lunes, 29 de marzo de 2010



Jugadores de Cartas según Cezanne. Blue. Nobs
Foto: Omar Rodriguez


El arte, la sociedad y el contexto estan inevitablemetne sumergidas en y para la cultura.
La Cultura atañe los usos, costumbres y tradiciones de una sociedad, de un contexto en especifico de un tiempo y de un espacio.

Barroco, Suplemento Cultural, publicado cada domingo en el Diario de Querétaro tiene como pricipio llevar hasta los queretanos, a traves de la palabra y la investigación , un trabajo que empalme las riquezas culturales de nuestro Estado asi como la vision de nuestra gente, de nuestro pueblo, de nuestra historia y nuestro tiempo.

Comparte con nosostros el fruto del trabajo, la cultura y el arte.


Aforismos


Grafitear todas las puertas, las ventanas, las paredes… insistir en romper la identidad de las ciudades, masificando la realidad urbana.

Hay ideas que necesitan estar al aire libre; para que todos puedan renegar de ellas.

De injusticias el grafiti llena el espacio, manchas que denuncian los agujeros de la realidad.

La barda alzó la voz, pero con una imagen que no era suya.

Suplantar la palabra con el símbolo grotesco, ¿forma necesaria para desnudar las injusticias?

De grafiti en grafiti nos vamos volviendo masa.

PARA GUILLERMO SCHMIDHUBER

Por Leonardo Kosta

Dos noches que se abren al infinito. De eso te quiero hablar, de dos noches en las que el misterio del infinito se abrió en el escenario cuando, gracias al teatro, actores y espectadores nos asomamos a los universos en expansión permanente de dos mujeres extraordinarias: Elena Garro y Sor Juana Inés de la Cruz.
La primera noche se instaló en nosotros hace algunos meses con el trabajo de Gonzalo Valdez Medellín, que puso en escena tu obra En busca de un hogar sólido. Sé que conociste a Elena Garro y has estudiado su obra y su biografía, supongo que aún te abismas ante los precipicios femeninos e indagas en ellos porque son lo otro, sabiendo que la otredad femenina es más otra porque a ella podemos acercarnos un poco, no mucho porque eso es imposible, entonces tú, hombre de letras al fin y al cabo, levantas la elegancia como un andamio que te eleva y te hunde en las cimas y simas de aquella mujer que fue capaz de rememorar los recuerdos de su porvenir.
Junto a tu elegancia anduvo por la escena la elegancia de Valdez Medellín que, con un elenco de primeros actores, representó tu texto y te representó a ti, con tanto acierto que pude verte como cuando te conocí, cuando tenías treinta años. Milagro del teatro. Milagro del tiempo teatral.
La segunda noche acaba de suceder. Román García ha puesto en escena tu obra La secreta amistad de Sor Juana y Dorotea, y la ha puesto derrochando espacio y tiempo con tanta generosidad que nos ha hecho partícipes de un misterio: el de la reencarnación. Sin lugar a dudas Sor Juana ha reencarnado en ti, aunque tú lo disimules mostrando que reencarnó en Dorotea. Sor Juana –estoy seguro- también reencarnó en Octavio Paz y en otros estudiosos de su obra, tal como Pancho Villa reencarnó en Paco Ignacio Taibo II, para poner un ejemplo que me sale al paso. Ustedes, los estudiosos, no son alquimistas ni prestidigitadores, son poetas como geranios, absorben la lluvia de la monja y la transforman en palabras que exhalan perfumes como luz de luna, como noche en el convento de las Jerónimas, noche que no necesita del sol para iluminarnos y hacernos reencarnar en el confesor, en el arzobispo, en el jesuita, en el papá de Dorotea, en los rescoldos que calentamos en nuestros fogones masculinos, tanto como supongo que deben sentirse Juanas y Doroteas las mujeres que acuden al Mesón de los Cómicos de la Legua.
Y luego la muerte, no como un signo de tu pesimismo sino como la muerte del Tarot, una muerte que es renacimiento, vuelta de hoja, borrón y cuenta nueva.
Nada de lo que escribo hubiese sucedido sin la calidad de los actores, sin la dirección de Román García y sin tu gracia de poeta tocado por la gracia de una monja que asumió en sí misma la sabiduría que investigadores como tú estudian, sabiendo que el universo que observan se encuentra en expansión hacia ninguna parte y hacia todo.

El Grafiti en voz joven

Eréndira Lumbreras González

En México como en Querétaro, los jóvenes son un sector donde la cultura mediática es imprescindible de su realidad; la modernidad, con el prefijo hiper, entendiendo por el superior o exceso, recupera la tradición, lo racional, lo humanista y con ello envuelve a la cultura en patrimonio y conmemoración, como refiere el sociólogo y filosofo francés Lipovetsky.

El éxito efímero, la seducción y las diferencias marginales se han convertido en una maquinaria formidable de la cultura de los medios masivos; pero irónicamente es gracias a estos que los jóvenes se les permite inmiscuirse dentro de acciones políticas y sociales.

Son los jovenes, de entre 20 y 28 años los que usan espacios públicos para expresar tanto sus ideas, sus sentimientos, sus puntos de vista ante un suceso o un hecho, ya sea subjetivo o de índole social.

Fue preciso acercarnos a ellos para saber desde su perspectiva, sobre lo que es el Grafiti; los jóvenes tanto mujeres como hombres nos reflejan a través de las entrevista lo que para ellos significa pintar, crear y expresar en un muro, una barda, un cuadro, o un lienzo. Primero, para empezar hay que contextualizarnos en el ámbito de los festejos en ésta era hipermoderna, como mencionamos anteriormente, envuelta en moda, consumo y patrimonio, por ello es concerniente hablar desde el final: desde el concurso. Es en el mes de marzo que una serie de actividades por las festividades del Bicentenario dieron pauta al Concurso de Grafiti, convocado por el Instituto Municipal de Cultura, donde un total de 83 jóvenes participaron bajo el mismo tema: Independencia y Revolución.

El grafiti ha sido por antonomasia un medio de comunicación, entendiendo a éste como un canal que permite trasmitir una idea, mensaje, imagen, símbolo, signo, icono, etc. El termino viene del termino griego “graphie” que significa “escrito”, en un sentido más estricto dibujo o garabato en una superficie plana.
A través de la historia podemos ver claramente que el ser humano siempre ha tenido la necesidad de expresarse, como el caso de los monjes italianos que dejaban mensajes a sus colegas en paredes publicas donde su estilo de escritura era difícil de entender aunque estéticamente atractivo; en México fue con el movimiento del 68 que los jóvenes y estudiantes utilizaban el grafiti para liberar la palabra destinada a romper la censura y autocensura de los medios de comunicación.
El grafiti moderno, por ponerle una etiqueta, comenzó en Nueva York en los 60, y es hasta el 1996 aproximadamente, que los jóvenes en Querétaro comienzan a imitar sus formas, técnicas y tendencias, quizás esto se explique por la constante inmigración de personas de diferentes estados de la república al estado de Querétaro, sobretodo en los 80, ellos traerán las perspectivas, estilos, letras, colores; unos de Jalisco y otros del Distrito Federal.

En Querétaro, el grafiti llevará escasamente unos 20 años; el territorio formó parte esencial para su expresión, en el lado norte (la pobre, en la que los chavos se tenían que ir caminando para poder pintar) y sur (los fresas los que tenían camioneta para ir a pintar) estaban en constante enfrentamiento, los tags, las firmas, eran y son una forma de marcar espacios, así como para plasmar estilos.
Para las y los jóvenes queretanos el grafiti no solo se limita al aerosol, sino que también pueden entrar otras técnicas de pintura, ya sea con pincel, aerógrafo, pintura de aceite o agua sobre una superficie plana.

Fernando, absex, de 28 años, que se dedica al grafiti, comenta que hoy en día hay mucho más chavos que hacen grafiti, muchos de secundaria y preparatoria; sin embargo refiere que una de las razones por las que el grafiti se ve mucho más ahorita es porque al haberlo penalizado los adolescentes quisieron enfrentar pintando.

Así mismo Carlos Gallardo de 28 años, pintor de grafiti y artista autóctono comenta que en Querétaro el grafiti esta de moda, “los chavos de un tiempo para acá sienten que hacen grafiti por el simple hecho de rayar estilos que copian de una revista y por que escuchan hip-hop; los medios comerciales, como revistas y la música son los que influyen al grafiti queretano”. Bernardo, sin embargo comunica que “Es inevitable poder no copiar, con eso uno aprende, nosotros comenzamos influenciados con revistas pero poco a poco involucramos otras temáticas”, quien dibuja robots “quiero plasmar la globalización y lo avanzada que esta la tecnología,”.

Por otro lado Fernando, hace énfasis que el empeño de los jóvenes por darse a notar es más que nada para ser reconocidos “ El grafitero lo que quiere expresar, es saber que existe ,saber que existe en una sociedad, porque en la ciudad se pierde, pierde esa identidad , por eso, raya y pinta lo que es y quieres ser”; Mario Iván Rodríguez de 27 años, ganador del concurso de grafiti en el estado de Querétaro, por su obra “Libertad, Expresión y Represión”, comentó que el ser reconocido por los demás te abre las puertas como artista y persona.

