martes, 16 de marzo de 2010

Cuándo nos nació la necesidad de ser feministas

Comentarios a “Cuatro vertientes del feminismo en México. Diversidad de rutas y cruces de caminos”

Por Yolanda Correa Castro

Por la forma en que nuestra autora narra la historia del feminismo es inevitable posicionarse y hacer remembranzas de las propias experiencias, de los conflictos, de las tensiones, de los logros, de los acuerdos y desacuerdos vividos en este movimiento social. Efectivamente, tal y como lo menciona Espinosa Damián, este movimiento nació con el deseo, con la querencia y con las ganas de luchar por nuestros derechos como mujeres. Nació con la inquietud de empoderarnos como género, con la intención manifiesta de poder hablar, de disfrutar, de ser mencionadas, de ser autónomas, de ser dueñas de nuestro cuerpo, de nuestra sexualidad y de ser transgresoras de un orden genérico patriarcal, jerárquico, tradicional y dominante que nos niega, como mujeres y como ciudadanas.

El libro de Gisela Espinosa nos permite reflexionar sobre estos movimientos de mujeres que a partir de las prohibiciones que pesan sobre nosotras nos llevan al desacato del orden masculino, a la organización política alterna, heterogénea, variopinta y contradictoria. Pero con ejes nodales que nos acercan y nos delatan que tenemos deseos, deseos de vivir en una sociedad justa y con igualdad y que por diferentes vías y estilos estamos listas para emprender la lucha por ser ciudadanas de primer nivel.

Espinosa Damián nos adentra en el discurso de las pioneras del feminismo, bajo el titulo de feminismo histórico. Son las mujeres citadinas, clase medieras, académicas, intelectuales, muchas de las cuales participaron en el movimiento estudiantil y civil del 68. Son paralelamente hijas de la filosofía de la ilustración, de la razón al reivindicar la igualdad de los derechos y la libertad sobre su cuerpo. Sus demandas históricas posteriores se centraron en la maternidad libre y soberana, el derecho al aborto y contra la violencia hacia las mujeres. Su discurso convertido en contexto, en texto, en palabras y en acciones, definió su identidad y su práctica social como feministas.
Una de las críticas que plantea la autora a este feminismo, es el hecho de haber asumido un discurso excluyente y jerarquizante del resto de las agrupaciones de mujeres. Es desde esta posición, que este feminismo, calificó, clasificó y se apropió de lo que consideró debería ser el feminismo. Este es uno de los puntos de debate en la obra de Gisela Espinosa, al conducirnos a la pregunta sobre qué es el feminismo, qué es ser feminista, qué define al movimiento feminista y al movimiento amplio de Mujeres y además de preguntarnos, si todo movimiento de mujeres es feminista y si toda feminista o todo movimiento feminista debe tener una perspectiva de género. Estas interrogantes serían, entre otras, razones por las cuales yo recomendaría leer esta obra, ya que nos invita a la discusión abierta y a la toma de posición.

La autora de este interesante libro nos presenta la importancia que tuvieron estas precursoras en la divulgación del feminismo: su utopía de luchar por una sociedad igualitaria, su acentuada crítica al capitalismo patriarcal y machista y el análisis de los mecanismos y expresiones de la opresión, subordinación e inequidad que vivimos las mujeres en (des)orden social. En consecuencia, el discurso de estas mujeres feministas penetró en todas las instituciones sociales. Ni las mujeres, ni las instituciones, ni la sociedad permanecerían al margen de esta ola de diálogo, interlocución y crítica de las mujeres y de la emergencia del feminismo.
Para los años ochenta, Gisela Espinosa marca la presencia de otras actoras políticas: obreras, empleadas, campesinas, indígenas y mujeres de sectores marginales. En su análisis, las designa como feministas populares. La autora reconoce que este movimiento es una resonancia del movimiento feminista histórico, pero también reconoce la génesis de estas mujeres de sectores populares, cuyas demandas no están limitadas a su condición de género, sino también, a su situación de clase. Sus peticiones están ancladas en la resolución de sus demandas y carencias inmediatas como: vivienda, agua, luz, drenaje, escuelas, etc. La autora nos presenta el contexto económico y político en el cual nace este movimiento en los ochentas. Paralelamente analiza los vínculos que se establecieron entre estos dos movimientos de mujeres, el feminismo histórico y el feminismo popular. Su relación llena de paradojas y veleidades que acercaron, distanciaron y diferenciaron estos feminismos. La complejidad del movimiento nos lleva nuevamente a interrogarnos sobre qué es el feminismo. En sentido estricto ser feminista es defender, promover y detentar exclusivamente demandas de género. Entonces, la pregunta que nos surge es ¿cuál es la relación entre género, clase, etnia, preferencias sexuales, opciones religiosas y grupos generacionales, por ejemplo?
Las feministas de mi generación, nos formamos en la academia con las feministas históricas. En la ENAH, por ejemplo de donde yo soy egresada, yo me inscribí en los seminarios de “Estudios de la mujer” que impartieron Marta Lamas y Martha Acevedo. Pero, además, también nos encontramos con el movimiento feminista civil, primero conocidas como Asociaciones Civiles y después ONG´s. Imposible olvidar al “Grupo de Educación Popular con Mujeres” (GEM) o a CIDHAL, o Mujeres para el Diálogo, o la inspiración que generó en nosotras el CAMVAC (Centro de Apoyo a Mujeres Violadas), o las EMAS (Equipo de Mujeres en Acción Solidaria), o APIS (Acción Popular de Integración Social). Todos estos grupos de apoyo consolidaron nuestra formación, enriquecida con el trabajo con mujeres y las acciones y reivindicaciones que impulsamos como feministas radicadas en Querétaro. Gisela Espinosa es muy cuidadosa en establecer las diferencias y los vínculos entre el feminismo histórico de los setentas y el feminismo civil de los ochentas
El feminismo civil, como lo llama la autora, son un mosaico de mujeres con una visión sustentada, entre otros elementos en la Teología de la Liberación de Gustavo Gutiérrez , en la “Pedagogía de los oprimidos” de orientación freiriana y en vínculos estrechos con organizaciones populares, campesinas, obreras e indígenas. Su utopía, de inicio, fue la liberación de los oprimidos, de los explotados y del pueblo en general.

