pegaban propaganda por las calles. En sus abrigos y canastas del mercado escondían los fusiles y los repartían entre la gente que estaba con el movimiento de Aquiles Serdán. Él en 1909 leyó La sucesión presidencial, de Francisco I. Madero, y llegó a Puebla a convencer a todos seducido por las ideas de Madero”. “Mi abuela no figura en la historia porque el 17 de noviembre de 1910, el gobernador de Puebla que estaba en la ciudad de México, supo que Madero había ordenado que estallara la revolución en todo el país. Regresó a Puebla y ordenó que fueran a la casa de los Serdán; ellos sabían pues ya habían cateado la casa, entonces ordenó al jefe de la policía que matara sobre todo a Aquiles. Se reunió la familia Serdán, que estaba en su casa, y decidieron que Natalia saliera con sus cinco hijos y los dos de Aquiles. Él tenía un plan, sí, pero debían proteger a los niños así que ella salió y se fue a la casa de Miguel Rosales, muy frustrada. Yo lo se, porque me lo contaron mis tíos”. “En un capítulo de mi libro narro la desesperación que ella sintió al no estar ahí pero sí escuchar que todas las descargas de fusilería eran desde la casa y para la casa, pues toda la gente que estaba involucrada no llegó. Mataron primero a Máximo, hirieron a Carmen en un hombro pero seguía peleando. Desde la ventana arengaba al pueblo: lo hacemos por ustedes, conminaba. Aquiles había enviado mensajeros, pero nadie llegó. Con rifle en mano, Carmen le dijo a Aquiles que Máximo y las quince personas que estaban ahí estaban muertas, pocas huyeron. Entonces él se escondió para seguir la lucha, además de que debía proteger a las mujeres pues ahí estaba su madre, su esposa a punto a dar a luz, y la sirvienta Natividad. Aquiles cayó frente a las armas de los policías, quienes estaban apoyados por el cura de Santa Clara”. “Mi abuela, de entonces 35 años, escuchó todo lo que pasaba y al día siguiente, encontró su casa deshecha y se enteró de que sus hermanos estaban muertos. Supo que su madre y Natividad estaban presas y Carmen herida en el hospital. Tuvo que sobreponerse con toda la fuerza que le daba ser una Serdán y buscó ayuda. Nadie quería enterrar a sus hermanos, ni hacer autopsia. Su casa estaba saqueada, destruida por los soldados, pero se la devolvieron y consiguió una hipoteca para sacar de la cárcel y del hospital a las demás mujeres Serdán”. “De todos modos estalló la Revolución el 20 de noviembre; tras su triunfo, Madero viajó a Puebla y se hospedó en la casa de los Serdán; ahí, por petición de él, Natalia le entregó una carta con las necesidades que tenían. Se la echó en la bolsa del saco al irse, pero nunca llegaría a ser respondida pues cuando regresó a la ciudad de México, tres semanas después sucedió la decena trágica que terminó con su asesinato”. “Los zapatistas continuaron la lucha y, cuando anunciaron su entrada a Puebla, las mujeres Serdán fueron avisadas por el gobernador para llevarlas a Jalapa. Pero Natalia, previendo que quizás llegarían los soldados a saquear nuevamente la casa, dejó la puerta abierta para que el daño fuera menor. Sin embargo, según contó la portera, lo primero que hicieron al llegar a la ciudad fue efectivamente visitar la casa de los Serdán y al entrar, uno por uno se quitaron el sombrero y sin robarse nada, rindieron sus respetos al primer mártir de la Revolución, Aquiles, y a su hermano Máximo. Al salir, le dejaron los centavos que pudieron a la portera”. Filomena del Valle, viuda de Aquiles, junto con las mujeres Serdán, sobrevivieron la Revolución y al terminar ésta volvieron a Puebla; Natalia se quedó en la ciudad de México, nunca había trabajado y aún así consiguió un empleo en la oficina de Correos. Ya habían promulgado la Constitución en Querétaro y para ella le fue muy difícil trabajar, pues tenía cinco hijos. Fue tal su esfuerzo y tesón, que a todos sus hijos dio carrera universitaria. Murió en 1938 a los 63 años, y figura como testigo en el acta de bautizo de su nieta, Lilia María Sevilla y Gutiérrez, yo, aunque no la recuerdo pues murió cuando yo tenía tres años, pero a Carmen la conocí muy bien y era una viejecita encantadora”. Para poder rendir honor a su familia y por amor a México, Lilia Sevilla recogió de su memoria y, tras entrevistarse con dos primos sobrevivientes, escribió el libro que, novelado, describe los hechos que cambiaron la historia de México. “Mi propósito es que Natalia se conozca; yo no pretendo que la pongan a la altura de sus hermanos y se que no es posible porque ellos tienen su lugar, pero sí que se sepa cuánto luchó”. La casa, el Museo de la Revolución, conserva aún los agujeros de las balas que dispararon la noche del 18 de noviembre de 1910. De los hermanos Aquiles, Máximo, Carmen y Natalia Serdán Alatriste, murieron los dos primeros el 18 de noviembre de 1910. Natalia fue madre de cinco hijos, de su matrimonio de Manuel Sevilla Rosales: Manuel, Manuela, Carlos, Natalia y José. De la parte de los cinco hermanos Sevilla-Serdán, sobreviven Lilia y Gloria, hijas de Carlos; y dos primos: uno que vive en Chiapas, en donde hay una escuela de nombre Natalia Sevilla Serdán, su madre, y otro primo que escribió un ensayo sobre la familia Serdán Alatriste. Lilia no tiene hijos. Lilia Sevilla escribió el libro hace tres años y espera que el gobierno del estado de Puebla lo publique, aunque no le han respondido aún. Y también, ya que Querétaro es pilar en la historia mexicana, que lo publiquen aquí. Tiene la esperanza de que a través de la Comisión del Bicentenario se publique antes de noviembre, y así difundir la vida de Natalia Sevilla. “Las familias debemos contar nuestra historia. Primero, por amor a la familia y después por amor a México; yo estoy profundamente orgullosa de ser mexicana y de ser una Serdán” añade Lilia “hay una cantidad de mentiras gigantes que obliga a los familiares que conocemos la historia, a dar a conocer la vida de nuestros antepasados mientras la recordemos” finaliza.
Don Cástulo Alatriste, quien fue gobernador de Puebla en 1857 y 1961, murió bajo las tropas del ejército de Maximiliano. Su viuda fue llamada al Castillo de Chapultepec donde ella rechazó la ayuda que ahí le ofreció el emperador; a esa visita se hizo acompañar por su pequeña hija Carmen, quien después, se casaría con don Manuel Serdán Guarios y procrearía cuatro hijos: Aquiles, Máximo, Carmen y Natalia. Cuando se casó Natalia Serdán Alatriste, lo hizo con don Manuel Sevilla y recibió de regalo de bodas, una casa ubicada en Portería de Santa Clara número 4, en la ciudad de Puebla de los Ángeles. En noviembre de 1910, en esa casa estaba reunida toda la familia, incluyendo los cinco hijos de Natalia, el tercero de ellos de nombre Carlos. Carlos Sevilla Serdán se casó en 1927 con la señorita Gutiérrez y tuvo dos hijas: Gloria del Carmen y Lilia. Y es Lilia Sevilla Gutiérrez quien vive en la ciudad de Querétaro desde hace 24 años y, profundamente orgullosa de sus raíces familiares, escribió un libro titulado Natalia Serdán Alatriste, una heroína desconocida. Una noche y los imaginarios de historias, en el cual narra la vida familiar de los Serdán, sobre todo porque a ellos Francisco I. Madero encomendó iniciar en Puebla la Revolución mexicana el 20 de noviembre de 1910. La historia de nuestro país se escribió con la valentía de personas como Aquiles, Máximo y Carmen Serdán. Pero, defiende Lilia, también de Natalia. Entrevistada en la sala de su bella casa, Lilia Sevilla cuenta a BARROCO la historia de su abuela y explica por qué Natalia no estuvo la noche del 18 de noviembre de hace cien años, cuando el gobernador de Puebla descubrió la conspiración de Madero y mandó matar a los Serdán. “Tengo una pequeña galería de fotos familiares y un día, una amiga las miró y me dijo: fíjate que la única que sonríe es tu abuela. Yo le contesté: si supieras la historia de mi abuela… Eso me dejó pensando en todas las anécdotas familiares que escuché de niña de los hermanos Serdán, la familia de mi padre. Siempre me he sentido muy orgullosa de ellos porque desde tres generaciones atrás fueron liberales”. El libro, Natalia Serdán Alatriste, una heroína desconocida. Una noche y los imaginarios de historias verdaderas, es un documento novelado de 80 páginas narrado por la autora que empieza explicando por qué fue escrito y termina con la despedida de una nieta a su abuela, heroína anónima de México. Construido de historias y anécdotas familiares, y particularmente con la verdad sobre todo lo que sucedió la noche del 18 de noviembre en la casa de los hermanos Serdán, es también sobre la vida familiar desde la época juarista. Su objetivo, según nos confió la autora, es dar a conocer la participación de Natalia junto con sus hermanos Aquiles, Máximo y Carmen Serdán, en el germen de la Revolución en Puebla. “Hay muchos libros, unos malos y otros buenos, y me di a la tarea de publicar uno basado en historias familiares, claro que pasadas por mi imaginación” advierte.