Sin embardo, Absex, refiere que el gobierno, el que ésta gestionando el apoyo para los grafiteros, debería mejor apoyar con empleos y oportunidades, pues bien dice que los que se involucran en el grafiti es porque, en gran medida, las oportunidades de trabajo son nulas “un grafitero es por que no hay oportunidades de trabajo, eso es lo que causa ser grafitero; eres joven y no tienes oportunidades ni nada por eso surge la necesidad de pintar y sentirse alguien en esta sociedad”.

Mientras tanto Diana de 21 años de edad, una de las únicas mujeres que participó en el concurso por conmemoración del Bicentenario, destacó que ella pinta cuando la invitan o tiene tiempo “ Ahorita se me dificulta más pintar porque tengo que buscar chamba, pues ya me independice y no tengo dinero” y con respecto al papel de la mujer en el grafiti comento que la ausencia de las mujeres se debió por la mala información y la creencia , aún, de que estos espacios todavía siguen siendo para hombres, dio cuenta que es la mujer la que debe quitar y romper la brecha.
A su vez Mariela de 24 años , que participó con grafiteros españoles, dice que el problema del papel de la mujer es porque ellas mismas se ponen tapujos, es decir, “Las mujeres ven con egoísmo y envidia que una mujer pinte o raye, incluso si quieres enseñarles creen que las haces menos”, aunque el papel de la mujer dentro del grafiti a nivel nacional está creciendo, en Querétaro es casi nulo, son pocas las mujeres que participan “En España también ves más hombres pintando que mujeres, pero tanto unos como otros te dan el espacio.”

“Muchos creen que hacer grafiti es rayar tu nombre” expresó Gallardo, quien difiere con el estilo norteamericano “ Hay que hacer una ruptura, hay que mostrar a la gente lo que muchas veces les cuesta saber: historia, literatura, poesía ” La obra de Carlos esta rodeada de significados ,de lectura y de signos, su trabajo va más allá de un rayón o un concurso, “ He pintado las dos culturas madres, la prehispánica y la griega, más que nada para todo aquél que pase por ahí y reflexione; es una manera , también, de enseñar, educar” “es momento de instruir a los más jóvenes quien es México, quienes sus pintores, quienes sus muralistas” expreso el artista; por su parte Mariela Chávez, responde a que es importante conocer nuestra historia, nuestra cultura, aunque a veces de flojera leerla.”

“Cuando uno deja de pintar de forma ilegal, se rodea de contradicción; la ilegalidad es una trasgresión y un grito de inconformidad; por ello hay que buscar dentro de lo legal una ruptura que marque el grafiti mexicano y queretano, basta de seguir oprimidos por la cultura norteamericana y basta de no saber de nuestra Historia” señalo Mauricio Hernández, joven universitario que apoya la ruptura.
El grafiti en Querétaro pide a gritos educación y trabajo, la imitación no es un síntoma de ignorancia sino de aprendizaje, nuestros jóvenes copian rasgos de otra cultura, aquella que se les hace la mejor. ¿Por qué no mejor educarles y crear, quizá, el nuevo muralismo mexicano?.

7mo encuentro de Diversidades

Anibal González

El día 2 de marzo del presente año comenzamos la realización del 7mo. Encuentro de Diversidades, creando una cultura de respeto, encabezado por su servidor Aníbal Gámez presidente de Círculo de Diversidades Sociales, A. C., con el apoyo del Instituto Queretano de la Cultura y las Artes, Instituto Municipal de Cultura, Universidad Autónoma de Querétaro, Museo Regional, Instituto Nacional de Antropología e Historia, Museo de la Ciudad, Cineteatro Rosalío Solano, Movimiento Sociedad Participativa, A.C., Cabina Ciudadana, Radio U.A.Q., organizaciones y personas que se identifican y apoyan, la cultura, la información y la educación en el respeto como en los derechos humanos, con una serie de actividades y temáticas tan diversas: Presentación de libros, paneles o talleres sobre familias homoparentales o familias diversas, teatro y performances sobre la responsabilidad y cuidado de nuestros cuerpos, exposiciones de fotografía, pintura, instalación sobre erotismo, ciclos de cine y documentales sobre paternidad y maternidad con padres gays y lesbianas, conferencias sobre salud mental y física, pasarela de moda alternativa, programas radiales sobre la participación ciudadana organizada y con propuestas, más de cincuenta actividades que durarán hasta el día 11 de abril con el objetivo de reflexionar y sensibilizar a nuestro hogar, nuestra comunidad queretana, nuestra gente, nuestra sociedad, nuestras familias y amigos, en temas que hoy en día queramos o no están transformando nuestro mundo, brindando nuevas alternativas para apoyarnos, amarnos, integrarnos como seres humanos; estamos viviendo un momento histórico en nuestra sociedad donde se contraponen generacionalmente nuestras ideas con las pasadas, las políticas públicas del pasado con las presentes, hoy en día las y los jóvenes tenemos en nuestras manos un reto muy importante en Querétaro, en México y en el mundo, el verdadero respeto, la democracia, la equidad, la igualdad de derechos por un mundo más cálido, amable y armonioso, claro, el tiempo que nos de este planeta, donde podamos distinguir la violencia-destrucción de la sexualidad-convivencia, por esto y mucho más trabajamos con estas propuestas en este 7mo. Encuentro de Diversidades.
La participación de una de las cinco primeras parejas del mismo sexo en casarse en la República Mexicana, quiero decir Emma Villanueva y Janise acompañadas de su hija Galatea junto con el Círculo de Familias Diversas de México fue una de las actividades más trascendentales de nuestra jornada de trabajo donde pudimos tener este acercamiento para trabajar nuestros prejuicios, fantasías, dudas e inquietudes.
Estamos cocientes que los cambios deben ser graduales y paulatinos, situación que se ha venido gestando desde hace varios años, que cada quien tiene que vivir sus procesos y lo toleramos. Sin embargo no a causa de la vida de las personas, no sobre los derechos humanos más elementales, no con ignorancia y falta de preparación, no con la “moral y la mente cerrada” sino con el corazón abierto y la educación, la justicia, el derecho, y la paz.
Aprovecho el momento para cuestionar y reflexionar sobre algunos poco fundamentados discursos, ¿Qué es anti natural, que más de 150 especies del reino animal practiquen su sexualidad siendo del mismo sexo, qué es natural, el ingenio del ser humano para violentar, destruir y discriminar a lo diferente. Qué es negativo, prohibir las expresiones de amor entre las personas? Qué es propositivo, facilitar las condiciones humanas para que las personas que amamos seamos liberales o conservadores vivamos con respeto en una sociedad integrada y diversa donde todos y todas somos diferentes? Dónde estas, dónde estamos? Aquí la libertad de las personas para escuchar u omitir estas palabras escritas.
Con esto agradecemos los apoyos institucionales, organizacionales, personales, materiales y humanos que nos permiten trabajar dando alternativas a nuestra sociedad para resolver las problemáticas de nuestra comunidad, somos científicos sociales, artistas, activistas, investigadores, académicos, estudiantes, familias, amigos, revolucionarios que generamos movimientos independentistas para generar critica constructiva, reflexión, proyectos, propuestas y trabajo.
Este 7mo. Encuentro de Diversidades con o sin notas periodísticas brinda los espacios y los foros para que poco a poco, paso a paso personas interesadas dialoguemos los contrastantes puntos de vista, nos cultivemos expresando y participando en temáticas y problemáticas a resolver por las y los ciudadanos.
Por una cultura de respeto, gracias a la diversidad que hay en México.


