Una reflexión sobre el libro Cuatro vertientes del feminismo en México. Diversidad de rutas y cruce de caminos de Gisela Espinosa Damian.
Por Lydia González Meza y Gómez Farías,
Facultad de Filosofía UAQ
Perspectiva de una de las que vamos llegando al movimiento en el siglo XXI.
Cierro la obra. Aun quedan puntos suspensivos y me pongo a reflexionar en torno a su contenido ¿Qué puedo decir de ésta desde el lugar en donde me ubico? A mis 25 años, siendo feminista desde los diecisiete, la historia que reconstruye Gisela, y su participación observada como ella la llama me resulta de primera instancia, desconocida. Las experiencias que ella narra, las formas de organización de las mujeres, sus primeros acercamientos al feminismo, son en más de un caso, muy distintos a mi experiencia personal.
Sin embargo, su lectura me ayuda a comprender muchísimas cosas, entre estas, que dicho proceso nos antecede, que la conformación de nuevos colectivos de feministas no se da por generación espontánea, pues resultan nuevos chispazos de una larga historia, que de muchas formas ha influenciado el curso de la cultura y el pensamiento contemporáneos, si se quiere de forma diluida o light, como dice Victoria Sendón de León, o como una categoría profundamente estigmatizada, pero presente desde hace más de 35 años.
La gran contribución de esta obra, reside en la suerte de genealogía dinámica de las vertientes; histórica, popular, civil e indígena, que realiza Gisela, dando lugar a un análisis riquísimo, pues abre una ventana que permite ver desde el presente, una serie de procesos muy complejos que se dan en el pasado, se recapitulan y siguen proyectándose y quedando como referencia y aprendizaje para todas y todos.
La constelación del feminismo en México, sus actrices, sus móviles, los efectos de su movimiento, las problemáticas y los aciertos, conquistas y derrotas, luces y sombras y la descripción de su gran diversidad son materia de este libro, cuya principal aportación desde mi perspectiva, ha sido el reconocimiento de dos infrasoles en la constelación del feminismo mexicana, el feminismo popular y el feminismo indígena y por tanto la constatación de la existencia de estrellas no luminosas en el marco de imbricados procesos sociales nacionales, feministas y mixtos de izquierda, en los cuales mujeres de todos los ámbitos, han contribuido con sus experiencias, trabajo, saberes y conocimientos. A pesar de lo cual y contrastantemente, han sido rostros negados y sancionados en su actuar feminista.
El libro relata una historia poco romántica, no todo ha sido miel sobre hojuelas, han habido desencuentros, desacuerdos, subordinación, exclusión, estrellismo, tentaciones imperiales, trampas sororisidas del sistema de financiamientos nacional e internacional, que solo fomentan la fragmentación y debilitamiento del movimiento y que acredito, se siguen repitiendo hoy.
Pero claro que también ha habido sororidad, momentos de unión, avances, dialogo, crecimiento teórico y metodológico, cierto impacto en la cultura, la política y en diversos grados en las vidas de las mujeres. Aunque en ocasiones sea más fácil hacer el recuento de los fracasos y proyectos no completados, una visión que promueva la armonía completa en el marco de procesos de democratización de la multiculturalidad y la equidad de género, será siempre conservadora. Pues los procesos de cambio, dialogo y organización, van acompañados de conflictos, lagrimas, pasiones, emociones, separaciones definitivas y temporales, posicionamientos diversos, reencuentros y renacimientos, que como un rallo de sol al amanecer, después de lo más oscuro de la noche, nos recuerdan que debemos seguir adelante.
Aun no hay un punto final, el libro “Cuatro vertientes del feminismo en México. Diversidad de rutas y cruce de caminos” nos deja muchas cuestiones para reflexionar como feministas y retomar en la lucha presente ¿Sabremos tomarlas en cuenta?
No queda duda, el feminismo como movimiento político e intelectual tiene hoy una gran vigencia y pertinencia, el feminismo no es propiedad de nadie, el feminismo se reelabora y resignifica en contextos y procesos distintos.
Seguimos en pie de lucha, nuestra historia aun queda en puntos suspensivos.
martes, 16 de marzo de 2010
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