LA HISTORIA
“La tragedia de los hermanos Serdán ocurrió en la casa de mi abuela. En Portería de Santa Clara, en Puebla. Esa casa se la regaló mi abuelo a mi abuela Natalia cuando se casaron y él la testó en seis partes para ella y sus cinco hijos, entre los cuales estaba mi padre Carlos Sevilla Serdán. En 1960 el gobierno compró esa casa a los herederos, mi abuela ya no vivía y mi abuelo murió en 1907. Ahora es el Museo de la Revolución en Puebla, actualmente en reconstrucción porque se acercan los festejos del Centenario”. “Mi abuela era una mujer muy valiente. Iban a la ferretería El Candado, propiedad de Miguel Rosales, donde compraban sacos de harina llenos de pólvora, y fabricaban bombas con las perillas de las camas de latón; con su hermana Carmen, sorteando peligros, pegaban propaganda por las calles. En sus abrigos y canastas del mercado escondían los fusiles y los repartían entre la gente que estaba con el movimiento de Aquiles Serdán. Él en 1909 leyó La sucesión presidencial, de Francisco I. Madero, y llegó a Puebla a convencer a todos seducido por las ideas de Madero”. “Mi abuela no figura en la historia porque el 17 de noviembre de 1910, el gobernador de Puebla que estaba en la ciudad de México, supo que Madero había ordenado que estallara la revolución en todo el país. Regresó a Puebla y ordenó que fueran a la casa de los Serdán; ellos sabían pues ya habían cateado la casa, entonces ordenó al jefe de la policía que matara sobre todo a Aquiles. Se reunió la familia Serdán, que estaba en su casa, y decidieron que Natalia saliera con sus cinco hijos y los dos de Aquiles. Él tenía un plan, sí, pero debían proteger a los niños así que ella salió y se fue a la casa de Miguel Rosales, muy frustrada. Yo lo se, porque me lo contaron mis tíos”. “En un capítulo de mi libro narro la desesperación que ella sintió al no estar ahí pero sí escuchar que todas las descargas de fusilería eran desde la casa y para la casa, pues toda la gente que estaba involucrada no llegó. Mataron primero a Máximo, hirieron a Carmen en un hombro pero seguía peleando. Desde la ventana arengaba al pueblo: lo hacemos por ustedes, conminaba. Aquiles había enviado mensajeros, pero nadie llegó. Con rifle en mano, Carmen le dijo a Aquiles que Máximo y las quince personas que estaban ahí estaban muertas, pocas huyeron. Entonces él se escondió para seguir la lucha, además de que debía proteger a las mujeres pues ahí estaba su madre, su esposa a punto a dar a luz, y la sirvienta Natividad. Aquiles cayó frente a las armas de los policías, quienes estaban apoyados por el cura de Santa Clara”. “Mi abuela, de entonces 35 años, escuchó todo lo que pasaba y al día siguiente, encontró su casa deshecha y se enteró de que sus hermanos estaban muertos. Supo que su madre y Natividad estaban presas y Carmen herida en el hospital. Tuvo que sobreponerse con toda la fuerza que le daba ser una Serdán y buscó ayuda. Nadie quería enterrar a sus hermanos, ni hacer autopsia. Su casa estaba saqueada, destruida por los soldados, pero se la devolvieron y consiguió una hipoteca para sacar de la cárcel y del hospital a las demás mujeres Serdán”. “De todos modos estalló la Revolución el 20 de noviembre; tras su triunfo, Madero viajó a Puebla y se hospedó en la casa de los Serdán; ahí, por petición de él, Natalia le entregó una carta con las necesidades que tenían. Se la echó en la bolsa del saco al irse, pero nunca llegaría a ser respondida pues cuando regresó a la ciudad de México, tres semanas después sucedió la decena trágica que terminó con su asesinato”. “Los zapatistas continuaron la lucha y, cuando anunciaron su entrada a Puebla, las mujeres Serdán fueron avisadas por el gobernador para llevarlas a Jalapa. Pero Natalia, previendo que quizás llegarían los soldados a saquear nuevamente la casa, dejó la puerta abierta para que el daño fuera menor. Sin embargo, según contó la portera, lo primero que hicieron al llegar a la ciudad fue efectivamente visitar la casa de los Serdán y al entrar, uno por uno se quitaron el sombrero y sin robarse nada, rindieron sus respetos al primer mártir de la Revolución, Aquiles, y a su hermano Máximo. Al salir, le dejaron los centavos que pudieron a la portera”. Filomena del Valle, viuda de Aquiles, junto con las mujeres Serdán, sobrevivieron la Revolución y al terminar ésta volvieron a Puebla; Natalia se quedó en la ciudad de México, nunca había trabajado y aún así consiguió un empleo en la oficina de Correos. Ya habían promulgado la Constitución en Querétaro y para ella le fue muy difícil trabajar, pues tenía cinco hijos. Fue tal su esfuerzo y tesón, que a todos sus hijos dio carrera universitaria. Murió en 1938 a los 63 años, y figura como testigo en el acta de bautizo de su nieta, Lilia María Sevilla y Gutiérrez, yo, aunque no la recuerdo pues murió cuando yo tenía tres años, pero a Carmen la conocí muy bien y era una viejecita encantadora”. Para poder rendir honor a su familia y por amor a México, Lilia Sevilla recogió de su memoria y, tras entrevistarse con dos primos sobrevivientes, escribió el libro que, novelado, describe los hechos que cambiaron la historia de México. “Mi propósito es que Natalia se conozca; yo no pretendo que la pongan a la altura de sus hermanos y se que no es posible porque ellos tienen su lugar, pero sí que se sepa cuánto luchó”. La casa, el Museo de la Revolución, conserva aún los agujeros de las balas que dispararon la noche del 18 de noviembre de 1910. De los hermanos Aquiles, Máximo, Carmen y Natalia Serdán Alatriste, murieron los dos primeros el 18 de noviembre de 1910. Natalia fue madre de cinco hijos, de su matrimonio de Manuel Sevilla Rosales: Manuel, Manuela, Carlos, Natalia y José. De la parte de los cinco hermanos Sevilla-Serdán, sobreviven Lilia y Gloria, hijas de Carlos; y dos primos: uno que vive en Chiapas, en donde hay una escuela de nombre Natalia Sevilla Serdán, su madre, y otro primo que escribió un ensayo sobre la familia Serdán Alatriste. Lilia no tiene hijos. Lilia Sevilla escribió el libro hace tres años y espera que el gobierno del estado de Puebla lo publique, aunque no le han respondido aún. Y también, ya que Querétaro es pilar en la historia mexicana, que lo publiquen aquí. Tiene la esperanza de que a través de la Comisión del Bicentenario se publique antes de noviembre, y así difundir la vida de Natalia Sevilla. “Las familias debemos contar nuestra historia. Primero, por amor a la familia y después por amor a México; yo estoy profundamente orgullosa de ser mexicana y de ser una Serdán” añade Lilia “hay una cantidad de mentiras gigantes que obliga a los familiares que conocemos la historia, a dar a conocer la vida de nuestros antepasados mientras la recordemos” finaliza.
La lata de sardinas
Por Gerardo Esquivel
Hace unos días he visitado las salas del Museo de la Ciudad en Querétaro México, en lo que esperaba a Manolo Oropeza a quien admiro y aprecio mucho. No hubo sorpresas en mi visita como en otras ocasiones que he asistido a mirar las expos de este recinto. Una sala llena de piedras y objetos reunidos como en un puesto de tianguis, donde habían cosas muy apreciables ocultas entre tanta combinatoria de objetos, que me oculto la intención de tal tendido de cosas. Desalentado pasé a otra sala que exhibía una instalación de vasos relacionados por hilos como en un juego de múltiples terminales del teléfono rudimentario. Luego una expo de un gran amigo con gran talento y pasión, Rafa Ontiveros, con una muestra donde sobresalía un ensamble, un objeto intervenido por él, un excelente trabajo, acompañado por un grupo de trabajos de personajes muy de Rafa con mucho trabajo y bien logrados. Me interrogó la luz siena de las obras y la realización hasta el infinito de sus personajes llenando todo el campo visual. Pensé que Rafa tiene un gran talento y me encantaría verlo frente a un lienzo, habiendo dejado sus personajes en la caja de los juguetes mas queridos de la niñez: verlo con ese talento y pasión sin nada ante un lienzo y asumir otros universos donde hablen los materiales y los actores más primarios de una obra. Seguro nos brindaría obras maravillosas. Por último entré a una sala de una expo sobre la “diversidad”. Un puñado de trabajos que más parecían test proyectivos que nos hablaban de una aparente aceptación personal, pero que ocultaban todo lo contrario. Colección de obras unas de pirataje, de imitación, de copia de otras propuestas fue lo que me dejo como sabor esta visita. Pensé que muy frecuentemente en este y otros Museos y galerías a las que acudo me pasa , veo la repetición de lo ya hecho de lo que nos dio la modernidad, la retórica de lo moderno, la modernidad como entretenimiento y utilidad en su manierismo.
Cierto, algunas muestras son la excepción y son un alivio. También algunos de los trabajos de los jovencísimos artistas que buscan salir de la superficialidad en que se han empantanado las artes.
Sin embargo, la mayoría de lo expuesto nos dice la pobreza espiritual e intelectual de nuestro mundo contemporáneo. Nos asombramos, celebramos y adoramos como algo religioso los deshechos de la modernidad. Nuestra alma contemporánea como el basurero de lo moderno elevado a la categoría de reliquia y objeto sacro en los templos del arte.
Entre todos los objetos de esa muestra, descubrí un pequeño objeto; una lata de sardinas con un secreto, me remontó a Gironella y a Enrique Hernández; a Magrite y a Klosowski; a los relicarios de las monjas y los objetos de un pintor niño de japonesas. La obra es de Marja Godoy y ha hecho que muchas visitas a ese museo hayan valido la pena en muchos años. Salud por nuestros jóvenes autores y en especial por Marja su autenticidad y su “lata de sardinas”.
Hace unos días he visitado las salas del Museo de la Ciudad en Querétaro México, en lo que esperaba a Manolo Oropeza a quien admiro y aprecio mucho. No hubo sorpresas en mi visita como en otras ocasiones que he asistido a mirar las expos de este recinto. Una sala llena de piedras y objetos reunidos como en un puesto de tianguis, donde habían cosas muy apreciables ocultas entre tanta combinatoria de objetos, que me oculto la intención de tal tendido de cosas. Desalentado pasé a otra sala que exhibía una instalación de vasos relacionados por hilos como en un juego de múltiples terminales del teléfono rudimentario. Luego una expo de un gran amigo con gran talento y pasión, Rafa Ontiveros, con una muestra donde sobresalía un ensamble, un objeto intervenido por él, un excelente trabajo, acompañado por un grupo de trabajos de personajes muy de Rafa con mucho trabajo y bien logrados. Me interrogó la luz siena de las obras y la realización hasta el infinito de sus personajes llenando todo el campo visual. Pensé que Rafa tiene un gran talento y me encantaría verlo frente a un lienzo, habiendo dejado sus personajes en la caja de los juguetes mas queridos de la niñez: verlo con ese talento y pasión sin nada ante un lienzo y asumir otros universos donde hablen los materiales y los actores más primarios de una obra. Seguro nos brindaría obras maravillosas. Por último entré a una sala de una expo sobre la “diversidad”. Un puñado de trabajos que más parecían test proyectivos que nos hablaban de una aparente aceptación personal, pero que ocultaban todo lo contrario. Colección de obras unas de pirataje, de imitación, de copia de otras propuestas fue lo que me dejo como sabor esta visita. Pensé que muy frecuentemente en este y otros Museos y galerías a las que acudo me pasa , veo la repetición de lo ya hecho de lo que nos dio la modernidad, la retórica de lo moderno, la modernidad como entretenimiento y utilidad en su manierismo.