El día 2 de marzo del presente año comenzamos la realización del 7mo. Encuentro de Diversidades, creando una cultura de respeto, encabezado por su servidor Aníbal Gámez presidente de Círculo de Diversidades Sociales, A. C., con el apoyo del Instituto Queretano de la Cultura y las Artes, Instituto Municipal de Cultura, Universidad Autónoma de Querétaro, Museo Regional, Instituto Nacional de Antropología e Historia, Museo de la Ciudad, Cineteatro Rosalío Solano, Movimiento Sociedad Participativa, A.C., Cabina Ciudadana, Radio U.A.Q., organizaciones y personas que se identifican y apoyan, la cultura, la información y la educación en el respeto como en los derechos humanos, con una serie de actividades y temáticas tan diversas: Presentación de libros, paneles o talleres sobre familias homoparentales o familias diversas, teatro y performances sobre la responsabilidad y cuidado de nuestros cuerpos, exposiciones de fotografía, pintura, instalación sobre erotismo, ciclos de cine y documentales sobre paternidad y maternidad con padres gays y lesbianas, conferencias sobre salud mental y física, pasarela de moda alternativa, programas radiales sobre la participación ciudadana organizada y con propuestas, más de cincuenta actividades que durarán hasta el día 11 de abril con el objetivo de reflexionar y sensibilizar a nuestro hogar, nuestra comunidad queretana, nuestra gente, nuestra sociedad, nuestras familias y amigos, en temas que hoy en día queramos o no están transformando nuestro mundo, brindando nuevas alternativas para apoyarnos, amarnos, integrarnos como seres humanos; estamos viviendo un momento histórico en nuestra sociedad donde se contraponen generacionalmente nuestras ideas con las pasadas, las políticas públicas del pasado con las presentes, hoy en día las y los jóvenes tenemos en nuestras manos un reto muy importante en Querétaro, en México y en el mundo, el verdadero respeto, la democracia, la equidad, la igualdad de derechos por un mundo más cálido, amable y armonioso, claro, el tiempo que nos de este planeta, donde podamos distinguir la violencia-destrucción de la sexualidad-convivencia, por esto y mucho más trabajamos con estas propuestas en este 7mo. Encuentro de Diversidades.
La participación de una de las cinco primeras parejas del mismo sexo en casarse en la República Mexicana, quiero decir Emma Villanueva y Janise acompañadas de su hija Galatea junto con el Círculo de Familias Diversas de México fue una de las actividades más trascendentales de nuestra jornada de trabajo donde pudimos tener este acercamiento para trabajar nuestros prejuicios, fantasías, dudas e inquietudes.
Estamos cocientes que los cambios deben ser graduales y paulatinos, situación que se ha venido gestando desde hace varios años, que cada quien tiene que vivir sus procesos y lo toleramos. Sin embargo no a causa de la vida de las personas, no sobre los derechos humanos más elementales, no con ignorancia y falta de preparación, no con la “moral y la mente cerrada” sino con el corazón abierto y la educación, la justicia, el derecho, y la paz.
Aprovecho el momento para cuestionar y reflexionar sobre algunos poco fundamentados discursos, ¿Qué es anti natural, que más de 150 especies del reino animal practiquen su sexualidad siendo del mismo sexo, qué es natural, el ingenio del ser humano para violentar, destruir y discriminar a lo diferente. Qué es negativo, prohibir las expresiones de amor entre las personas? Qué es propositivo, facilitar las condiciones humanas para que las personas que amamos seamos liberales o conservadores vivamos con respeto en una sociedad integrada y diversa donde todos y todas somos diferentes? Dónde estas, dónde estamos? Aquí la libertad de las personas para escuchar u omitir estas palabras escritas.
Con esto agradecemos los apoyos institucionales, organizacionales, personales, materiales y humanos que nos permiten trabajar dando alternativas a nuestra sociedad para resolver las problemáticas de nuestra comunidad, somos científicos sociales, artistas, activistas, investigadores, académicos, estudiantes, familias, amigos, revolucionarios que generamos movimientos independentistas para generar critica constructiva, reflexión, proyectos, propuestas y trabajo.
Este 7mo. Encuentro de Diversidades con o sin notas periodísticas brinda los espacios y los foros para que poco a poco, paso a paso personas interesadas dialoguemos los contrastantes puntos de vista, nos cultivemos expresando y participando en temáticas y problemáticas a resolver por las y los ciudadanos.
Por una cultura de respeto, gracias a la diversidad que hay en México.

Oído entre dos aguas

FEDERICO DE LA VEGA

Receta
a Francisco Cervantes

Seis grados
más abajo
de la temperatura
ambiente,
al cruzar
el alto muro.

También el aire:
se torna
gelatina:
la miseria humana
oprime
apachurra el cuerpo.

El alma como pasa:
el castigo
que se amasa
con castigo.

El día siete de julio de dos mil cinco, a las once del día aproximadamente, una parte de las cenizas de Francisco Cervantes fueron arrojadas al estuario del Tajo: 38°41.1N - 009°12.6W, a bordo de la Corveta Naval N.R.P. “Antonio Enes”, entre El Monumento a los Descubridores y la Torre de Belém, para entrar al Atlántico con la corriente. Un poco más adelante, por tierra, se encuentra el Monasterio de los Jerónimos de Santa María de Belém, donde están depositados los restos de los poetas portugueses Fernando Pessoa y Luís de Camões, del navegante Vasco da Gama y del rey Sebastián I, hombres a quienes Francisco admiraba profundamente y a quienes dedicó poemas en más de una ocasión.

Atraído por sus experiencias premonitorias –que desde la infancia lo acudieron− se construyó a la manera de los románticos, borrando las fronteras que se dan entre autor y narrador. Por ejemplo, pensaba que su presencia en la tierra era el paso de una bruja que había salido del Atlántico, así que siempre quiso asegurarse de regresar a las aguas del mar después de muerto, pidiendo a sus amigos que se encargaran de regresar sus restos a Lisboa.

Hablar con Francisco era entrar a un mundo fundado principalmente en la miseria del hombre, pero entender esa posibilidad que él encontraba para llegar a la bondad de lo humano era una tarea difícil para quienes estaban a su lado, por la manera en que comprendía las lecturas, las experiencias vitales y un conocimiento profundo de la condición histórica de la humanidad. Fue un hombre que se batió siempre entre límites: el mar y la tierra, su presente y lo medieval de “su otro”, el español y el portugués, el amor y el rencor, y la comunión con la soledad son algunas de las cualidades que lo caracterizaron como hombre de pasiones, las cuales resolvió en una de las propuestas más difíciles de comprender en la poesía mexicana de la segunda mitad del siglo XX. Esta complejidad se debe a la situación de su propuesta estética frente a la de sus contemporáneos, ¿cómo leer críticamente una recreación de lenguaje cuyo origen es el Medioevo y que su presente creativo se da al final del siglo XX? Sin duda, su postura ideológica se construye a partir de la angustia del presente. Su poesía “nace” de la angustia que experimenta en la saudade por la profundidad de su conflicto: niega con una voz antigua y en ocasiones plantea temas apocalípticos en poemas como El apocalipsis sucede en el otoño, El arcángel toca su jazz final o Del séptimo sello.

Desde muy joven, debió escapar de sus coterráneos para liberarse de una crítica impresionista que éstos le daban a la poesía por aquellos tiempos. Las lecturas de los clásicos que le había guiado su hermano mayor, lo acercaron a cierto rigor formal que lo apegó al racionalismo. Sin embargo, unos seis años antes de su muerte, atraído por la nostalgia que le despertaban las calles de su infancia, regresó a Querétaro: el lugar donde murió estaba al doblar la esquina de su casa materna, la cual recuerda en poemas como La luz, el agua o Un niño, un gato y una cabra; media cuadra más adelante, en el templo de San Antonio, se encuentra la otra parte de sus cenizas.

El año pasado fui a Lisboa para reencontrarme con esa parte de las cenizas que quedaron de la efigie que Francisco Cervantes construyó de sí mismo −¿Hugo Vidal?−, con el cual había estrechado amistad y a la que no acudía desde hacía cinco años. El encuentro fue grato y asombroso, como siempre me sucedía cuando nos encontrábamos en Querétaro. Comprendí algunos de los asuntos que Francisco tenía como dilectos: la ciudad amurallada, el Tajo, los navegantes, el clima lusitano, el fado, y la lengua portuguesa. Particularmente, descubrir el contacto que tuvo de algún modo con Pessoa, en la experiencia sensible. En una ocasión le pregunté a Francisco: ¿Y si hubieras tenido oportunidad de platicar con Pessoa…? «Eso no… yo hubiera muerto de tristeza…» me respondió y giró la cabeza para perder la mirada, en compañía de la profundidad de su silencio, con el cual también transmitía su angustia.
En 1993, el gobierno Portugués restauró el edificio en el que vivió Fernando Pessoa sus últimos quince años de vida, ubicado en el barrio de Campo de Ourique, para hacer un centro cultural en homenaje al poeta. El edificio, de tres pisos, ahora es un espacio público que guarda la biblioteca de Pessoa, una galería, una sala de conferencias, oficinas para investigadores y la habitación del poeta, conservada en la disposición que él le dio en vida. A la entrada de su habitación se encuentra el “Retrato de Fernando Pessoa”, pintado por su amigo José de Almada Negreiros en 1954, para el café Os Irmãos Unidos, y una vitrina con su máquina de escribir Royal. Diana y yo recorríamos el edificio, cuando me estremecí al asomarme a la habitación de Fernando: la memoria de Francisco se me vertió en la piel, tuve la sensación de esa especial atmósfera de su habitación cuando pasábamos las noches platicando: encontré que conservaba su habitación al modo del portugués: la austeridad de ambas habitaciones era prácticamente la misma: el librero que Francisco tenía era una réplica del de Pessoa, los libros dispuestos en el mismo desorden, los bastones de los dos poetas reclinados a un lado de sus camas y las hornillas de los dos a un lado de éstas. La única diferencia que encontré fue “Un baúl lleno de gente” –al pie de la cama−, que Francisco había sustituido por un espacio cóncavo en la pared y, en el lugar donde Fernando tenía su baúl, Francisco tenía un televisor… y que ahora el cuarto de Francisco ya no existe…
Sin embrago, Antonio Loyola se preocupó de dar cuenta de la importancia que un poeta tiene para una sociedad y fundó un pequeño museo de sitio en lo que fuera la oficina que ocupó Francisco en sus últimos años, que está dentro de la Biblioteca Estatal. Ahí las personas pueden ver algunas pertenencias de él y conocer de manera intuitiva cómo fue su vida, para ir conformando el mito alrededor de la obra. Supongo que los académicos más dogmáticos dirán que son trivialidades. Pero hay algo ineludible cuando muere un poeta, y es que éste deja documentos −una poética, una forma única de estetizar el lenguaje mediante el poema− susceptibles a estudios especializados y a interpretaciones de toda índole; esta situación está apegada a la vida real más que a la intertextualidad y, a fin de cuentas, lo que leen las personas ordinarias es lo que pueden entender en su vida cotidiana. Inclusive, al modo del ministerio de Turismo de Portugal, nuestras oficinas de Turismo podrían encontrar en Francisco Cervantes una historia reciente, para dejar de recordar “héroes de guerra” y centrar la atención en hombres que encuentran su sustento en la cultura y en la civilización.

