lunes, 10 de mayo de 2010

Rosendo me trajo hasta aquí

Por: Silvia Lira León

El día 23 de abril amaneció tarde, esa fue la sensación de estar en un sitio extraño, donde no se percibe ningún ruido desde la madrugada en que terminó el barullo la feria. El cielo sigue oscuro, como si nunca fuera a amanecer. Al mirar la hora ya son las siete, pocos vehículos transitan por la carretera, a los pies de mi balcón; poca gente camina por la acera de enfrente. Ya es hora de levantarse, de bañarse, y bajar a tomar un rico desayuno, ya que por los retrasos y las prisas del día anterior, no había probado bocado. Lo único que deseaba era dormir.
Un café cargado para empezar, luego un buen plato de chilaquiles verdes con frijolitos al lado, con su quesito, pa’ completar. Ah, qué delicia. Ahora sí estoy lista para continuar. Salgo a dar la vuelta de reconocimiento del pueblo: la plaza principal, la Misión franciscana, el quiosco, el Museo Histórico de la Sierra Gorda, los jardines con sus esplendorosos árboles, y rodeándolo, los imponentes contornos de la Sierra queretana. Jalpan de Serra es verdaderamente hermoso.
En la plazoleta Hidalgo, afuera de la biblioteca, se han colocado los tenderetes para el evento al que he venido a participar: la celebración del Día Mundial del Libro y los Derechos de Autor; un evento realizado por la Red Estatal de Bibliotecas Públicas del Instituto Queretano de la Cultura y las Artes en coordinación con todos los gobiernos municipales del estado de Querétaro. La inauguración corre a cargo del Presidente Municipal de Jalpan de Serra, acompañado por la Reina de la Feria de Jalpan 2010, el coordinador de los eventos de la Feria, el director de la Biblioteca central de Jalpan, y yo.
Nos acompañan muchos niños de varias escuelas primarias que cómodamente sentados presencian la representación escénica del cuento “Rosendo”. A cada uno de los niños se le obsequia un ejemplar del cuento “Rosendo” de Verónica Murguía, en una edición especial elaborada por el Fondo Editorial de Querétaro. Alrededor se ha colocado una pequeña feria del libro. Los niños pueden tomar el libro que quieran del puesto de la biblioteca para hojearlo o leerlo, y devolverlo a su lugar. Hay concursos de lectura, juegos colectivos y obsequio de libros para los participantes.
El taller “Mi versión de los hechos” tiene lugar en el interior de la biblioteca. Ahí colocamos al centro de las mesas los vasitos de agua y pintura, los lápices, los pinceles y crayones. Los niños llenan la sala con presencia. Vamos a hacer un libro. Repartimos las hojas de papel y los cartones para las pastas. Comenzamos escribiendo la historia de Rosendo desde el punto de vista de cada niño. Ellos ilustran sus portadas y escriben sus cuentos. Pasan los vasitos de pintura de un lado a otro, van los pinceles y los crayones por acá y por allá. Y yo también ando de acá para allá, por todos los extremos de las mesas llevando materiales y dando explicaciones. Ya me hablan de acá: “Oiga doña, ya no tenemos azul”; “Oiga, doña, no me quieren prestar el rojo”; Y ya me hablan de por allá: “Oiga doña, yo no tengo color verde”. No hay color verde. “Si, ellos tienen verde”; “Es que nosotros lo combinamos, ja, ja, ja”… “¡Maestra, me están copiando!”; “No manchen las sillas, no ensucien las mesas, no sean cochinos”; “Es que la biblioteca es de todos, verdad, maestra”; “Doña, me amarra mi cordón”… Es un gusto enorme ver a los niños trabajando en su obra, tan espontáneamente, tan contentos, tan creativos, compartiendo los materiales y discutiendo sus ideas.
Al ver a los niños marcharse con “su” libro en la mano, no me queda más que decir: muchas gracias a todos los que hicieron posible esta hermosa experiencia en todos y cada uno de los municipios queretanos. Gracias a Martha Favila, gracias a Braulio Segura, gracias a mi hermana Gaby, gracias a todos los niños de Jalpan de Serra que participaron en el taller, y sobre todo, gracias a Rosendo por hacerme tan feliz.
cronistadelportal@gmail.com

Fotos: Gabriela Lira.

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