Cierto, algunas muestras son la excepción y son un alivio. También algunos de los trabajos de los jovencísimos artistas que buscan salir de la superficialidad en que se han empantanado las artes.
Sin embargo, la mayoría de lo expuesto nos dice la pobreza espiritual e intelectual de nuestro mundo contemporáneo. Nos asombramos, celebramos y adoramos como algo religioso los deshechos de la modernidad. Nuestra alma contemporánea como el basurero de lo moderno elevado a la categoría de reliquia y objeto sacro en los templos del arte.
Entre todos los objetos de esa muestra, descubrí un pequeño objeto; una lata de sardinas con un secreto, me remontó a Gironella y a Enrique Hernández; a Magrite y a Klosowski; a los relicarios de las monjas y los objetos de un pintor niño de japonesas. La obra es de Marja Godoy y ha hecho que muchas visitas a ese museo hayan valido la pena en muchos años. Salud por nuestros jóvenes autores y en especial por Marja su autenticidad y su “lata de sardinas”.
Con el alma hecha una lisa
Miguel Vidal
En muchas ocasiones las ideas nacen a partir cierta acumulación de vivencias y experiencias a lo largo de nuestra vida. A veces, otros factores influyen concluyentemente al ofrecer nuestra propia versión de la realidad que nos acompaña y duerme a nuestro lado. En este caso, muchas han sido las circunstancias que precisan al artista a la creación de una autentica colección de pinturas matizadas por los mejores sentimientos.
Para el artista plástico Pedro Linares las mejores influencias brotan a flor de piel, la lejanía de su tierra natal, las nostalgias acumuladas y la práctica cultivada en su formación, han contribuido al desarrollo de esta muestra que consolida su madurez artística como autentico pulso de su trayectoria profesional. A su legítima cubania, se le hacen cómplices el buen humor, la fascinación de los colores y el pleno dominio del movimiento de las figuras, algo heredado, a su paso, por la animación cinematográfica. Cada obra es una escena viva, una maraña de personajes que interactúan entre si, movidos por la multiplicidad de tópicos, sueños y necesidades propias de este pueblo. Algunos, contemplando el embeleso de cubanas alfombras mágicas, un ángel que factura la Habana en sus alas, para no dejar atrás tantos recuerdos y otros que se enajenan tragando el caldo mágico y milagroso de la mejor doctrina. Una nueva figuración surrealista que nos invita a la reflexión como denominador común.
Para quienes conocemos ya la obra de este joven amigo y artista, es extraordinario descubrir una evidente evolución en su estilo artístico. El tratamiento plástico y estético, a la par del dominio de la técnica compositiva en sus dibujos, va cambiando consecuentemente. Establece sus sensaciones y sentimientos más personales en cada una de sus pinturas y las emplaza a nuestros ojos, invitándonos inocentemente a degustar la divertida perversión caribeña. Nos deja el espacio de la reflexión individual y el derecho a tergiversar cualquiera de las utopías que bullen en una isla que vive profundamente en nuestra alma.
Es para mi una verdadera satisfacción, introducirles a esta exposición e invitaros al fascinante y variopinto universo de este artista cubano.
En muchas ocasiones las ideas nacen a partir cierta acumulación de vivencias y experiencias a lo largo de nuestra vida. A veces, otros factores influyen concluyentemente al ofrecer nuestra propia versión de la realidad que nos acompaña y duerme a nuestro lado. En este caso, muchas han sido las circunstancias que precisan al artista a la creación de una autentica colección de pinturas matizadas por los mejores sentimientos.
Para el artista plástico Pedro Linares las mejores influencias brotan a flor de piel, la lejanía de su tierra natal, las nostalgias acumuladas y la práctica cultivada en su formación, han contribuido al desarrollo de esta muestra que consolida su madurez artística como autentico pulso de su trayectoria profesional. A su legítima cubania, se le hacen cómplices el buen humor, la fascinación de los colores y el pleno dominio del movimiento de las figuras, algo heredado, a su paso, por la animación cinematográfica. Cada obra es una escena viva, una maraña de personajes que interactúan entre si, movidos por la multiplicidad de tópicos, sueños y necesidades propias de este pueblo. Algunos, contemplando el embeleso de cubanas alfombras mágicas, un ángel que factura la Habana en sus alas, para no dejar atrás tantos recuerdos y otros que se enajenan tragando el caldo mágico y milagroso de la mejor doctrina. Una nueva figuración surrealista que nos invita a la reflexión como denominador común.
Para quienes conocemos ya la obra de este joven amigo y artista, es extraordinario descubrir una evidente evolución en su estilo artístico. El tratamiento plástico y estético, a la par del dominio de la técnica compositiva en sus dibujos, va cambiando consecuentemente. Establece sus sensaciones y sentimientos más personales en cada una de sus pinturas y las emplaza a nuestros ojos, invitándonos inocentemente a degustar la divertida perversión caribeña. Nos deja el espacio de la reflexión individual y el derecho a tergiversar cualquiera de las utopías que bullen en una isla que vive profundamente en nuestra alma.
Es para mi una verdadera satisfacción, introducirles a esta exposición e invitaros al fascinante y variopinto universo de este artista cubano.
Lo que el pensamiento insiste en recordar
Hoy es un día de esos, en los que el pensamiento insiste en recordar, lo que la vida insiste en olvidar. Son las once de la mañana. Hace un rato bajé a rebanar la mitad de la papaya que me regaló mi vecina. Tiene un diminuto huerto en el jardín de su casa. La semana pasada mandó podar su arbolito; no asoman por la barda los limones. Estoy ayuno de té de hojas y agua de limón. Ahí, en ese pequeño huerto está la vida real; en mi despacho la fingida, la que el pensamiento insiste en recordar, aunque la vida insiste en olvidar. Desde la ventana veo que asoman unas hojas tiernas, los limones todavía no se ven, pero se adivinan.
Antes de bajar a la cocina encendí la computadora. No tengo ánimos de ir a pagar el recibo del teléfono, no me importa que me hayan suspendido el servicio. Deseo estar incomunicado, pero no lo estoy. Apagué mi celular, no quiero oír la voz de nadie, ni siquiera me anima saber que ayer, a las cuatro de la tarde, conseguí un nuevo jardinero para que trasquilara el jardín y le cortara el pelo a los setos, como lo hace la peluquera con el mío en la estética de Ezequiel Montes. No me preocupa saber el sustantivo que le han dado a la palabra estética, que es una rama de la filosofía, del pensamiento. En otras circunstancias, si tuviera servicio de Internet, ya estaría buscando la sustancia de la palabra en la red, pero no me importa, cuando menos en este momento. No estoy incomunicado, aunque lo deseo, la memoria insiste.
Una vez que se han enfriado los recuerdos, es el momento de tomar el lápiz y empezar a garabatear los pensamientos.
No pienso entrar en detalles de lo que me mantiene congelado en el despacho. Tal vez sería mejor dormir, para que no se moviera nada, con las ventanas cerradas, como si no existiera el viento, con las puertas cerradas, para que no se meta el ruido, sin embargo algo me despertó a las diez de la mañana. Un sueño pequeño pero poderoso como un trueno. En este momento sé que mi granjita de FarmVille está siendo fertilizada por alguno de mis diez vecinos. Tal vez haya que darle de comer a las gallinas o cosechar las parcelas que dejé sembradas, es probable que algún árbol haya madurado, no sé, porque no quise pagar el recibo del teléfono. No tengo Internet, pero desde la ventana del despacho se ve la silueta de mi vecina regando el árbol de limón y el palo de papaya. Por momentos me quedo pensativo, como queriendo agarrar una sonrisa del silencio tan espeso. No voy a entrar en detalles. El sueño me despertó como si hubiera visto un muerto en el espejo.
No son detalles, son recuerdos. Empezaré por el final. No tenía otra obligación que la de jugar futbol y de estudiar. Después de la muerte de mi hermana me corrieron de la escuela. Aquí empieza ese final: Llegué caminando a la Catedral Metropolitana, no me permitieron hacer los exámenes finales de primero de secundaria. En el camino de regreso del internado a mi casa saqué una libreta y una pluma, anoté las calificaciones de todos los exámenes parciales. En dos de las materias necesitaba una calificación mínima de seis para acreditar el curso, pero no me autorizaron presentar ningún examen. Mi única obligación era estudiar y jugar futbol. No voy a entrar en detalles respecto a que me corrieron sin explicaciones. En el camino le ofrecí a Dios que si acreditaba el primero de secundaria me iría a la Catedral a pie. No esperé, decidí chantajearlo con mi promesa antes de recibir la boleta de calificaciones. Un grupo de mujeres cantaba una canción sacra; lo recuerdo perfectamente: “Entre tus manos está mi vida, Señor. / Entre tus manos / pongo mi existir. // Hay que morir para vivir / Entre tus manos / yo confío mi ser.”
Me mantuve en la Catedral hasta que las mujeres terminaron de confiar su ser al Señor. Caminé de regreso a mi casa hasta que la Avenida de Los Misterios se adelgazó para ensanchar Paseo de la Reforma, hasta que Reforma murió para que naciera Avenida Revolución, hasta que Revolución se deshizo para entrar a Tiziano, la calle donde sacábamos a pasear al perro. Las estrofas de la canción eran tremendas: “Hay que morir para vivir.” No lo entendía, hoy tampoco lo comprendo, pero lo presiento. Al llegar a mi casa, después de que el perro atravesó el pasillo y dio varios ladridos para recibirme, sucedió el primer milagro. Alguien abogó por mí y me regalaron los seises que necesitaba. Mi mamá recibió la llamada por teléfono, me dijo que podíamos ir por la boleta en dos semanas; el milagro estaba realizado, aunque hoy, después de tantos años, no sé qué tanto les hubiera importado a mis padres que reprobara el año. La muerte de mi hermana todavía era una cicatriz muy tierna. Milagros como este se sucedieron durante toda mi vida; no pienso entrar en detalles, de lo que estoy seguro es en un sueño, como un trueno, que me despertó a las diez de la mañana.