Pensar en la pérdida de Francisco Cervantes implica observar que se detuvo el dinamismo de una poética, que desapareció una voz particular –al modo en que sucede con las lenguas−, que se abre un espacio para esperar nuevas estéticas –como es el propósito del Premio Nacional de Poesía Joven− , que queda una obra materializada que da paso a estudios –como es el caso de la tesis que realizó José Manuel Velázquez, para la obtención de grado− o que genera nuevas propuestas en otros lenguajes –como la musicalización del poema Saudade, cuyo movimiento es arreglo de Francisco Bringas.
Ahora sólo le queda esperar a Francisco Cervantes, en esos extremos en los que yacen sus cenizas. Por una parte, para ver si regresa a conformarse como bola de fuego, para salir nuevamente del Atlántico; y por otro lado, para conocer los resultados que está dando el interés por su obra, y el valor que le darán las nuevas generaciones, que seguramente leerán su poética desde nuevos referentes y arrojará nuevos significados.

De alguna manera

Y nos dieron las dos

Gabriel Vega

Cuando entré al bar no se veía nada; el humo del cigarro me dio un trancazo en las narices. Tomé asiento; le pedí al mesero que me trajera una paloma, crucé la pierna, y en ese momento fue cuando la vi. Su sonrisa relumbró. El Cupido de los borrachos brincaba de mesa en mesa. Me tomé la bebida despacito. La miré atentamente; de verdad era bonita.
Pensé en el mejor de mis discursos. ¿Espera a alguien? Se me hizo estúpido. ¡Hola! ¿Pero después qué le voy a decir? Pedí otra paloma. Exigí que me trajeran Don Julio, pero me arrepentí; el Don Julio es para tomarse solo. ¡Tráigamela de Herradura! Casi grité. Su sonrisa era de algodón. Después de pensarlo mejor, dije en voz alta que me preparan la bebida con Cazadores. Quería que me escuchara, mi plan era impresionarla. Se alisó el pelo, lo tenía negro, negro. Como en todos los bares había un cantante. La chica acercó un cigarrillo a su boca. Tenía los labios delgados y bien rojos. Quise prenderle el cigarro, pero para mi perra suerte no encontré el encendedor; el mesero se lo encendió. Aspiró el humo del tabaco con sus labios que de tan rojos daban ganas de besarlos. ¿Sabe? Usted es la mujer más bella que he visto en mi vida. Si le digo esto capaz que me manda a la chingada, pensé. Cruzó la pierna. Por debajo de la mesa, mis manos luchaban desesperadamente por arrancar el anillo de matrimonio, pero el pinche anillo no salía. Me sentí desesperado. Podría acercarme a su mesa con la mano izquierda en el bolsillo. Bueno, pero en algún momento tendré que sacarla, y en cuanto lo vea, me va mandar redondito a la fregada. Se pasó la mano por la mejilla. Sus uñas eran largas; de color rosa nacarado. Las manos me sudaban. Me acordé de mis clases de yoga. Respiré profundo varias veces. Tomé el vaso y me di cuenta que me hacía falta otro tequila. Joaquín Sabina cantó son su voz de piedra pómez en los labios del cantante. “Fue en un pueblo con mar una noche después de un concierto”. Cuando cantaba en la vocacional me decían; roba, mata, pero que no cantes. Nunca aprendí a cantar. Tarareé la canción deseando que me viera. ¿Cómo se llamará? Le vi cara de Verónica. ¡No de Verónica no! La vez de la borrachera de Acapulco conocí una Verónica que me robó la cartera y me tuve que regresar en aventón. Sus ojos despedían pasión. Coloqué el brazo en el respaldo de una silla y busqué que me mirara, pero ella nada más tenía ojos para el humo del tabaco. Pensé que después de otros tres tequilas encontraría la mejor forma de acercarme a ella. Vestía con pantalón de mezclilla, zapatillas escotadas y chamarra corta de gamuza. ¿Nadia? ¿Se llamará Nadia? No, definitivamente no tenía cara de Nadia. Todas las Nadias que conozco son psicólogas. Por un momento le vi cara de Isabel. En la penumbra se parecía un poco a Isabel Pantoja. Señorita; tiene usted cara de Isabel, pensé decirle, cuando entre los jalones que me daba para arrancar el anillo fui a dar al suelo. Caí encima de la mesita. Tuve suerte de no herirme con los vidrios rotos de los vasos. Me levanté rápidamente. Todo mundo se dio cuenta de mi caída, menos la chica, que permanecía con su mirada metida en la sombra de la música. ¿Se encuentra usted bien? Me dijo el mesero. No recuerdo haberle contestado. Recurrí otra vez a mis clases de yoga, aspiré inflando el estómago y espiré sumiéndolo. Repetí el ejercicio cinco veces. Con eso era suficiente. ¿Puedo acompañarla? Una mujer como usted no debe estar sola. Con todo respeto, digo, si es que a usted no le ofenden mis palabras. Eso está mejor, pensé. Señorita, tiene usted cara de Mónica. Sí, tiene cara de Mónica. La vi sonreír, parecía que me escuchaba. Yo me llamo Liborio para servir a usted. Así le debía hablar, con seguridad. La vi sonreír de nuevo. Voy por buen camino, pensé otra vez. Quise ofrecerle un cigarrillo, pero estaban completamente mojados. Llamé al mesero, le pedí que me trajera otro tequila y una cajetilla de Marlboro. Sus ojos eran negros. El cantante hizo una pausa para decir un chiste de argentinos. Definitivamente se debía llamar Mónica. Tenía el aura azul; de ese color la tienen los escritores. Entonces es escritora, pero si es escritora, ¿qué le puedo decir? Seguramente ella lee más libros en un mes que yo en toda mi vida. Su piel era blanca. No tendría más de veinticinco años. Quise preguntarle sí ya había leído el último libro de Carlos Cuauhtémoc Sánchez. Seguramente eso la impresionaría. Debe tener una mascota. Tal vez un perro pequeño, pensé, sin apartar mi mirada de su figura. Su cuerpo era perfecto. Sentí que una flecha se me metió en el estómago. El cupido de los borrachos brincó encima de mi mesa. Bueno, yo no estaba tan borracho. ¿Pero si no estaba tan borracho, de dónde saqué que tenía el aura azul? Sus dedos eran largos. Continué jalándome la argolla de casado. Bueno, pero si prácticamente no estoy casado. Vivo sólo. Ultimadamente que me impide acercarme a saludarla. Su sonrisa era divina. Pareció sonreírme cuando el cantante dijo otro chiste. Esa vez fue de gallegos. ¿Qué le ve a ese idiota? No quitaba su mirada del cantante. ¡Oiga usted! ¿Qué le pasa? Qué le ve a ese estúpido. Sentí celos. Tengo un golden, le quise decir. Y a mí qué me importa eso, seguramente me respondería. Ensayé mi mejor sonrisa. Se me vino la imagen de Castor Troy en la película de Cara a Cara; Travolta lo interpretó. El cantante terminó otra canción. Volvió a sonreír, me dieron ganas de pararme y reclamarle qué tanto le aplaudía al músico, sus canciones eran las mismas de todos los bares, además, ni cantaba tan bien. Apuré otro trago de tequila. La miré de perfil. Su nariz era perfecta. Ya sólo quedábamos en el bar; ella, el cantante, y yo. Se escuchó otro chiste, los meseros lo festejaron. Mónica, en ese momento estaba seguro que se llamaba Mónica, tomó un trago de su bebida. Es más, debe apellidarse Labella. En la vocacional tuve una novia de apellido Labella. Pero no se llamaba Mónica, se llamaba Roxana. Me sentí un traidor. Con tanta belleza frente a mí, bueno, no exactamente frente a mí; Mónica estaba a tres mesas. Como todo borracho, fui al baño cada media hora. Las primeras veces me mojé el pelo, pasé los dedos por mis cejas y me ajusté la ropa. Después ya no quise verme en el espejo. A cada trago mi cara se secaba más. Siempre que regresaba del baño Mónica permanecía con la misma sonrisa metida en la música y los chistes. Quise reclamarle, pero me contuve. Soy Liborio, trabajo en el ayuntamiento y tengo treinta años. Mentira, la verdad es que sí me llamo Liborio, pero ni trabajo en el ayuntamiento ni tengo treinta años. Tengo cuarenta, soy casado y vendo pollos en el Mercado de la Cruz. No le podía mentir. En la vocacional me decían Ligorio, pero nunca tuve éxito con ninguna chica. Roxana no fue mi novia. De tanto decir que lo era, hasta yo me lo creí. La verdad, es que es la mujer más bella que he visto en mi vida. No sé cómo describirla. Su belleza le salía de adentro. La copa se secó, pedí un vaso de agua, me arreglé el cabello, y con una decisión que todavía me asombra me levanté de la silla. Se me ocurrió un plan. Le pediría que me prestara su encendedor. Metí la mano izquierda en el bolsillo. Nunca me pude arrancar la maldita argolla. Al dar el primer paso, las luces se encendieron. El cantante terminó la última melodía. Eran las dos de la madrugada en punto cuando me decidí a acercarme a ella.
“Mónica”, dijo el músico guardando la guitarra en el estuche.
¡Sí se llamaba Mónica! Me felicité mentalmente por el buen tino de mis observaciones.
“Felicidades por tu libro”. ¡Sí era escritora! Me sentí halagado por mi capacidad analítica. Continué caminando con una cigarro entre los dedos y una cautivadora sonrisa estilo Castor Troy. Cuando ya estaba a dos pasos de su mesa, una ráfaga de palabras me dio en la mano, me tiró el cigarro, y el pinche Cupido de los borrachos que estuvo brincando toda la noche encima de la mesa se desapareció.
“Gracias por aguantar a un bohemio como yo por dos años. Hoy cumplimos dos años de casados señores”. Los meseros aplaudieron y les echaron una porra. Me quedé paralizado sin saber qué hacer. Bueno, sí sabía; quería estrangular al maldito Cupido de los borrachos que estuvo brincando toda la noche encima de mi mesa pero el muy cobarde ya había desaparecido.
Salí con la decisión de no volver a ligar a ninguna chica en otro bar. Mi promesa era inquebrantable.
A las dos semanas, después de que cerré la pollería, me fui a mis clases de yoga, me bañé, me disfracé de burócrata y regresé al bar con la firme decisión de no sufrir otra decepción. ¿Yolanda o Alejandra? No, más bien tiene cara de Clarisa. Le pedí al mesero que me sirviera una paloma con Cazadores levantando fuertemente la voz. Quería impresionar a la chica de pelo cenizo sentada a dos mesas de la mía cuando sentí que el Cupido de los borrachos volaba junto a mí. Con discreción bajé las manos. Me acordé que se me olvidó quitarme el anillo de casado.

