Armando Arias
Desde hace ya varios años, Radio Querétaro, hoy radio televisada 100.3, adolece de una programación de jazz consecuente. De una radioemisora comercial es comprensible, aunque no justificable, escuchar una programación desgarbada propia del ocio; pero de una emisora que sufragamos los ciudadanos, esperamos propuestas libres de condicionamientos, programas evolucionados y capaces de enaltecer los sentidos. Si nuestros impuestos liberan a nuestra emisora de la esclavitud de los patrocinios, esperamos una programación de vanguardia, no formulas que remeden a las emisoras comerciales.
En su reciente conferencia titulada “El jazz está muerto”, el destacado musicólogo, promotor y percusionista Alfonso “Ornicoleman” López, parafraseó a Joe Zawinul, quien en La Jornada del 6 de septiembre de 2005 así argumentó el deceso: “…y no lo está por las compañías disqueras, ni por el negocio, sino porque los músicos han fallado para crear nuevas cosas. Se convirtió en una música clásica, una música totalmente plana…El jazz se ha convertido en una copia de sí mismo, sólo existen imitaciones, si hay imitación sólo tendrá limitaciones.” Ornicoleman está de acuerdo en atribuir a la indolencia creativa, una de las causas por las cuales el jazz, como lenguaje musical ha perdido los territorios que en las décadas intermedias del siglo XX había conquistado a pulso. Habla Alfonso: “Fui claro al decir que no se requerían espíritus seducidos por el conformismo y la tradición, sino aventureros con oídos abiertos a los nuevos mensajes musicales. Vi caras de asombro cuando presenté al vienés Franz Kolgmann con su propuesta donde combina elementos del West Coast Jazz, ópera con la poesía de de Ezra Pound y la influencia de músicos de la corriente llamada contemporánea del siglo pasado, mismo asombro observé con Michael Riessler músico alemán que navega entre la música contemporánea europea y el jazz de vanguardia, sin duda, propuestas contundentes para el nuevo jazz”.
Ornicoleman, ha guiado su carrera artística con la constante lectura de textos que apoyan su insaciable investigación y avidez para escuchar música e ir en contra del entendimiento normal, forzando la máquina pensante evadiendo los caminos ya conocidos, evitando transitar la perspectiva lineal que suele emplearse para abordar el tema del jazz más como un pasatiempo que como una manifestación artística. Es en este transitar ocioso donde por igual se despeñan músicos y programadores
Para Alfonso, hablar del jazz en Querétaro, es relatar un limbo, porque desde su perspectiva, poco ha sucedido en la entidad por esa despreocupación de los músicos para innovar, la mayoría interesados en que les compren música para el entretenimiento en lugar de rebasar los modelos existentes. Sentencia el conferencista: “Se adolece de un esfuerzo en equipo para cambiar las cosas, pese a la existencia de esfuerzos individuales, por lo cual carecen de contundencia. No se tiene ni siquiera un buen festival local, mucho menos estatal, nacional o internacional. Los restaurantes que en su momento ofrecieron la alternativa de tocar jazz como fue el ejemplo de Quadros y la recientemente Encrucijada Jazz, hoy abandonaron esa alternativa”.
Respecto a la educación musical, Alfonso lamenta la ausencia del jazz en las aulas, ya que Conservatorios e Institutos que ofrecen la enseñanza musical, algunos de ellos academias no avaladas, llaman desvergonzadamente al jazz y al rock “música contemporánea comercial”. Esto explicaría una parte del limbo por el que pasa actualmente el jazz en Querétaro. “Algunos que enseñan sus referencias máximas, exponen como ejemplos a los Yellowjackets, Spyro Gyra, Norah Jones y Kenny G.”
¿Qué hacer para suscitar una cultura musical elevada, que incluya al jazz? Alfonso sugiere la creación de un organismo o institución dedicada a la promoción del jazz. La institucionalización y continuidad de un festival internacional anual, donde además de los conciertos se ofrezcan clínicas, master class, productos, instrumentos, discos, conferencias, películas y demás elementos de apoyo a la educación y profesionalización de este importante género. Nosotros agregaríamos a esta necesidad de elevar la cultura musical, propiciemos una programación de mayor nivel a 100.3 y a Radio UAQ. Los programadores podrían negarse argumentando que se trata de música muy difícil para el radioescucha medio; nosotros les contestaríamos como Miguel Hernández: “Se hace camino al andar”.
Músicos más preparados y dedicados a la creación musical y no a música de entretenimiento aportarían una sociedad más exigente musicalmente. Aportaría derrama económica por la llegada de público extranjero, por lo que los sectores turísticos y fuentes de trabajo se verían beneficiados. Como ejemplo, Alfonso nos habla de uno de los festivales más importantes a nivel mundial, el Festival de Montreal en Canadá, el cual integra sectores diversos de la sociedad, tanto de gobierno como del sector privado y lleva bastantes años llevándose a cabo con propuestas progresistas. Esto no ahuyenta al público ya sensibilizado por sus radioemisoras, ya que su rentabilidad es de 7 a 1.
Contacto con Alfonso “Ornicoleman” López: Proyectowef@gmail.com y www.myspace.com/proyectowef
armandoariaslopez@yahoo.com.mx
lunes, 1 de marzo de 2010
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