Mi primer milagro sucedió para apaciguar el duelo de mi casa, fue sólo para eso. Cuando regresé con mi boleta de calificaciones, la arrumbé en cualquier cajón y me dediqué a conocer todos los jardines y las calles cercanas a mi casa hasta que, caminando por las calles me aventuré a rehacer la Avenida Revolución, la que se deshizo cuando fui a pedir mi primer milagro. Ya habían pasado varios años. La cicatriz por la muerte de mi hermana maduró. En el momento en que la Avenida Revolución agonizaba y se adivinaba el parto de Paseo de la Reforma, sucedió el segundo milagro. En una escuela nocturna que transpiraba a barrio bravo, la muerte de mi hermana cicatrizó aunque no pudo sanar, tal vez porque la muerte la alcanzó muy niña y no supo que hay que morir para vivir.
Ya son las ocho de la noche. Cerca de las dos de la tarde me asomé a la calle. No vi a nadie, puse el rehilete para regar el césped trasquilado, arranqué algo de hierba y me sacudí los zapatos para no meter pedazos de cadáver de pasto a mi casa. No pude olvidar el sueño; el pensamiento insiste en recordar lo que la supervivencia insiste en olvidar. El sol de primavera es muy largo; la noche se enterca en empezar. No voy a entrar en detalles. En el sueño que fue como un relámpago, el rostro del espejo se comía mis intestinos. En este momento debo hacer una pausa, acaba de sonar el teléfono, alguien, que mañana sabré quién es, pagó el recibo que yo no quería pagar. Una luz verde me advirtió que Internet ya está reactivado.
Después de nueve horas, de abrir varios libros y no poder pasar de la primera letra, de asomarme en la ventana, de encender un montón de cigarros y dejarlos que se consumieran solos, y de no poder arrancar la imagen de mi sueño; de vivir lo que el pensamiento insiste en recordar y la supervivencia lucha por olvidar, retiré el rehilete de la llave y descubrí el milagro. En la cresta de la barda, la que da al minúsculo huerto de mi vecina, la que me regaló la papaya, se asomaron un par de hojas y un limón recién nacido. Abrí Facebook y me encontré con tres regalos para mi granjita de FarmVille; eran tres pingüinos: uno de mi vecino Roberto, otro de su esposa Velia y el tercero de una amiga escritora que nunca va a leer esta confidencia. Mi siembra había madurado por completo y los arbolitos de limón amarilleaban de maduros. En la barda del jardín se asomaron las hojas y el limón recién nacido. Alguien, que no sé quién sea, terminó de construir la mansión de mi granja. El establo todavía está en espera, me faltan seis herraduras, cinco tabiques y tres arneses.
En este momento, una vez que la supervivencia logró separar lo que la memoria insiste en recordar, otras cosas me preocupan. ¿Estará bien tomar una foto de mi granjita de FarmVille para ponerla en mi perfil? O escribir que hay que morir para vivir, no sé, tal vez hay que morir para olvidar que el rostro del espejo se comía mis intestinos. No voy a escribir nada en mi perfil de Facebook, trataré de dormir con el pensamiento de que las parcelas de mi granja de FarmVille florecieron, de que mis amigos le dieron de comer a las gallinas y de que los pingüinos están a punto de parir tres cubos de hielo para congelar los pensamientos de mi sueño de las diez de la mañana.
Antes de bajar a la cocina encendí la computadora. No tengo ánimos de ir a pagar el recibo del teléfono, no me importa que me hayan suspendido el servicio. Deseo estar incomunicado, pero no lo estoy. Apagué mi celular, no quiero oír la voz de nadie, ni siquiera me anima saber que ayer, a las cuatro de la tarde, conseguí un nuevo jardinero para que trasquilara el jardín y le cortara el pelo a los setos, como lo hace la peluquera con el mío en la estética de Ezequiel Montes. No me preocupa saber el sustantivo que le han dado a la palabra estética, que es una rama de la filosofía, del pensamiento. En otras circunstancias, si tuviera servicio de Internet, ya estaría buscando la sustancia de la palabra en la red, pero no me importa, cuando menos en este momento. No estoy incomunicado, aunque lo deseo, la memoria insiste.
Una vez que se han enfriado los recuerdos, es el momento de tomar el lápiz y empezar a garabatear los pensamientos.
No pienso entrar en detalles de lo que me mantiene congelado en el despacho. Tal vez sería mejor dormir, para que no se moviera nada, con las ventanas cerradas, como si no existiera el viento, con las puertas cerradas, para que no se meta el ruido, sin embargo algo me despertó a las diez de la mañana. Un sueño pequeño pero poderoso como un trueno. En este momento sé que mi granjita de FarmVille está siendo fertilizada por alguno de mis diez vecinos. Tal vez haya que darle de comer a las gallinas o cosechar las parcelas que dejé sembradas, es probable que algún árbol haya madurado, no sé, porque no quise pagar el recibo del teléfono. No tengo Internet, pero desde la ventana del despacho se ve la silueta de mi vecina regando el árbol de limón y el palo de papaya. Por momentos me quedo pensativo, como queriendo agarrar una sonrisa del silencio tan espeso. No voy a entrar en detalles. El sueño me despertó como si hubiera visto un muerto en el espejo.
No son detalles, son recuerdos. Empezaré por el final. No tenía otra obligación que la de jugar futbol y de estudiar. Después de la muerte de mi hermana me corrieron de la escuela. Aquí empieza ese final: Llegué caminando a la Catedral Metropolitana, no me permitieron hacer los exámenes finales de primero de secundaria. En el camino de regreso del internado a mi casa saqué una libreta y una pluma, anoté las calificaciones de todos los exámenes parciales. En dos de las materias necesitaba una calificación mínima de seis para acreditar el curso, pero no me autorizaron presentar ningún examen. Mi única obligación era estudiar y jugar futbol. No voy a entrar en detalles respecto a que me corrieron sin explicaciones. En el camino le ofrecí a Dios que si acreditaba el primero de secundaria me iría a la Catedral a pie. No esperé, decidí chantajearlo con mi promesa antes de recibir la boleta de calificaciones. Un grupo de mujeres cantaba una canción sacra; lo recuerdo perfectamente: “Entre tus manos está mi vida, Señor. / Entre tus manos / pongo mi existir. // Hay que morir para vivir / Entre tus manos / yo confío mi ser.”
Me mantuve en la Catedral hasta que las mujeres terminaron de confiar su ser al Señor. Caminé de regreso a mi casa hasta que la Avenida de Los Misterios se adelgazó para ensanchar Paseo de la Reforma, hasta que Reforma murió para que naciera Avenida Revolución, hasta que Revolución se deshizo para entrar a Tiziano, la calle donde sacábamos a pasear al perro. Las estrofas de la canción eran tremendas: “Hay que morir para vivir.” No lo entendía, hoy tampoco lo comprendo, pero lo presiento. Al llegar a mi casa, después de que el perro atravesó el pasillo y dio varios ladridos para recibirme, sucedió el primer milagro. Alguien abogó por mí y me regalaron los seises que necesitaba. Mi mamá recibió la llamada por teléfono, me dijo que podíamos ir por la boleta en dos semanas; el milagro estaba realizado, aunque hoy, después de tantos años, no sé qué tanto les hubiera importado a mis padres que reprobara el año. La muerte de mi hermana todavía era una cicatriz muy tierna. Milagros como este se sucedieron durante toda mi vida; no pienso entrar en detalles, de lo que estoy seguro es en un sueño, como un trueno, que me despertó a las diez de la mañana.
Mi primer milagro sucedió para apaciguar el duelo de mi casa, fue sólo para eso. Cuando regresé con mi boleta de calificaciones, la arrumbé en cualquier cajón y me dediqué a conocer todos los jardines y las calles cercanas a mi casa hasta que, caminando por las calles me aventuré a rehacer la Avenida Revolución, la que se deshizo cuando fui a pedir mi primer milagro. Ya habían pasado varios años. La cicatriz por la muerte de mi hermana maduró. En el momento en que la Avenida Revolución agonizaba y se adivinaba el parto de Paseo de la Reforma, sucedió el segundo milagro. En una escuela nocturna que transpiraba a barrio bravo, la muerte de mi hermana cicatrizó aunque no pudo sanar, tal vez porque la muerte la alcanzó muy niña y no supo que hay que morir para vivir.
Ya son las ocho de la noche. Cerca de las dos de la tarde me asomé a la calle. No vi a nadie, puse el rehilete para regar el césped trasquilado, arranqué algo de hierba y me sacudí los zapatos para no meter pedazos de cadáver de pasto a mi casa. No pude olvidar el sueño; el pensamiento insiste en recordar lo que la supervivencia insiste en olvidar. El sol de primavera es muy largo; la noche se enterca en empezar. No voy a entrar en detalles. En el sueño que fue como un relámpago, el rostro del espejo se comía mis intestinos. En este momento debo hacer una pausa, acaba de sonar el teléfono, alguien, que mañana sabré quién es, pagó el recibo que yo no quería pagar. Una luz verde me advirtió que Internet ya está reactivado.
Después de nueve horas, de abrir varios libros y no poder pasar de la primera letra, de asomarme en la ventana, de encender un montón de cigarros y dejarlos que se consumieran solos, y de no poder arrancar la imagen de mi sueño; de vivir lo que el pensamiento insiste en recordar y la supervivencia lucha por olvidar, retiré el rehilete de la llave y descubrí el milagro. En la cresta de la barda, la que da al minúsculo huerto de mi vecina, la que me regaló la papaya, se asomaron un par de hojas y un limón recién nacido. Abrí Facebook y me encontré con tres regalos para mi granjita de FarmVille; eran tres pingüinos: uno de mi vecino Roberto, otro de su esposa Velia y el tercero de una amiga escritora que nunca va a leer esta confidencia. Mi siembra había madurado por completo y los arbolitos de limón amarilleaban de maduros. En la barda del jardín se asomaron las hojas y el limón recién nacido. Alguien, que no sé quién sea, terminó de construir la mansión de mi granja. El establo todavía está en espera, me faltan seis herraduras, cinco tabiques y tres arneses.