La palabra como objeto infinito

Por José Martín Hurtado Galves

Las letras se enredan a los objetos. No los dejan libres. Insisten en poseerlos. Les dan nuevos rostros. Nuevos ojos. Los objetos nos ven de diferente manera después de que las letras se han posado en ellos. La realidad se confunde. Se vuelve polvo. El polvo es eterno, está hecho de todo y de nada. Todo objeto es más polvo cuando la palabra lo ha señalado. La palabra es un objeto infinito que no cesa de dar vida y muerte.
Hay objetos que nos son necesarios. ¿Qué podríamos hacer sin la vida como objeto? La muerte también es un objeto. Uno de altísimo precio. No siempre se vive lo suficiente para entender su esencia. ¿Es esto un tipo de muerte inmaculada?
Ayer fui una parte del tiempo que hoy es objeto. Hoy no sé, tal vez sólo me acerco a la realidad objetual de poder ser desde la palabra. Palabra que enhebra de umbrales espacios de ser y no ser, insistencia de ires que ahogan de otredad el papel. Un ápice que podía ser más real que este silencio que no es.
Todo continúa. No sé de dónde viene. Ignoro a dónde va. ¿El movimiento está afuera o dentro de mi? Las palabras se desploman y forman un nuevo caos. Todo vuelve a suceder: la realidad no se detiene jamás. Siempre hay alguien que está pensando.
Podría pensar en Dios, pero hasta ello sería insuficiente. Ni siquiera la idea más perfecta nos basta para el pensamiento. El movimiento de las palabras me hace ser hoy de una forma por demás inacabada. ¿Cuándo, Dios mío, podría dejar de ser desde la palabra? ¿No es acaso esta forma de estar siendo una imagen tuya? ¿Nos pensaste para que habláramos? ¿Es la palabra la raíz de la humanidad? ¿Una palabra-alma? ¿Una palabra-espíritu? ¿Quizá una palabra-conciencia? ¿O tal vez una palabra-sustancia? Palabras como esencia, como contingencia, como accidente metafísico para erguir al sujeto más allá del objeto. Inútil forma de clamar por la existencia hecha voz.
A veces pienso que los objetos nos poseen. Imagino que nos necesitan para que les demos nombre, sentido, vida. ¿Qué sería de los objetos sin su identificación? Hasta el ser más abstracto necesita ser identificado. Lo difuso no se pierde, sólo se confunde. Lo extremadamente racional puede ser también una simple apariencia macilenta.
¿Una idea que se mueve en la placenta como epitafio? Simple objeto terrible una cruz que se vuelve llama, deseo inerte que invierte la luz; levanta inquieta la voz que desciende orillas para poder subsistir. ¿Qué diferencia hay entre nacer y morir?
Pero vuelvo a los objeto, ¿cuándo me he ido de ellos? Siento su piel porque estoy hecho de infinitos que se confunden entre palabras que no acaban de nacer. Entro. Salgo. Espero. Me voy. Nunca estuve más allá de cualquier instante en que me difumino.
Los objetos están en las venas de los ojos; en los ríos del sonido; en los pliegues de los recuerdos. Los objetos llegan y se posesionan del tiempo. Y nosotros estamos hechos de horas. ¿A dónde ir después de que los objetos nos han hecho hablar con su lenguaje? ¿Podemos huir de nuestras manos de objetos? ¿Podemos dejar atrás su insistencia como memoria? La condena es creer que nos vamos.
¿A dónde podríamos ir sin los objetos? Ni siquiera los tenemos claros. Los llamamos a todos por igual: Objeto. Palabra apenas si sugerente para hacernos aparecer como sujetos. Sugerir nuestra existencia a partir de la inexistencia constante de ellos. Aceptar su estar en algún lado, quizá un poco cerca de nosotros. Hilo que teje en el viento la imagen de la mirada que se pierde constantemente. Tener que ser de improviso en la existencia que posibilita cualquier salida falsa.
Pero somos de nuevo objetos. Unos objetos con alma. Un alma llena de objetos. Conciencia ambigua entre ser y no ser. Nada nos salva de la salida. Al final tendremos que dejar de ser objetos para asumirnos como sujetos. Esperar impacientes del ser primigenio pequeñas gotas de luz; amanecer como umbral que enquistado en el tiempo se pierde de diferentes maneras.
Más cuando la realidad se invierte, cuando las letras se vuelven objetos, podemos hacer muy poco. Su piel empieza a morir. Sus dedos dejan de señalar. Se les caen las alas. Se vuelven ciegas, sordas, mudas, estériles. Apenas si viven. Las letras como objetos mueren muy pronto. Hay palabras que nos consumen. Se posesionan de nuestros pensamientos. No podemos pensar en otra cosa más que en ellas. Se vuelven el molde de nuestros días. Acaban por hacernos a su imagen y semejanza. Terminamos por volvernos un pensamenterio. Entonces la realidad deja de tener importancia. Cualquiera puede ser suficiente para atravesarla con dos o tres palabras.
Pero los objetos insisten en seguir aquí, en medio de este espacio. Abruman de posibilidades el tiempo porque de ellos es la realidad más cercana. Y el infinito siempre está a la vuelta de la esquina. No hay instante sin infinito. No hay objeto sin palabra. Todo es un constante caos que se ordena para que los objetos y la palabra y la realidad y esta humanidad deshecha, pueda clamar por un motivo para existir como pensamiento. Pervierte la imagen objeto esta falsa salida para insistir en el ser.
Somos sujetos-objetos. ¿En qué objeto podemos hacernos más sujetos? ¿Desde que forma de ser de la palabra objeto podemos atisbar a la idea de sujeto? Las palabras se mueven, pasan de ser objetos abstractos a simples sujetos.

