Por Margarita Ladrón de Guevara
Fotos Alberto Herrera
Ve y dile que lo estamos esperando para matarlo. Con esta frase que encierra toda una vida, inicia el libro Pancho Villa, la construcción del mito, que miguel Ángel Berumen presentó el jueves en la Vieja Estación de esta ciudad. No se trata de una biografía, sino de la segunda edición ampliada de un libro que recoge las fotografías que le fueron tomadas a Villa entre los años 1913 y 1914, los cuales, a decir del autor, fueron los que consolidaron el mito del llamado Centauro del Norte. “Queremos ser provocadores” dice el autor, por eso el libro inicia así: para que el lector ya tenga una historia incluso si sólo le echa una hojeada al libro. Desde el diseño con un enfoque cinematográfico, a la selección de fotografías con comentarios que explican cómo, por qué y cuándo fue tomada; analiza el método de los fotógrafos en su conjunto y el diseño va colocando la jerarquía e importancia de las imágenes.
El autor, en entrevista, afirma que su intención es mostrar cómo el tiempo ha puesto en su lugar las imágenes de Villa. “No es cierto que toda fotografía sea un documento histórico, el que las convierte en documentos es el historiador” sentencia “tienes que arrancarle ciertas respuestas alrededor de la imagen, es falso que una fotografía diga más que mil palabras, te las dice si tu las sabes leer”.
En su conjunto, la investigación trata de contestar cuatro preguntas centrales: cómo y cuándo se construyó el mito de pancho villa, cuál fue el papel que jugaron las imágenes fotográficas y cinematográficas, así como la tradición oral en ese proceso, dice el prólogo. Además, la segunda edición incluye una selección de fotografías que abarcan las primeras imágenes del revolucionario desde 1922 hasta el día de su muerto, el 20 de julio de 1923.
“Dependiendo en qué parte de México estés, es la imagen que se tiene de los revolucionarios” añade el autor “los imaginarios cambias según la región y las épocas: yo estoy seguro que en Morelos, Tlaxcala y Puebla, el héroe es Zapata”.
¿Pancho villa fue conciente de que creaba un mito alrededor de él?
“Sí creo que Villa tenía conocimiento de que se generaba un mito alrededor de él. Tan es así que después de la batalla de Tierra Blanca, en noviembre de 1913 en la cual derrotó al Ejército Federal, los soldados discutieron con simpatizantes del gobierno federal si esperaban a Villa para defender la plaza y el consenso es que hay que huir: Villa los venció con el miedo, y eso él lo sabe porque se jactó de vencer un ejército con el miedo. Es decir, Villa percibió que había un personaje mítico causado por el rumor, la fotografía y la historia oral que ya tenía impacto”.
Berumen se extiende en narrar cómo cada batalla generaba un impacto en sus propios soldados, en el pueblo y en todos los lugares donde pasaba. “Cuando sus hombres vieron que su jefe era representado en los periódicos del extranjero, en las películas y las fotografías, como un gran hombre, se fue construyendo una imagen en el imaginario social”.
¿Supo Villa controlar el mito que creó?
“Yo creo que sí, hay algunos historiadores que sugieren que Villa es un producto mediático, pero en realidad –y refiere la fotografía en la página 24, donde se ve la portada de la revista Leslie’s, de diciembre de 1913, con un Pancho villa ergido sobre su caballo como si fueran uno, al fin centauro- los periodistas y los medio sólo llegaron a documentar a un personaje que ya estaba hecho y derecho, un hombre guerrero victorioso e invencible, que ya para entonces era gobernador de Chihuahua, que había sido bandolero. Villa lo supo aprovechar, pero no me parece que haya perdido la cabeza”.
El ejemplo, dice el autor, es que al seguir el día a día del general en 1914, uno se da cuenta de que a pesar de que tiene dos contratos en puerta con la Mutual Film Corporation de Nueva York, para filmar películas, él lo que hace es preparar sus campañas militares contra Torreón y Zacatecas; es decir, lo que hace Pancho Villa en estas películas es lo que hace todos los días: montar a caballo, liderar a sus hombres.
El mito se consolidó en 1914, pero a partir de que entra en contacto con los medios masivos, el mito se empieza a transformar a través de fotografías, postales y entradas de cine. “Un hecho histórico que ayuda a construir el mito es la invasión a Columbus en 1916: el hecho de que un Mexicano invada EU, marca una división entre el imaginario sajón en contra de él, pero entre los latinos residentes ahí, es un hombre bondadoso que reivindica las ofensas que EU ha inflingido a México”. En ese sentido, el mito siempre está moviéndose y transformándose.
Aspectos que enriquecieron el mito, son sin duda la historia oral y el rumor. “Los hombres de Villa y los medios son los que agregaron otros elementos al mito”.
Por último, Berumen afirma que la construcción del mito continúa al día de hoy, cuya principal característica es de un guerrero invencible y victorioso, el cual puede vencer a su enemigo sin necesidad de llegar al campo de batalla “los mitos no son positivos ni negativos, son necesarios; cohesionan comunidades que necesitan creer en ellos, sean o no verdaderos”.
Miguel Angel Berumen muestra la página 59, con la foto más famosa de Pancho Villa.
“Los mitos son necesarios porque cohesionan comunidades” afirma el autor.
martes, 16 de marzo de 2010
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