En este momento, una vez que la supervivencia logró separar lo que la memoria insiste en recordar, otras cosas me preocupan. ¿Estará bien tomar una foto de mi granjita de FarmVille para ponerla en mi perfil? O escribir que hay que morir para vivir, no sé, tal vez hay que morir para olvidar que el rostro del espejo se comía mis intestinos. No voy a escribir nada en mi perfil de Facebook, trataré de dormir con el pensamiento de que las parcelas de mi granja de FarmVille florecieron, de que mis amigos le dieron de comer a las gallinas y de que los pingüinos están a punto de parir tres cubos de hielo para congelar los pensamientos de mi sueño de las diez de la mañana.
"Foto de Aguila"
Gente con menús en mano se acerca a los transeúntes y repiten de memoria lo ordenado por los dueños de los restaurantes ante la mirada metálica de la independentista. Temprano comienza la monserga cualquier día de la semana, incluyendo los festivos, para quien por necesidad laboral o por la sencilla razón del paseo camina por el ahora andador 16 de septiembre o sentarse en una de las bancas de la plaza.
Lucas camina con la vista fija entre la memoria y la nueva imagen del jardín. Donde se vendía caballa, las Jarcerías, ahora hay una pantalla de plasma trasmitiendo imágenes de artistas Pop o deportes extraños para México y mesas rodeadas de sillas. Imposible transitar entre la pared de las construcciones y las jardineras, ahora el espacio público es propiedad comercial privada. De la música en vivo y estridente que se escucha ahí por la noche mejor ni hablar.
Lucas es un cincuentón queretano, nacido en Querétaro, y ha visto cómo le han cambiado el panorama al centro histórico de la ciudad. El jardín Corregidora es su mayor coraje.
Lucas y su “palomilla”, así nombraban a la “banda”, grupo de “cuates” pues, acostumbraban, al salir de la escuela, ir al jardín a espantar Águilas, las metálicas que rodean el monumento en homenaje a la mujer independentista. En ese tiempo, la asistencia a la primaria, es diferente, el horario también cambió, la entrada a la escuela es a las nueve de la mañana, salir a las doce, regresar a las tres y volver a salir a las cinco de la tarde. Las vacaciones eran más largas y en otra estación climática, invierno.
El paso por el jardín Corregidora es obligado al salir de la escuela, a medio día o por la tarde, para Lucas y sus amigos.
Lucas es el líder natural. Siempre hay muchachos que desean incluirse en esa “palomilla”: los que espantan Águilas.
Los elegidos para integrase a los “cuates” deben pasar el noviciado que dura semanas: fusilamiento a “ligazos” en la pared del patio de atrás de la escuela a la hora del recreo, sacarle punta al lápiz del Líder, compartir la torta si era de mantequilla o mermelada, cargar el porta libros a la hora de la salida, ceder el juguete que por presumir llevarán a la escuela, dejarse copiar en las tareas, liarse a golpes a escondidas de los maestros y la dirección con algún alumno de grado superior a la hora de la salida, verle los calzones a la niña guapa y lo que a la mente de la “palomilla” se le antojara.
La cima del noviciado es ir al jardín corregidora, el día es especial y nadie fuera del grupo puede asistir, si alguien, compañeros de la misma clase, a hurtadillas presencia el evento, es castigado ferozmente en el recreo en un día inesperado.
El aspirante a espanta Águilas debe espantar Águilas. Dos filas en línea paralelas de niños hacen valla, el aspirante se obliga a pasar entre ellas: una “pamba” a puño cerrado cae sobre la cabeza y la espalda encorvada. Al llegar a una de las Águilas de bronce debe golpear a zapatazos el suelo y gritar para que el ave vuele, en cada fallo, hasta cuatro, cuatro son las Águilas de bronce, el aspirante debe repetir el acto, pasar nuevamente entre la valla, recibir la “pamba”, golpear el piso a saltos, aplaudir con fuerza y gritar.
Superado el castigo y burla de los cuates, la foto, despeinado y adolorido. El aspirante a espanta Águilas también debió juntar monedas para pagar la foto sin retoque, la de “aguilita”, que se sacaba con alguno de los fotógrafos con cámara de caja sobre tripie de madera para la credencial de legitimación que nunca existió.
Lucas camina con la vista fija entre la memoria y la nueva imagen del jardín. Donde se vendía caballa, las Jarcerías, ahora hay una pantalla de plasma trasmitiendo imágenes de artistas Pop o deportes extraños para México y mesas rodeadas de sillas. Imposible transitar entre la pared de las construcciones y las jardineras, ahora el espacio público es propiedad comercial privada. De la música en vivo y estridente que se escucha ahí por la noche mejor ni hablar.
Lucas es un cincuentón queretano, nacido en Querétaro, y ha visto cómo le han cambiado el panorama al centro histórico de la ciudad. El jardín Corregidora es su mayor coraje.
Lucas y su “palomilla”, así nombraban a la “banda”, grupo de “cuates” pues, acostumbraban, al salir de la escuela, ir al jardín a espantar Águilas, las metálicas que rodean el monumento en homenaje a la mujer independentista. En ese tiempo, la asistencia a la primaria, es diferente, el horario también cambió, la entrada a la escuela es a las nueve de la mañana, salir a las doce, regresar a las tres y volver a salir a las cinco de la tarde. Las vacaciones eran más largas y en otra estación climática, invierno.
El paso por el jardín Corregidora es obligado al salir de la escuela, a medio día o por la tarde, para Lucas y sus amigos.
Lucas es el líder natural. Siempre hay muchachos que desean incluirse en esa “palomilla”: los que espantan Águilas.
Los elegidos para integrase a los “cuates” deben pasar el noviciado que dura semanas: fusilamiento a “ligazos” en la pared del patio de atrás de la escuela a la hora del recreo, sacarle punta al lápiz del Líder, compartir la torta si era de mantequilla o mermelada, cargar el porta libros a la hora de la salida, ceder el juguete que por presumir llevarán a la escuela, dejarse copiar en las tareas, liarse a golpes a escondidas de los maestros y la dirección con algún alumno de grado superior a la hora de la salida, verle los calzones a la niña guapa y lo que a la mente de la “palomilla” se le antojara.
La cima del noviciado es ir al jardín corregidora, el día es especial y nadie fuera del grupo puede asistir, si alguien, compañeros de la misma clase, a hurtadillas presencia el evento, es castigado ferozmente en el recreo en un día inesperado.
El aspirante a espanta Águilas debe espantar Águilas. Dos filas en línea paralelas de niños hacen valla, el aspirante se obliga a pasar entre ellas: una “pamba” a puño cerrado cae sobre la cabeza y la espalda encorvada. Al llegar a una de las Águilas de bronce debe golpear a zapatazos el suelo y gritar para que el ave vuele, en cada fallo, hasta cuatro, cuatro son las Águilas de bronce, el aspirante debe repetir el acto, pasar nuevamente entre la valla, recibir la “pamba”, golpear el piso a saltos, aplaudir con fuerza y gritar.
Superado el castigo y burla de los cuates, la foto, despeinado y adolorido. El aspirante a espanta Águilas también debió juntar monedas para pagar la foto sin retoque, la de “aguilita”, que se sacaba con alguno de los fotógrafos con cámara de caja sobre tripie de madera para la credencial de legitimación que nunca existió.
Humanos desde la racionalidad y la negación
Así como hay una teología racional y una negativa (donde al través de la primera se puede conocer a Dios por medio de la razón; y en la segunda, donde sólo se puede llegar a él a partir de razonar sobre lo que no es), ¿puede haber una humanidad racional y otra negativa?
La humanidad racional sería aquella que definiría lo que somos; partiendo –claro– de prototipos, arquetipos y estereotipos. ¿Podríamos ver entonces al ser humano como la máxima expresión de la Creación, o bien, de la evolución humana? ¿Cuánto nos duraría esa imagen? ¿Hasta dónde podría llegar una afirmación casi perfecta?
Por su parte, la humanidad negativa tendría que hacer caso a lo que no somos: no somos dioses; no somos ángeles; no somos bestias; no somos perfectos; no somos inmortales, no somos iguales... ¿Hasta dónde podríamos extender la lista? ¿Cuál sería el punto en el que pudiéramos decir alto?
El ser humano no es algo acabado, continuamente está siendo. Su ser ontológico se da en múltiples posibilidades y de diferentes formas espaciotemporales. Su estar siendo es equívoco. No se agota la existencia en un solo sueño, ni en una sola forma de despertar. Cada día somos y no somos. Y así como Dios no puede reducirse a un concepto temporal, el ser humano modifica constantemente su conceptuación para sobrevivir a su propia definición. Fatal condición humana la de ser errante en busca de la palabra precisa.
Hoy hemos empezado a despertar. Nos reconocemos desde la negación de nuestra autoridad en el mundo. Comprendemos que la tierra no nos pertenece de manera absoluta, aunque la hayamos reducido a nuestra imagen y semejanza cultural. La realidad se ha quedado en el limbo. Esperando a ser pasada a uno u otro lado. ¿En dónde echará raíces? ¿En los sueños tal vez? Desde la oscuridad el sueño es luz. Posibilidad incendiaria de hacer aparecer a la realidad en la mirada.
La racionalidad del ser humano le permite distinguirse de los demás; pero también le ayuda a confundirse entre la masa. Ser racional para soñar, y dejar de soñar cuando sea necesario. Ser racional para hablar y para callar. Existir desde una racionalidad ubicua y camaleónica. Pero la negación de la racionalidad también es una forma de ser y dejar de ser. Nos afirmamos desde la negación de ser otro, desde la negación de ser el de ayer, desde la negación de asumir nuestra responsabilidad de existir, desde el rechazo de ser un desconocido. El miedo a la otredad nos impele a ser de tal o cual forma. Nos afirmarnos para negarnos. Nos negamos para desaparecer. Necesitamos estar en el tiempo y modo exacto de la palabra humanidad. La humanidad no es abstracta, la humanidad somos nosotros.