CRÓNICAS DESDE EL PORTAL

El nuevo siglo y la lectura

Silvia Lira León

De muchas maneras se ha vaticinado la catastrófica desaparición del libro como objeto útil. Lo hemos escuchado desde que las computadoras y el internet hicieron su arribo en la sociedad y se instalaron cómodamente para quedarse. De todos es sabido que en la red se puede acceder a cualquier tipo de lectura, en cantidades incalculables; sin embargo, sigue siendo un problema el tener que depender de un aparato eléctrico (y a veces incómodo) para reproducirla.
Seguramente, los que hemos nacido después de la mitad del siglo pasado, seguimos pensando y sosteniendo la teoría de que el libro impreso es lo mejor, que no hay nada mejor que ese placer de tener el objeto entre las manos, disfrutar el sonido que hacen las páginas al pasarlas, la reconfortante sensación que produce traerlo consigo y sacarlo en el momento preciso para su gozo. El regodeo de pasar nuestra vista sobre las líneas, sobre la tipografía legible, sobre los espacios en blanco apropiados para el descanso de la vista, y el paladeo de cada palabra, cada frase, cada párrafo, cada capítulo, merodeando en nuestra memoria.
Seguramente, a aquellos jóvenes de la segunda mitad del siglo pasado nos parecía inconcebible que nuestros abuelos hayan podido divertirse sin el cine a color, sin sonido ni efectos especiales. Que la hayan pasado bien sin televisión en la recámara, sin videos, sin DVD. Y recordamos la gran maravilla que fue para nosotros el que se hayan inventado los casetes y las caseteras portátiles. Entonces era posible llevar nuestra música favorita en el coche, en el walkman, y era posible llevar mucha música a las fiestas sin tener que cargar con todo el tambache de discos LP. Entonces se popularizaron los audiolibros, y los bibliófilos pegaron el grito en el cielo porque eso era un atentado contra la lectura y contra los libros. A final de cuentas, ni los libros desaparecieron ni los lectores dejaron de serlo.
Actualmente, con el arribo de las minicomputadoras, es posible tener acceso a la Red y llevar en una máquina los archivos favoritos de texto y música para disfrutarlos en cualquier parte. La tecnología nos permite seguir disfrutando de nuestros placeres y nos sigue sorprendiendo con aparatos tan cómodos que casi es imposible negarse a su incorporación. Tal es el caso del ipad o también conocida como “la tabla”.
El ipad de Apple es un aparato que está dando paso a un nuevo mercado para la industria editorial, los libros electrónicos. Las más prestigiosas editoriales ya están comercializando productos para esta nueva tecnología, tan simple y sencilla de transportar como un libro, pero con la diferencia de que se pueden llevar todos los títulos favoritos, toda la música, fotos, videos, y es posible acceder a internet para leer los periódicos. Todo en un aparatito mucho más liviano que una revista.
En el ipad solo hay que tocar la pantalla para que aparezcan los menús, por lo que no requiere de botones. El teclado virtual se dibuja en la pantalla para escribir. Su posición puede ser vertical u horizontal, y para cambiar de formato basta con girar el aparato, no hay que hacer más. Su batería tiene 10 horas de duración. Gracias a su tamaño y ligereza es posible llevarlo a todas partes. Si alguien tiene por costumbre leer en la cama, en el baño, en el transporte público, en el embotellamiento, o hasta para tomar apuntes en la escuela, es ideal.
La convivencia entre los libros impresos y la tecnología puede ser posible. Quien quiera disfrutar del placer tradicional de tener el libro entre sus manos y hacer de esa complicidad un idilio sensual estará en lo correcto, pero también existe la posibilidad de disfrutar de muchos libros sin tener que cargar una maleta extra. Cada cosa tiene un momento y una utilidad, el chiste es saberlo equilibrar.

cronistadelportal@gmail.com

El privilegio infantil de la fabulación

Oscar Salas

Los títeres me remiten a días infantiles, y después de más de cinco décadas Mamá Coneja me demostró que continúan teniendo una gran aceptación entre el público pequeñito, ese que cabe en carriolas, llega cargado en brazos, y/o equilibrando su tambaleo, asido de una mano adulta. No faltaron quienes sin ningún auxilio, más que pisar parecen rebotar en el piso, calzando unos zapatitos cuya manufactura representa un triunfo del miniaturismo. Los asientos plegables están a la altura de sus pechos, los escalan apoyando una rodilla y cargando el cuerpo hacia adelante hasta alcanzar el respaldo con un brazo extendido. Al momento del apoyo me resulta inexplicable que no venzan el equilibrio de las sillas. Los pies les quedan volando. Cuando su visión quede obstruida, ahí mismo se pondrán de pie, incluso unos muslos adultos servirán de montículos. Quienes llegan sobre la hora de la función hacen su primera fila plantándose en el piso. Antes de la congregación infantil, a media tarde, una diminuta Blanca Nieves, que podría haber sido bajada de la cumbre de un pastel, le impide a mamá entenderse con las perillas y cables de la consola que controlará la música, los efectos especiales de la función, y el micrófono de Cynthia Camacho Labrada, la titiritera. Por fin mamá la descaracteriza y con renovada libertad imita los brincos y zangoloteos de la amiguita de retentiva televisiva que seguramente le triplicará la edad. Unos tenis-botas de coloridos dibujos, gruesa suela, alcanzan media delgada pantorrilla. Unos entallados pescadores negros resaltan la infantil delgadez. La combinación se continúa con una camisetota blanca adornada con una ilustración acorde con la viveza de su atildada portadora. Los claros cabellos amarrados en una descentrada cola de caballo rematan el arreglo. Esa poseedora de unos ojotes claros de mirada de asombro repartirá los programas de mano.

Con preguntas que inducen la respuesta el publiquito a coro rechaza la mala comida, y se entera que los conejos prefieren las zanahorias, aunque ellos no las aceptan con el mismo entusiasmo del primer rechazo. Los conejitos representan la ternura y la inocencia, Mamá Coneja la protección y la laboriosidad. El lobo apetece carne tierna y utiliza el engaño para atrapar a los animalitos. La titiritera propone rescatar a las victimitas, el corrito aprueba, el malvado tragón está en la digestión de la comilona, no puede huir, con unas tijerotas le es abierto el vientre y la rescatadora cuenta los siete conejitos de Mamá Coneja. El villano ha sido retacado con piedras, al saciar su sed desaparece en el fondo del pozo de agua. Concluyó otro Sábado Infantil de entrada gratuita en La Casa del Faldón, en el barrio de San Sebastián, la otra banda del río, que el 20 de marzo estuvo programado dentro del Coloquio del Día Mundial del Títere al Día Mundial del Teatro. La Compañía de Títeres “Alegría y Piloncillo” recoge la mesa desarmable donde estuvo el bosque de la Familia Conejo y la armazón que sostuvo el soleado paisaje. Otras personas pliegan las sillas y despejan el patio techado con un par de lonas.
En Fabulaciones en Azul el lobo continúa hambriento, pero ahora el panorama le es más adverso. Carente de víctimas propiciatorias pepena frutos silvestres, siendo las bayas el manjar que le lleva por delante al petulante congénere, cuya ilustración y alcurnia no son advertidos ni entendidos por el rústico recolector. Las aparatosas maneras y rebuscado hablar, y las confusiones que le provocan al primitivo y poco pulido lobo fue uno de los momentos que más capturaron la atención y respuesta del publiquito capaz de ocupar el asiento más conveniente a su perspectiva, una vez cruzada la puerta de un espacio adaptado como escenario en la vieja estación de ferrocarril. Similar reacción provocó el extravagante científico que ha inventado algo así como un reloj cucú, pero precisa aprisionar un ave canora. Una golondrina cae en el garlito del parlanchín inventor, apresada, queda condenada a piar sin la libertad de que disponía para discurrir sobre el tema que le complaciera con el interlocutor que le quedara a la mano. Cada trama que viven diferentes grupos de animales, si bien divertidas y gozables, no acaban de parecer unidas por un tema, por lo que no atina uno a amarrar el final a una parte concreta de la representación ofrecida por La Cartelera. El diseño y la manufactura de los animales mediante caretas y títeres merecen admiración y aplauso aparte, así como las voces que les son dotadas tan solo por tres actores no conocibles mediante programa de mano.
Estas Fabulaciones ahora están preparadas para la itinerancia en perjuicio de la magnificencia que le conocí en el cine-teatro ‘Rosalío Solano’. Aquella bóveda celeste donde navegaba esa ingeniosa y extraña nava cuyos propulsores obedecían a las manivelas que operaba su tripulante, ha desaparecido, lo mismo que el íntimo misterio nocturno que realzaba la presencia de las cabras, inicialmente tomadas por borregos según el apetito de un hambriento personaje. El escenario portátil tiene la ventaja de cercanía con ese publiquito que responde a coro la interlocución del personaje que lo aborde. Imbuido por las propuestas que reclaman o sugieren la preservación del planeta Tierra, supuse que ésta era la alusión del azul de estas Fabulaciones, pero resulta que este color es una metáfora acerca de la posibilidad de otras salidas en medio de las barbaridades en que parecemos perfectamente enfrascados.

La fabulación con los títeres no es un infantil privilegio.

