Armario Salas
Comprender la evolución de nuestro Centro Histórico, es uno de los desafíos que debemos enfrentar los queretanos. Las ruedas del progreso nos arrollarían si intentáramos detenerlas, sin embargo, lo que podemos decidir es qué tipo de progreso queremos: un progreso enajenante y depredador, o un progreso enriquecedor.
Uno de los temas silenciados, es la demanda de los queretanos que habitan el Centro Histórico para evitar que INAH y Municipio continúen dando su venia a la terciarización de la zona monumental. En todos los foros serios sobre urbanismo la recomendación es frenar el cambio de uso de suelo habitacional por comercial, pues la forma más eficaz de salvar un casco histórico es habitándolo.
Los comerciantes, por su lado, dicen que arreglan casas para la recreación de los queretanos. Gracias. Ahora ¿Qué tipo de recreación? ¿De buena calidad o de mala calidad? De acuerdo a las protestas de los vecinos, lo que priva son antros para el consumo de alcohol con todos sus efectos y desmanes. Cuando los restauranteros se escudan en el pretexto de abrir foros musicales, lo que hacen es empujar el consumo de sus bebidas con música en vivo. La calidad musical les es desconocida.
Una reflexión oportuna del músico Alfonso Ornicoleman: “Cómo asumir al Jazz, cómo degustarlo, cómo percibir aquellas propuestas que nos pueden parecer poco asimilable o difíciles a nuestro oído cotidiano o no acostumbrado a aquello que se sale de nuestro entendimiento, por un lado algunos insisten en quedarse con la perspectiva en el gusto; válido, es un enfoque primario, respetable, pero no suficiente para llegar a obras más complejas o con un mensaje y estética no convencional. Otros consideran que es necesario saber de música, sería lo mejor; pero es un hecho que es imposible que todos aborden esta perspectiva, pero se puede acercar a un análisis más serio y profundo de la música y no llevarse por el simple gusto, cuando menos es lo que se manifiesta en el libro Cómo Escuchar la Música de Aaron Copland, Ed. Fondo de Cultura Económica, ampliamente recomendable. Este preámbulo se deriva de la experiencia recientemente suscitada en un concierto Free o Avantgarde, una de las formas menos apreciadas del Jazz, con el multinstrumentalista Marcos Miranda una de las figuras más importantes de México y en el extranjero, y el vibrafonista todo terreno, Óscar Salazar. Algunos esperaban caminos comunes e inclusive escuchar un estándar como Misty, otros probablemente consideraban algo de smooth jazz o Jazz Rock. El discurso inicial de uno de los socios de abrir un lugar para el arte y un posible foro para el Jazz en Querétaro resultó todo lo contrario. La tarea de presentar la estética abrasiva del Free Jazz, con la presencia de extraños instrumentos de diversos países en manos de Miranda y la convicción de hacer música en el mejor de los sentidos tuvo un resultado contundente: el 70% de los presentes no hicieron caso, otros fueron groseros.” Hasta aquí la aportación de Alfonso Ornicoleman López. Cuyo contacto es jazzinmex@yahoo.com.mx.
Efectivamente, los artistas requieren de foros, espacios en donde desarrollar sus proyectos musicales con dignidad, como única forma de crecer. El triste desempeño de cantautores en zonas comerciales responde más a necesidades económicas que a etapas de crecimiento artístico.
Nosotros por nuestra parte, supondremos que nuestras autoridades harán caso a los vecinos conscientes y pronto detendrán la destructora terciarización. Tarea aparte es refrendar para los nuevos tiempos, nuestra fama de “ciudad culta”, en lo musical y en otras manifestaciones artísticas.
armandoariaslopez@yahoo.com.mx
http://armandoariasfotografo.blogspot.com
lunes, 29 de marzo de 2010
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