¿Cómo renunciar a la racionalidad si es a través de ella que nos hemos encontrado en este camino de incertidumbre? ¿Y qué incertidumbre no provoca distintas formas de ser? ¿Cómo dejar la negación de esa racionalidad, si es el camino por el que podemos huir cuando nos sentimos acorralados? ¿Afirmarnos desde la modificación constante? ¿Ser difusos para encontrar cierta claridad en nuestras palabras?
Hay formas de ser que se agotan. Inútiles gritos que no llenan más que el vacío que acaba por extinguirse. Pasos perdidos que no llegan a ningún lugar. Luces que sólo alumbran el borde de los abismos. ¿Para qué buscarnos en medio de la desesperación existencial, si hemos negado hasta nuestra propia desesperación al maquillarla? ¿Dónde podríamos estar si no es en una realidad personal, lejos de la que nos vuelve masa?
La división de la realidad empieza por la palabra que la descubre. Continúa en los silencios que detienen el caos de las palabras en cascada. La separación no es fatal. Todo acaba por reunirse de nuevo. El ser humano es punto de encuentro de sí mismo. Tránsfuga que reinicia el viaje en una caída que no cesa.
La racionalidad es también negación. La negación es una racionalidad que arremete en contra de la palabra que afirma, pero –aún así– no deja de ser afirmación. El ser humano se define para justificar su existenciaridad. Su existencialidad no es sólo temporal, trasciende sus propios límites al convertirse en voz que desgarra el tiempo.
Un estar siendo no es consecuencia del ayer. Tampoco es anticipación de las horas que aún no llegan. Es alteridad de la existencia, tergiversación de la realidad, perversidad de la palabra humanidad. La existencia se llena de gozo al saber que puede señalar múltiples realidades. Señalar al objeto implica estar ante él. A una distancia que impida la confusión. Estar en el umbral, desde donde las cosas siempre están del otro lado.
La racionalidad se relaciona con el ser humano desde diferentes irracionalidades. No hay una sola forma de existir racionalmente. Sería ingenuo creer que la racionalidad tiene una sola voz, o una sola interpretación. ¿Quién podría ser racional con todo el mundo? ¿Quién podría ser infinitamente racional? ¿No acabaría por hacer resurgir un tipo de irracionalidad? ¿Una forma negativa de racionalidad obsecuente?
Negar la negación de la racionalidad sólo conduce a afirmar que es necesaria, aún para negarla. Somos desde una definición que señala, pero también desde una voz que sugiere la negación de esa señalización. El ser humano es racionalmente irracional, irracionalmente humano. La posibilidad de ser le es una fatalidad.
La humanidad racional sería aquella que definiría lo que somos; partiendo –claro– de prototipos, arquetipos y estereotipos. ¿Podríamos ver entonces al ser humano como la máxima expresión de la Creación, o bien, de la evolución humana? ¿Cuánto nos duraría esa imagen? ¿Hasta dónde podría llegar una afirmación casi perfecta?
Por su parte, la humanidad negativa tendría que hacer caso a lo que no somos: no somos dioses; no somos ángeles; no somos bestias; no somos perfectos; no somos inmortales, no somos iguales... ¿Hasta dónde podríamos extender la lista? ¿Cuál sería el punto en el que pudiéramos decir alto?
El ser humano no es algo acabado, continuamente está siendo. Su ser ontológico se da en múltiples posibilidades y de diferentes formas espaciotemporales. Su estar siendo es equívoco. No se agota la existencia en un solo sueño, ni en una sola forma de despertar. Cada día somos y no somos. Y así como Dios no puede reducirse a un concepto temporal, el ser humano modifica constantemente su conceptuación para sobrevivir a su propia definición. Fatal condición humana la de ser errante en busca de la palabra precisa.
Hoy hemos empezado a despertar. Nos reconocemos desde la negación de nuestra autoridad en el mundo. Comprendemos que la tierra no nos pertenece de manera absoluta, aunque la hayamos reducido a nuestra imagen y semejanza cultural. La realidad se ha quedado en el limbo. Esperando a ser pasada a uno u otro lado. ¿En dónde echará raíces? ¿En los sueños tal vez? Desde la oscuridad el sueño es luz. Posibilidad incendiaria de hacer aparecer a la realidad en la mirada.
La racionalidad del ser humano le permite distinguirse de los demás; pero también le ayuda a confundirse entre la masa. Ser racional para soñar, y dejar de soñar cuando sea necesario. Ser racional para hablar y para callar. Existir desde una racionalidad ubicua y camaleónica. Pero la negación de la racionalidad también es una forma de ser y dejar de ser. Nos afirmamos desde la negación de ser otro, desde la negación de ser el de ayer, desde la negación de asumir nuestra responsabilidad de existir, desde el rechazo de ser un desconocido. El miedo a la otredad nos impele a ser de tal o cual forma. Nos afirmarnos para negarnos. Nos negamos para desaparecer. Necesitamos estar en el tiempo y modo exacto de la palabra humanidad. La humanidad no es abstracta, la humanidad somos nosotros.
¿Cómo renunciar a la racionalidad si es a través de ella que nos hemos encontrado en este camino de incertidumbre? ¿Y qué incertidumbre no provoca distintas formas de ser? ¿Cómo dejar la negación de esa racionalidad, si es el camino por el que podemos huir cuando nos sentimos acorralados? ¿Afirmarnos desde la modificación constante? ¿Ser difusos para encontrar cierta claridad en nuestras palabras?
Hay formas de ser que se agotan. Inútiles gritos que no llenan más que el vacío que acaba por extinguirse. Pasos perdidos que no llegan a ningún lugar. Luces que sólo alumbran el borde de los abismos. ¿Para qué buscarnos en medio de la desesperación existencial, si hemos negado hasta nuestra propia desesperación al maquillarla? ¿Dónde podríamos estar si no es en una realidad personal, lejos de la que nos vuelve masa?
La división de la realidad empieza por la palabra que la descubre. Continúa en los silencios que detienen el caos de las palabras en cascada. La separación no es fatal. Todo acaba por reunirse de nuevo. El ser humano es punto de encuentro de sí mismo. Tránsfuga que reinicia el viaje en una caída que no cesa.
La racionalidad es también negación. La negación es una racionalidad que arremete en contra de la palabra que afirma, pero –aún así– no deja de ser afirmación. El ser humano se define para justificar su existenciaridad. Su existencialidad no es sólo temporal, trasciende sus propios límites al convertirse en voz que desgarra el tiempo.
Un estar siendo no es consecuencia del ayer. Tampoco es anticipación de las horas que aún no llegan. Es alteridad de la existencia, tergiversación de la realidad, perversidad de la palabra humanidad. La existencia se llena de gozo al saber que puede señalar múltiples realidades. Señalar al objeto implica estar ante él. A una distancia que impida la confusión. Estar en el umbral, desde donde las cosas siempre están del otro lado.
La racionalidad se relaciona con el ser humano desde diferentes irracionalidades. No hay una sola forma de existir racionalmente. Sería ingenuo creer que la racionalidad tiene una sola voz, o una sola interpretación. ¿Quién podría ser racional con todo el mundo? ¿Quién podría ser infinitamente racional? ¿No acabaría por hacer resurgir un tipo de irracionalidad? ¿Una forma negativa de racionalidad obsecuente?
Negar la negación de la racionalidad sólo conduce a afirmar que es necesaria, aún para negarla. Somos desde una definición que señala, pero también desde una voz que sugiere la negación de esa señalización. El ser humano es racionalmente irracional, irracionalmente humano. La posibilidad de ser le es una fatalidad.
Me engaña luego existo
El especatador
Me engaña, luego existo
Estarás sentado en cualquier lugar, pequeña plenitud… en el vacío, …voy a cerrar los ojos,… luego todo irá mejor,… La infinitud del vacío te rodeará. Mi selectiva, fragmentada --¿fijaciones inconscientes?— lectura del parlamento que corresponde a Hamm, diminutamente impreso en el programa de mano de Fin de partida me regresa al basurero para recuperar la entrevista de Ignacio Cembrero a Pierre Camatte, desde el 25 de febrero de 2010 ex rehén francés de Al Qaeda, después de tres meses de cautiverio. (El País, Domingo, 07.03.10) Cuanto le vienen esas palabras de Samuel Beckett al texto de Cembrero: Un retrato del liberado en vigilia pero ausente, seguramente con vida pero desprovisto de vitalidad existencial; el título tomado de una descripción del entrevistado telefónico --Mi celda era el desierto--; su manejo de la soledad: Para sobreponerme me acordaba de mi familia… Me puse a hablar durante horas con mis familiares como si estuvieran allí… eso me produjo un gran alivio.; el inicio del regreso, o ¿el regreso al inicio?: Camatte subió al vehículo que vino a recogerle y sólo, al cabo de veinte minutos de recorrido por las pistas del Sáhara, fue, por fin, consciente de que era un hombre libre. Entonces me desfondé por completo, algo que no me había sucedido durante mis tres meses de detención. Lecturas aparentemente inconexas en otras tantas situaciones; la primera la hice porque llegué demasiado temprano a la Escuela de Laudería el sábado 17, la segunda por la mirada clara y desamparadamente vacía de ese rostro, y el título del artículo, pero nunca compro ‘El País’ del domingo –cuesta más del triple que el del sábado— ése lo compré por el artículo de portada de El País Semanal: Miguel Hernández, como en otra excepción por Naomi Campbell.