El progreso que nos merecemos

Armario Salas

Comprender la evolución de nuestro Centro Histórico, es uno de los desafíos que debemos enfrentar los queretanos. Las ruedas del progreso nos arrollarían si intentáramos detenerlas, sin embargo, lo que podemos decidir es qué tipo de progreso queremos: un progreso enajenante y depredador, o un progreso enriquecedor.
Uno de los temas silenciados, es la demanda de los queretanos que habitan el Centro Histórico para evitar que INAH y Municipio continúen dando su venia a la terciarización de la zona monumental. En todos los foros serios sobre urbanismo la recomendación es frenar el cambio de uso de suelo habitacional por comercial, pues la forma más eficaz de salvar un casco histórico es habitándolo.
Los comerciantes, por su lado, dicen que arreglan casas para la recreación de los queretanos. Gracias. Ahora ¿Qué tipo de recreación? ¿De buena calidad o de mala calidad? De acuerdo a las protestas de los vecinos, lo que priva son antros para el consumo de alcohol con todos sus efectos y desmanes. Cuando los restauranteros se escudan en el pretexto de abrir foros musicales, lo que hacen es empujar el consumo de sus bebidas con música en vivo. La calidad musical les es desconocida.
Una reflexión oportuna del músico Alfonso Ornicoleman: “Cómo asumir al Jazz, cómo degustarlo, cómo percibir aquellas propuestas que nos pueden parecer poco asimilable o difíciles a nuestro oído cotidiano o no acostumbrado a aquello que se sale de nuestro entendimiento, por un lado algunos insisten en quedarse con la perspectiva en el gusto; válido, es un enfoque primario, respetable, pero no suficiente para llegar a obras más complejas o con un mensaje y estética no convencional. Otros consideran que es necesario saber de música, sería lo mejor; pero es un hecho que es imposible que todos aborden esta perspectiva, pero se puede acercar a un análisis más serio y profundo de la música y no llevarse por el simple gusto, cuando menos es lo que se manifiesta en el libro Cómo Escuchar la Música de Aaron Copland, Ed. Fondo de Cultura Económica, ampliamente recomendable. Este preámbulo se deriva de la experiencia recientemente suscitada en un concierto Free o Avantgarde, una de las formas menos apreciadas del Jazz, con el multinstrumentalista Marcos Miranda una de las figuras más importantes de México y en el extranjero, y el vibrafonista todo terreno, Óscar Salazar. Algunos esperaban caminos comunes e inclusive escuchar un estándar como Misty, otros probablemente consideraban algo de smooth jazz o Jazz Rock. El discurso inicial de uno de los socios de abrir un lugar para el arte y un posible foro para el Jazz en Querétaro resultó todo lo contrario. La tarea de presentar la estética abrasiva del Free Jazz, con la presencia de extraños instrumentos de diversos países en manos de Miranda y la convicción de hacer música en el mejor de los sentidos tuvo un resultado contundente: el 70% de los presentes no hicieron caso, otros fueron groseros.” Hasta aquí la aportación de Alfonso Ornicoleman López. Cuyo contacto es jazzinmex@yahoo.com.mx.
Efectivamente, los artistas requieren de foros, espacios en donde desarrollar sus proyectos musicales con dignidad, como única forma de crecer. El triste desempeño de cantautores en zonas comerciales responde más a necesidades económicas que a etapas de crecimiento artístico.
Nosotros por nuestra parte, supondremos que nuestras autoridades harán caso a los vecinos conscientes y pronto detendrán la destructora terciarización. Tarea aparte es refrendar para los nuevos tiempos, nuestra fama de “ciudad culta”, en lo musical y en otras manifestaciones artísticas.

armandoariaslopez@yahoo.com.mx


http://armandoariasfotografo.blogspot.com

La nauyaca

Blas C. Terán

Tiempo para leer

En esta época, el nuevo milenio, leer demanda organizar el tiempo, el de nosotros. Entre la exigencia por la economía y las relaciones familiares, la distancia a recorrer para cumplir deberes y el bombardeo mediático, el espacio de tiempo para la lectura es mínimo.
En general se lee con prisa, poniendo mínima atención a la escritura y no escuchamos el ritmo en la palabra y la palabra misma en exacto.
Cuando leemos escuchamos con el pensamiento. La palabra crea imágenes, olores, sabores, sonidos y texturas; si leemos con rapidez, los detalles en el texto pasan inadvertidos, no disfrutamos el golpeteo cadencioso en la ordenación de las palabras, no percibimos los giros inesperados ni las frases que impactan nuestra razón y que en el texto son el fragmento necesario para su comprensión.
Leer, sin embargo también se lee con los cuatro sentidos que restan, es colocar y desplazar la vista en la palabra escrita, reunir vocales y consonantes en el pensamiento, para formar palabras que naveguen en la memoria hasta llegar a lo simbólico.
Entonces leer es cambiar el ritmo, crear un espacio, avivado por la palabra escrita, en que coincidan la razón, todos sentidos y las emociones. La cadencia misma de la intención de la letra nos obliga al cambio, a respirar acorde con la lectura, a expandir la visión hasta nuestro ser y a escuchar todo con el pensamiento.
Las imágenes y situaciones provocadas, por la palabra escrita, excluyen temporalmente de lo concreto, recreamos el universo del autor y lo particularizamos con los datos de nuestra memoria, ahí el encanto, eso nos permite discutir la perspectiva de quien escribe, en cualquiera que sea el tema, a partir de nuestro razonamiento. Leer también provoca sentir lo rugoso en la corteza de un árbol, el dolor de una catástrofe, o la emoción de circundar la tierra a bordo de una nave. Al leer enriquecemos nuestro archivo histórico. Mientras más lectura, más alta la razón. Abrir un libro es vislumbrar destellos que maravillan.
El agotamiento físico y mental, provocado por la cotidianidad, requiere de un espacio en el tiempo donde se fortalezca la energía, la distancia entre este espacio y el de las exigencias concretas es muy estrecho. No hay momento para leer.
Crear un espacio en el tiempo para la lectura es cuestión de voluntad.

De alguna manera

Gabriel Vega Real

Hay historias paralelas.