Asumirse como feministas representó para algunas la condición de su origen, para otras fue un proceso decantado en su trabajo con mujeres, en temas como vivienda, educación, sexualidad, salud, nutrición, violencia doméstica o bien en proyectos productivos. Será en las contradicciones de su trabajo con el movimiento popular de mujeres que estas sienten el deseo de trazar su propia identidad, de pronunciarse y formular un proyecto político y feminista y de abonar de manera clara y propositiva en la organización autónoma de las mujeres de los sectores populares; sin renunciar a su posición de clase (expresada en las demandas de campesinas, indígenas, colonas, sindicalistas, costureras, damnificadas), quienes asumieron una perspectiva de género tampoco estuvieron exentas de debates y ambigüedades.

Las diferencias al interior del movimiento feminista exigían ser reconocidas, junto a las demandas de la igualdad se manifestaban las diferencias. El feminismo de la igualdad que se detento como el discurso dominante y representativo de todas las mujeres, se vio contrariado y complementado. El discurso de la igualdad y la diferencia expreso la complejidad, heterogeneidad y riqueza de los movimientos feministas. Muchos protagonismos, exclusiones y jerarquías tendrán que arrancarse para reconocer las diferencias en la igualdad.

El 6 de mayo de 1996 muchas mujeres y hombres conocimos la Ley Revolucionaria de Mujeres (La Jornada) con esta Ley supimos del deseo y de las necesidades de las mujeres indígenas, muchas de ellas campesinas, que expresaron su discurso, su deseo de ser escuchadas, de ser incluidas, de ser reconocidas, de ser respetadas, cito “Queremos que nos obliguen a casarnos con el que no queremos. Queremos tener los hijos que queramos y que podamos cuidar. Queremos derecho a tener cargo en la comunidad. Queremos derecho a decir nuestra palabra y que se respete” Y así una lista de deseos llenos de sabiduría, de coraje, de exclusiones milenarias, de ganas de luchar por ellos.

Cuando yo leí esta Ley me dije “les llegó ya el feminismo a las mujeres indígenas”. Por eso comparto, con Gisela Espinosa, cuando hace la presentación de lo que ella llama feminismo indígena y nos expone como este movimiento de mujeres indígenas son la expresión, de un largo proceso, de una síntesis, de una diversidad de venas históricas, políticas y socioculturales que muestran, por un lado el cansancio de las mujeres indígenas al decir ¡ basta de discriminarnos¡, ¡basta de excluirnos¡ , pero también de un movimiento étnico que le imprime a estas mujeres su carácter no solo de mujeres, sino además de indígenas, campesinas y pobres. Pero además en este grito de mujeres a los 4 vientos cargado de deseos, definitivamente esta presente todos los feminismos, el histórico, el popular y el civil. Todas, todos fuimos zapatistas. Todos dijimos basta, basta ya. El proyecto político, de mujeres indígenas, como lo señala Gisela fue algo inédito, y nos incluyo a hombres y mujeres.
Las contradicciones, exclusiones, diferencias, miedos y prejuicios se agudizaron al interior de estos feminismos y del movimiento amplio de mujeres, en su interior pululó desde el reconocimiento hasta el desprecio por las feministas.
El libro de Gisela es un excelente libro, pues no solo nos ofrece de manera clara y sencilla un tramo de la historia de los feminismos, su construcción, sus contradicciones, sus aportes a las mujeres y a la sociedad mexicana. Pero además nos permite generar nuestras interrogantes y en ese tono para terminar me pregunto: las mujeres que luchan por sus derechos y por los de otras mujeres son feministas, qué me hace ser feminista?, que yo me reconozca y me asuma como tal, o qué otras me designen, o las dos. Que yo me designe y que los demás me reconozcan.
Gracias Gisela por este libro y felicidades.

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