Nos dicen los que saben, o creen saber, que el teatro de Samuel Beckett pertenece al del absurdo. Quién sabe si el literato irlandés se dijera: Voy a escribir teatro absurdo, o teatro del absurdo. Lo más seguro es que se haya puesto a escribir, y para intentar entenderlo lo colocaron en un estante al que adosaron el letrero “absurdo”. De cualquier manera para el común de los mortales nuestra comprensión de lo absurdo no coincide con la de los estudiosos y categorizadores, por lo que si nos dicen que éste es en apariencia inconexo como la existencia misma, nos resulta más asimilable y coincidente con lo que nos presenta Mutis, compañía teatral desde el 16 de abril con intenciones de una larga temporada de viernes y sábados. Que es absurdo porque nos presenta la esperanza perdida; pues no necesito el teatro para tener este conocimiento, y hasta certeza, dada la calidad de la cotidianeidad. Que el del Nobel laureado es un teatro sin trucos escénicos; pues desde el momento en que es teatro es truco, ya que nadie vive específicamente para ser visto, menos en pijama y apiltrafado, a diferencia de Hamm y Clov, que no existirían si no fueran vistos. Platiqué con Ana Elena Mora acerca de la sensación de salir mentalmente ‘lampareado’ (¿Será la situación de Camatte?), provocado a hacer un repaso de mi pensamiento acerca del existir a partir de la reiterada pregunta de su personaje --que en la propuesta de José Luis Álvarez Hidalgo es femenino, a saber porqué conexión o inconexión—“¿Por qué te obedezco?” que ella amplía: ¿por qué estamos en relaciones que no nos atrevemos a romper a pesar de declararnos favorables?, y nos detuvimos en la terminación física de nuestros respectivos apegos a las casas paternas. La introducción que nos ofrece la charla entre José Luis Gómez, intérprete de Hamm, y Kristian Lupa, director de Fin de partida desde el 10 de abril en la Abadía de Madrid, apunta: Es paradójico que una obra tan abierta a interpretaciones como Final de partida, de Samuel Beckett, siempre acabe apuntando al mismo sitio: el que conduce a nuestra propia herida. ¿En qué momento el padre dejó de ser padre para convertirse en tirano y en qué momento el hijo dejó de ser hijo para convertirse en siervo? Beckett parece ocuparse de la soledad, la vejez, la dependencia no obstante pedir que no se intenten entendimientos más allá de la obra misma. ¿Entonces para qué va uno a soportar los mortificantes pitidos de Hamm (Javier Rivas) y el rechinido de sus uñas cuando araña un muro? En la plática convinimos que si la subsistencia fuera prescindible el reflexionar sería inacabable, y la puesta en escena no habría sucedido. Dice Lupa: …en el mundo de Beckett lo no hablado es tan enorme,… por lo que entiendo que las posibilidades de teatralización de Fin de partida son infinitas, sin que cualquiera sería buena. De vuelta a la plática entre Lupa y Gómez: No creía que éste fuera a ser un viaje tan profundo. Si pudiésemos seguir trabajando sobre esta obra sería un trabajo sin fin. Sé que los actores estáis ya desesperados, pero uno descubre en cada momento nuevas perspectivas.
El Fin de partida --¿dejar de partir?—lo sería para preguntarnos: ¿Cuántos pedazos de otras vidas componen la nuestra? Nuestra vida ¿de cuántas vidas forma parte? Nuestra vida ¿de cuántas vidas deja de formar parte, y de cuántas pasa a serlo, cuánto tiempo? ¿Pasa a serlo porque nos la toman, o porque la damos? ¿La damos porque queremos, o porque nos la piden? ¿Nos la piden implícita o explícitamente? ¿No dejamos de preguntar para eludir responder? ¿Eludimos responder por ignorancia, por flojera a buscar respuestas, por miedo a las respuestas, o por miedo a la ignorancia? ¿Mejor dejamos a Samuel Beckett para después? ¿Para cuándo? ¿Para nunca?
Me engaña, luego existo
Estarás sentado en cualquier lugar, pequeña plenitud… en el vacío, …voy a cerrar los ojos,… luego todo irá mejor,… La infinitud del vacío te rodeará. Mi selectiva, fragmentada --¿fijaciones inconscientes?— lectura del parlamento que corresponde a Hamm, diminutamente impreso en el programa de mano de Fin de partida me regresa al basurero para recuperar la entrevista de Ignacio Cembrero a Pierre Camatte, desde el 25 de febrero de 2010 ex rehén francés de Al Qaeda, después de tres meses de cautiverio. (El País, Domingo, 07.03.10) Cuanto le vienen esas palabras de Samuel Beckett al texto de Cembrero: Un retrato del liberado en vigilia pero ausente, seguramente con vida pero desprovisto de vitalidad existencial; el título tomado de una descripción del entrevistado telefónico --Mi celda era el desierto--; su manejo de la soledad: Para sobreponerme me acordaba de mi familia… Me puse a hablar durante horas con mis familiares como si estuvieran allí… eso me produjo un gran alivio.; el inicio del regreso, o ¿el regreso al inicio?: Camatte subió al vehículo que vino a recogerle y sólo, al cabo de veinte minutos de recorrido por las pistas del Sáhara, fue, por fin, consciente de que era un hombre libre. Entonces me desfondé por completo, algo que no me había sucedido durante mis tres meses de detención. Lecturas aparentemente inconexas en otras tantas situaciones; la primera la hice porque llegué demasiado temprano a la Escuela de Laudería el sábado 17, la segunda por la mirada clara y desamparadamente vacía de ese rostro, y el título del artículo, pero nunca compro ‘El País’ del domingo –cuesta más del triple que el del sábado— ése lo compré por el artículo de portada de El País Semanal: Miguel Hernández, como en otra excepción por Naomi Campbell.
Nos dicen los que saben, o creen saber, que el teatro de Samuel Beckett pertenece al del absurdo. Quién sabe si el literato irlandés se dijera: Voy a escribir teatro absurdo, o teatro del absurdo. Lo más seguro es que se haya puesto a escribir, y para intentar entenderlo lo colocaron en un estante al que adosaron el letrero “absurdo”. De cualquier manera para el común de los mortales nuestra comprensión de lo absurdo no coincide con la de los estudiosos y categorizadores, por lo que si nos dicen que éste es en apariencia inconexo como la existencia misma, nos resulta más asimilable y coincidente con lo que nos presenta Mutis, compañía teatral desde el 16 de abril con intenciones de una larga temporada de viernes y sábados. Que es absurdo porque nos presenta la esperanza perdida; pues no necesito el teatro para tener este conocimiento, y hasta certeza, dada la calidad de la cotidianeidad. Que el del Nobel laureado es un teatro sin trucos escénicos; pues desde el momento en que es teatro es truco, ya que nadie vive específicamente para ser visto, menos en pijama y apiltrafado, a diferencia de Hamm y Clov, que no existirían si no fueran vistos. Platiqué con Ana Elena Mora acerca de la sensación de salir mentalmente ‘lampareado’ (¿Será la situación de Camatte?), provocado a hacer un repaso de mi pensamiento acerca del existir a partir de la reiterada pregunta de su personaje --que en la propuesta de José Luis Álvarez Hidalgo es femenino, a saber porqué conexión o inconexión—“¿Por qué te obedezco?” que ella amplía: ¿por qué estamos en relaciones que no nos atrevemos a romper a pesar de declararnos favorables?, y nos detuvimos en la terminación física de nuestros respectivos apegos a las casas paternas. La introducción que nos ofrece la charla entre José Luis Gómez, intérprete de Hamm, y Kristian Lupa, director de Fin de partida desde el 10 de abril en la Abadía de Madrid, apunta: Es paradójico que una obra tan abierta a interpretaciones como Final de partida, de Samuel Beckett, siempre acabe apuntando al mismo sitio: el que conduce a nuestra propia herida. ¿En qué momento el padre dejó de ser padre para convertirse en tirano y en qué momento el hijo dejó de ser hijo para convertirse en siervo? Beckett parece ocuparse de la soledad, la vejez, la dependencia no obstante pedir que no se intenten entendimientos más allá de la obra misma. ¿Entonces para qué va uno a soportar los mortificantes pitidos de Hamm (Javier Rivas) y el rechinido de sus uñas cuando araña un muro? En la plática convinimos que si la subsistencia fuera prescindible el reflexionar sería inacabable, y la puesta en escena no habría sucedido. Dice Lupa: …en el mundo de Beckett lo no hablado es tan enorme,… por lo que entiendo que las posibilidades de teatralización de Fin de partida son infinitas, sin que cualquiera sería buena. De vuelta a la plática entre Lupa y Gómez: No creía que éste fuera a ser un viaje tan profundo. Si pudiésemos seguir trabajando sobre esta obra sería un trabajo sin fin. Sé que los actores estáis ya desesperados, pero uno descubre en cada momento nuevas perspectivas.
El Fin de partida --¿dejar de partir?—lo sería para preguntarnos: ¿Cuántos pedazos de otras vidas componen la nuestra? Nuestra vida ¿de cuántas vidas forma parte? Nuestra vida ¿de cuántas vidas deja de formar parte, y de cuántas pasa a serlo, cuánto tiempo? ¿Pasa a serlo porque nos la toman, o porque la damos? ¿La damos porque queremos, o porque nos la piden? ¿Nos la piden implícita o explícitamente? ¿No dejamos de preguntar para eludir responder? ¿Eludimos responder por ignorancia, por flojera a buscar respuestas, por miedo a las respuestas, o por miedo a la ignorancia? ¿Mejor dejamos a Samuel Beckett para después? ¿Para cuándo? ¿Para nunca?
Casa del arte Escénico
Agenda Cultural
De entre los miles de blogs que invitan a ser visitados, acertamos a ver el contenido de http://magiarte.wordpress.com/ Se trata de la contribución de una ciudadana sensibilizada por las manifestaciones artísticas de Santiago de Querétaro. Ella se ocupa de un tema que siendo de interés para quienes trabajamos en el sector cultural, lo mira de una manera candorosa, entusiasta y generosa. Dice: “Clown, significa payaso en inglés. Se trata de un ser despistado y bromista que sirve como herramienta para enlazarse con el público. Por eso, no es necesario que esté maquillado, mientras nos cautive y nos robe una sonrisa. Ser clown, es una de las formas más humanas de arte escénico. Un Clown difiere de un bufón en que el clown tiene un humor más fino y menos grotesco. El clown debe ser bastante humano y por eso no es fácil interpretarlo. En la vida cotidiana estamos acostumbrados a usar máscaras, porque no nos gusta mostrar nuestras fallas y vernos expuestos. No nos gusta ser exhibidos, ni que se burlen de nosotros. Pero el clown, se muestra tal como es a las personas, usando el escenario como una lupa de lo que ocurre en la vida cotidiana, y exhibiendo sus errores ante las personas. Como buen artista de circo, el clown sabe hacer de todo: malabares, acrobacias, etc. Maneja todas estas herramientas al 100%, para luego salir a escena y no hacerlo bien, sino jugar con ellas. Y es que la importancia de conocer estas herramientas no radica en hacerlas bien, sino en conocer dónde pueden equivocarse y dónde está el humor de ello. Clown no es quien hace bromas pesadas y se burla de la gente, sino un ser transparente que exhibe sus errores y al final demuestra, que pese a ello la vida tiene mucho humor, y uno puede reírse de sí mismo.”