* De alguna manera debo decir que hace unos días mataron a uno de mis inquilinos en la Ciudad de México. La noticia fue brutal. Federico, mi amigo del alma —que me perdonen los puristas—, me dijo en la carretera: Huele a muerto. No sabíamos si en realidad olía a muerto. Al tomar una curva nos encontramos con un camión accidentado; las patrullas de la Federal de Caminos nos previnieron de la volcadura antes de verla de reojo. A nuestro regreso el olor a muerto persistía. Tratamos de sacar conclusiones sobre el olor a muerto, sin embargo no llegamos a ninguna. Es probable que los muertos no huelan; tal vez se huele el miedo de la muerte. Íbamos con la idea de visitar a uno de sus amigos; los pintores. Desde aquí, desde lejos, le debo decir a mi amigo; hay veces que el periodismo se vuelve de carne y piel; de hueso y carne. Qué gran enigma. ¿Crees? Me dijiste huele a muerto antes de que la carretera se ensanchara y se abriera la Puerta del Cielo. ¿Te acuerdas?
Me decías que un artículo se termina cuando el editor le pone punto final o en el momento en que deja de pagar el dominio de una página. Mi querido amigo. No sé qué decir. Hubo muchas cosas en qué pensar. Eso es maravilloso. Festejamos el cumpleaños de Romina; hablaron de cuando Eduardo Milán me quiso minimizar, eso no me importa. Mi muy estimado amigo; tenemos cosas más importantes en qué pensar; por ejemplo, en cuando, después de encarnar a Los de abajo, a La Pintada se le estancó el diálogo. La actriz debía decir: Mátame tú, Anastasio. Se quedó muda de tanta gente. El público es mucho cuando no se sabe en qué pensar. Y, aunque no siempre sea mucho, a menudo da mucho en qué pensar.
Voy derecho: Carlita me reclamó todas mis promesas incumplidas. El homenaje a mi gran amigo Rafael Blengio Pinto o a ella misma. No sé qué sea más brutal; si no hacer el homenaje a dos personas que admiro y son mis referentes o pensar que las ciudades sangran.
Apenas ayer que regresábamos de Cuautla, de la boda de mi sobrino Marcos, Germán, mi hijo, recibió un mensaje en su celular: Gallos Blancos iba perdiendo en el partido de futbol en Ciudad Juárez, una ciudad que sangra y huele a muerto; tal vez huele a miedo. Encendimos el radio para sintonizar la transmisión del juego, pero nos encontramos con una noticia distinta a la que esperábamos. Monterrey sangraba las noticias de que dos estudiantes del Tecnológico había sido asesinados. Escuchamos la nota en la autopista de Cuernavaca, cerca de La Pera. En una curva distinta a la que lleva a la Puerta del Cielo de la Sierra Gorda Queretana, donde Federico dijo: Huele a Muerto. Quisimos hablar de otra cosa, o de otras cosas, pero no pudimos. El camino olía a miedo.
Hoy existe una trinidad que no es la divina; que es el misterio indisoluble de las tres personas distintas unidas en una sola esencia. El misterio inefable de la religión cristiana. Hoy las ciudades están heridas. Las ciudades son las personas, no las fronteras de las calles y los límites de la perversidad; esos límites que han rebasado los cánones establecidos. Las ciudades agonizan en un puñado de vicios que se han vuelto cada vez más sofisticados en esta tremenda agonía a la que hemos sentenciado a las ciudades desde que las hicimos que nacieran.
La sentencia más cercana y más lejana es la muerte; es la que le da esencia y significado a la vida. De la muerte nadie puede huir, es el destino final; la frontera de todos los caminos. Donde la perversidad se hace infinita es cuando las ciudades agonizan, cuando la lucha por la vida y por la muerte se hace inalcanzable. Las ciudades sólo sangran, pero no pueden alcanzar la redención de la muerte.
En esta agonía eterna se han pervertido los valores. Las ciudades están heridas de muerte, aunque no pueden morir ante la sofisticación que ha revertido el valor fundamental de la existencia; la vida. El día de hoy, los valores son el poder que se trata de conseguir a cualquier precio, el precio más alto es la vida. Las ciudades se han vuelto invisibles. No son las invisibles de Calvino, las ciudades están heridas y sangrando. Son las ciudades donde los gritos del poder se han adueñado de las vidas. Son ciudades que no se ven. Sobre de ellas se ha fincado el nuevo valor del ser humano, el poder a cualquier precio. No son una ciudad en específico, son todas las ciudades donde el hombre de este tiempo y el de todos los tiempos se ha encargado de herirlas de muerte. Las sentencia a la muerte desde que las inventa, pero las ciudades se niegan a morir. Son como un ser vivo de concreto que ha alcanzado un sentir muy cercano a la conciencia. Muy atrás quedó la Trinidad de todas las religiones: el Hombre, el Espíritu y Dios. Existe una trinidad que no es divina. Una trinidad que ha pervertido el sentido de la vida. No es la ciudad de hoy, es la ciudad de todos los tiempos. La ciudad del hombre, la que privilegia al monstruo de concreto; primera deidad maligna. La ciudad del hombre que privilegia al monstruo de la satisfacción por sobre todas las cosas. El asombro debe ser cada vez más grande, hasta que no quepa en los ojos y en las voces. El asombro de un balazo no basta, se deben dejar escapar ráfagas de muerte para que el asombro sea suficiente. Hasta aquí una dualidad, la del hombre, de la tierra y el asombro. Lo que completa la maligna trinidad, es que de tanto asesinar a la ciudad, hacemos que ésta se convierta en asesina.
Las ciudades sangran, agonizan, asesinan; otra trinidad que no es la divina de la tradición judeocristiana. Es la maligna trinidad plasmada en un la historia de este tempo y de todos los tiempos. El miedo se ha adueñado de las calles. Hasta muy lejos del asesinato se huele el miedo a la muerte o la muerte misma, —no sabemos con certeza cómo sea el olor —, no lo podemos decir porque lo desconocemos, aunque lo percibimos.
Cuando regresábamos de nuestro viaje a la Sierra Gorda me llamaron por teléfono. Veníamos de hartarnos de la sierra; de preguntarnos la razón de que todos los baños estuvieran encadenados y de qué por qué carajos la carretera olía a muerto.
Cuando regresábamos de bendecir la boda de mi sobrino Marcos, escuchamos la noticia de que Monterrey sangraba. No pudimos decir nada, el camino olía a miedo.
Existen peregrinaciones que no son la sentencia de los pensamientos; de los olores de la carretera o de las sensaciones del camino. Que me perdonen los puristas. Hay olores que se pueden sorber entre los entreveros de la sierra. De los árboles, de los pájaros dormidos en sus ramas.
¿Te acuerdas amigo? Del día que bajamos de la sierra y un poco después de Bernal, me dijiste que olía a muerto nuevo.
¿Te acuerdas Germán? Que veníamos bajando de La Pera y dijimos que la noticia era brutal.
No digan nada. Sólo que bajamos de la Sierra Gorda de Querétaro; de Tres Marías en la autopista de Cuernavaca; que los baños estaban encadenados y que nos montamos en los árboles, nos sumergimos en la falda de las nubes recién paridas de la sierra. Que la casa de Braulio Segura se asomó en el día recién parido, que bendecimos el matrimonio recién nacido de Marcos, mi sobrino, y que huimos de la sangre con que sangran las tierras de la tierra. Nos fuimos a la sierra para huir de las ciudades que agonizan.
No hay nada que decir mientras las ciudades agonizan. No hay nada que decir en el momento en que sangran, igual que un toro que agoniza. Digan lo que quieran. Pueden decir que Indios de Ciudad Juárez le ganó a Gallos Blancos o que no he cumplido mis promesas mientras las ciudades agonizan.

Universos Femeninos

Colección Pago en Especie
y Acervo Patrimonial de la SHCP

Rafael Alfonso Pérez y Pérez

Esta selección reunida bajo el título de Universos femeninos, pretende dar a conocer la producción artística realizada por artistas mujeres con que cuenta el acervo constitutivo del Museo de la SHCP, Antiguo Palacio del Arzobispado.

Procuramos instaurar el corpus del discurso femenino dentro del proceso creador de las artes visuales, ubicándolas dentro de su aporte y empoderamiento de su obra, no en la búsqueda de temas específicos o del “estilo diferente” al del género masculino; ya que lo importante de la apreciación de esta selección está en la solución que enfrenta todo artista, hombre o mujer, sobre el problema de la autoridad textual, el del establecimiento de afiliación o de diferencias para con los artistas que le precedieron y por consecuencia su aporte.

Por lo que, podemos decir que Universos femeninos se trata de una selección de 39 obras en la que se aprecia el trabajo de 36 artistas visuales, las cuales por su trayectoria han logrado tener una presencia reconocida en el arte mexicano, dejando una huella en el desarrollo de las artes plásticas.

Selección que no intenta únicamente abordar desde la perspectiva de género, sino también desde la identidad. El desarrollo individual está marcado por las complejas relaciones socioculturales que han permitido a cada creadora desarrollar una producción distinta. La doble condición identitaria: mujer y creadora, atravesada históricamente por la inequidad social, aparece resignificada en el terreno del arte. Repensar estas relaciones de género, tanto en la vida privada como pública, es identificar indudablemente la confrontación entre los géneros, por lo que la presente exposición es únicamente un medio para fomentar la igualdad, recalcando el hecho de la incorporación de la mujer al orden cultural.

Es así como podemos decir que la presente muestra examina el sentido de lo femenino animando la conciencia de género, como una visión que concibe a la producción artística diversa, y en la que la participación de la mujer está presente a través de la creación de las diferentes temáticas, técnicas y conceptos.

Plástica femenina, un universo en expansión Exhibe el Museo de Arte “Universos femeninos”


Por Margarita Ladrón de Guevara

Durante gran parte de la historia del arte occidental la mujer fue —ante todo— musa, modelo e inspiración de los artistas: a veces como ejemplo de la belleza virtuosa, otras como heroína admirable o mártir abnegada, y otras como poseedora del poder sojuzgante y terrible de la seducción. Pero habría que esperar mucho para el pleno posicionamiento de la mujer misma como creadora. Aunque hubo algunos ejemplos destacables ya desde el manierismo y el primer barroco —como Artemisia Gentileschi o Lavinia Fontana— el reconocimiento de la mujer artista como creadora por propio derecho es algo más bien tardío.

La lenta y ardua lucha de las mujeres por la reivindicación de sus derechos desembocó en el siglo XX con una necesaria revisión y cuestionamiento —por parte de las sociedades modernas— de los tradicionales roles sociales y relaciones de poder que habían regido el comportamiento y acción de los géneros. Se impuso la necesidad de trascender las diferencias biológicas y culturales, así como los estereotipos y prejuicios sociales, para valorar y ponderar justamente los derechos, capacidades y talentos tanto de hombres como mujeres.

Esta lucha tuvo su necesaria influencia en el desarrollo del arte moderno y contemporáneo en nuestro país. Los nombres de Frida Kahlo, María Izquierdo, Leonora Carrington, Remedios Varo y Nahui Ollin nos hablan de la punta de lanza de ese proceso de reivindicación de las artistas en México. Sus obras sentaron el precedente y la base para la explosión de toda una pléyade de creadoras en la segunda mitad del siglo XX y los inicios del presente.

Las artistas contemporáneas no sólo se han logrado posicionar y ser reconocidas como creadoras de alta calidad —a la par de los hombres, que detentaron largo tiempo la primacía del genio y el talento— sino que incluso han logrado demostrar una amplia perspectiva en el manejo de temáticas y técnicas. Desde la dureza y el peso del hierro forjado —tradicionalmente masculino— hasta la delicadeza de las técnicas pictóricas, y desde los temas clásicamente nacionalistas hasta la más lúdica abstracción —no sin pasar por la necesaria alusión a la condición femenina, el amor y la sensualidad—, las artistas han demostrado que su arte no está limitado por la visión de género, sino que ha alcanzado justamente un enfoque universal y omniabarcante; que se ha afianzado como lo que es simple y llanamente: Arte.

Así, la presente muestra es testimonio patente e indiscutible de esta autoafirmación y recoge grandes nombres y obras de nuestro arte contemporáneo.