Hace un par de años, cuando arribó a Querétaro Blas Villalpando, sellamos amistad después de entrevistarlo. Nos definió el valor artístico del buen clown. Trabajando sus proyectos, en poco tiempo nos demostró que la calidad no radica en lo engolado de sus temas, sino en su capacidad de entusiasmar y sensibilizar al espectador.
Magiarte, en su curiosidad, se topó con el grupo La otra banda, y nos habla de ellos en su blog: “Es un grupo que se dedica a hacer arte en nuestra ciudad de Querétaro, personas que dedican sus días al teatro, la danza, la música, la literatura y las artes plásticas, y que aunque se compone de alguno que otro amateur, hay en el grupo profesionales que gustan de enseñar, capacitar y producir arte.
Aunque no lo parezca, porque su fuerte es el teatro y la danza, estamos hablando de una totalidad de artes conjuntadas en este espacio, ya que desde escribir un guión, hasta crear los vestuarios y escenografía, son expertos en lo que hacen.
Estoy hablando del Centro Cultural “La Otra Banda”, un grupo con mucho talento y que es comercialmente poco conocido en nuestra ciudad. “La Otra Banda”, como tal, tiene apenas 2 años y medio. Sin embargo sus líderes ya llevan juntos desde el 2003, cuando trabajaban bajo el nombre de Grendel, haciendo espectáculos con lucha escénica con armas antiguas.
Entre sus profesionales encontramos a 3 Licenciados en Actuación, 1 en Artes Plásticas y 1 en Danza Clásica. Además cuentan con un programa Cultural en la Televisora Local (Canal 6), que se llama La Cazuela. Actualmente están integrando a sus programas culturales, el Arte Circense, con actos acrobáticos, de clows, malabares, etc.
Entre sus temporadas fijas, es decir, los espectáculos que año con año realizan está el Viacrucis y su Pastorela. Los integrantes de grupo han sido siempre los mismos, sin embargo a veces, dado que necesitan a un especialista en algún arte o acto, invitan a otros profesionales a que los capaciten o sean parte del espectáculo.
Aldonza, una de sus integrantes más destacadas, nos comentó que, pese al gran talento de todos, la mayoría tienen que vivir de dar clases, además de las funciones, porque no hay realmente apoyo de parte de las autoridades para darles difusión o patrocinios. Y son pocas las empresas privadas que los apoyan. Si a esto le sumamos el desinterés de las personas en el arte y la cultura, tenemos como resultado un grupo muy talentoso, pero poco conocido.
Los invito a que vean a este grupo, quienes se presentan constantemente en la Casa del Faldón, o bien en sus instalaciones ubicadas atrás de la Vieja Estación del Ferrocarril. Apoyemos a aquellos que hacen de nuestra ciudad un lugar hermoso lleno de arte.” Esta es la opinión de magiarte, probablemente compartida por muchas personas.
Sería magnífico que la Casa del Faldón reencontrara sus viejas glorias, cuando en la administración de Enrique Burgos García fue el mejor Centro Cultural del Bajío. Le vendría bien reorientar sus objetivos y considerara convertirse en sede de las artes escénicas, como el magnífico grupo de danzas tradicionales de la maestra Aurora Zúñiga, y de grupos de arte teatral, espectáculos circenses y más lenguajes alternativos, del gusto de numeroso público en la entidad.
De los lectores de magiarte agregamos un par de comentarios: “honey. Yo también los conozco! y se que son muy profesionales, en el estricto sentido de que se han especializado y se han dedicado enteramente al arte, pero aun así el reconocimiento es mínimo. Es cuestión de darles promoción; a pesar de que no hay mucho apoyo para la difusión y la propaganda, creo que la mejor publicidad es la que se habla de boca en boca, así que quienes los conocemos, nos toca ser publicistas del buen arte en Qro!” Por su parte, Point dice: “Sí, es una pena que se apoye tan pobremente a los talentos artísticos y en ocasiones ni siquiera pobremente se les apoya, más bien se les ignora; sin embrago, lo esencialmente bueno perdura; por lo que esperemos que este grupo no sólo perdure; sino mas bien que trascienda. Saludos y sigue con tu blog que cada vez es más interesante.”
armandoariaslopez@yahoo.com.mx
De entre los miles de blogs que invitan a ser visitados, acertamos a ver el contenido de http://magiarte.wordpress.com/ Se trata de la contribución de una ciudadana sensibilizada por las manifestaciones artísticas de Santiago de Querétaro. Ella se ocupa de un tema que siendo de interés para quienes trabajamos en el sector cultural, lo mira de una manera candorosa, entusiasta y generosa. Dice: “Clown, significa payaso en inglés. Se trata de un ser despistado y bromista que sirve como herramienta para enlazarse con el público. Por eso, no es necesario que esté maquillado, mientras nos cautive y nos robe una sonrisa. Ser clown, es una de las formas más humanas de arte escénico. Un Clown difiere de un bufón en que el clown tiene un humor más fino y menos grotesco. El clown debe ser bastante humano y por eso no es fácil interpretarlo. En la vida cotidiana estamos acostumbrados a usar máscaras, porque no nos gusta mostrar nuestras fallas y vernos expuestos. No nos gusta ser exhibidos, ni que se burlen de nosotros. Pero el clown, se muestra tal como es a las personas, usando el escenario como una lupa de lo que ocurre en la vida cotidiana, y exhibiendo sus errores ante las personas. Como buen artista de circo, el clown sabe hacer de todo: malabares, acrobacias, etc. Maneja todas estas herramientas al 100%, para luego salir a escena y no hacerlo bien, sino jugar con ellas. Y es que la importancia de conocer estas herramientas no radica en hacerlas bien, sino en conocer dónde pueden equivocarse y dónde está el humor de ello. Clown no es quien hace bromas pesadas y se burla de la gente, sino un ser transparente que exhibe sus errores y al final demuestra, que pese a ello la vida tiene mucho humor, y uno puede reírse de sí mismo.”
Hace un par de años, cuando arribó a Querétaro Blas Villalpando, sellamos amistad después de entrevistarlo. Nos definió el valor artístico del buen clown. Trabajando sus proyectos, en poco tiempo nos demostró que la calidad no radica en lo engolado de sus temas, sino en su capacidad de entusiasmar y sensibilizar al espectador.
Magiarte, en su curiosidad, se topó con el grupo La otra banda, y nos habla de ellos en su blog: “Es un grupo que se dedica a hacer arte en nuestra ciudad de Querétaro, personas que dedican sus días al teatro, la danza, la música, la literatura y las artes plásticas, y que aunque se compone de alguno que otro amateur, hay en el grupo profesionales que gustan de enseñar, capacitar y producir arte.
Aunque no lo parezca, porque su fuerte es el teatro y la danza, estamos hablando de una totalidad de artes conjuntadas en este espacio, ya que desde escribir un guión, hasta crear los vestuarios y escenografía, son expertos en lo que hacen.
Estoy hablando del Centro Cultural “La Otra Banda”, un grupo con mucho talento y que es comercialmente poco conocido en nuestra ciudad. “La Otra Banda”, como tal, tiene apenas 2 años y medio. Sin embargo sus líderes ya llevan juntos desde el 2003, cuando trabajaban bajo el nombre de Grendel, haciendo espectáculos con lucha escénica con armas antiguas.
Entre sus profesionales encontramos a 3 Licenciados en Actuación, 1 en Artes Plásticas y 1 en Danza Clásica. Además cuentan con un programa Cultural en la Televisora Local (Canal 6), que se llama La Cazuela. Actualmente están integrando a sus programas culturales, el Arte Circense, con actos acrobáticos, de clows, malabares, etc.
Entre sus temporadas fijas, es decir, los espectáculos que año con año realizan está el Viacrucis y su Pastorela. Los integrantes de grupo han sido siempre los mismos, sin embargo a veces, dado que necesitan a un especialista en algún arte o acto, invitan a otros profesionales a que los capaciten o sean parte del espectáculo.
Aldonza, una de sus integrantes más destacadas, nos comentó que, pese al gran talento de todos, la mayoría tienen que vivir de dar clases, además de las funciones, porque no hay realmente apoyo de parte de las autoridades para darles difusión o patrocinios. Y son pocas las empresas privadas que los apoyan. Si a esto le sumamos el desinterés de las personas en el arte y la cultura, tenemos como resultado un grupo muy talentoso, pero poco conocido.
Los invito a que vean a este grupo, quienes se presentan constantemente en la Casa del Faldón, o bien en sus instalaciones ubicadas atrás de la Vieja Estación del Ferrocarril. Apoyemos a aquellos que hacen de nuestra ciudad un lugar hermoso lleno de arte.” Esta es la opinión de magiarte, probablemente compartida por muchas personas.
Sería magnífico que la Casa del Faldón reencontrara sus viejas glorias, cuando en la administración de Enrique Burgos García fue el mejor Centro Cultural del Bajío. Le vendría bien reorientar sus objetivos y considerara convertirse en sede de las artes escénicas, como el magnífico grupo de danzas tradicionales de la maestra Aurora Zúñiga, y de grupos de arte teatral, espectáculos circenses y más lenguajes alternativos, del gusto de numeroso público en la entidad.
De los lectores de magiarte agregamos un par de comentarios: “honey. Yo también los conozco! y se que son muy profesionales, en el estricto sentido de que se han especializado y se han dedicado enteramente al arte, pero aun así el reconocimiento es mínimo. Es cuestión de darles promoción; a pesar de que no hay mucho apoyo para la difusión y la propaganda, creo que la mejor publicidad es la que se habla de boca en boca, así que quienes los conocemos, nos toca ser publicistas del buen arte en Qro!” Por su parte, Point dice: “Sí, es una pena que se apoye tan pobremente a los talentos artísticos y en ocasiones ni siquiera pobremente se les apoya, más bien se les ignora; sin embrago, lo esencialmente bueno perdura; por lo que esperemos que este grupo no sólo perdure; sino mas bien que trascienda. Saludos y sigue con tu blog que cada vez es más interesante.”
armandoariaslopez@yahoo.com.mx
Suscribirse a:
Entradas (Atom)