Por Francisco Núñez Montes
III parte y última
La transformación del antiguo preludio, que como forma musical antecede al estudio, tuvo en Chopin un auge que irradió en todo el siglo XIX. Sus 24 Estudios del Op. 10 y el Op. 25, son un compendio de páginas de una belleza que atrapó el desarrollo y potencialidad alcanzada en los instrumentos y en especial en el piano, que será el amo y señor en todo el siglo XIX, ocupando el lugar que desde inicios de esa centuria y desde el Barroco, había alcanzado el Bel Canto. De hecho será Vincenzo Bellini quien influirá preponderantemente en Chopin, al igual que Bach y Mozart, principalmente. Entre el lenguaje de los Preludios del Clave bien temperado de J. S. Bach y los Estudios de Chopin y Liszt, hay paralelismos y surge ese potencial del virtuosismo exuberante.
Para el virtuosismo, serán vitales los avances en la construcción de los instrumentos, en el violín y en el piano, amén de lo que por medio de la ópera, se hiciera con la voz, desde el Renacimiento y sobre todo en el Barroco, preñado de abusos y excesos por las “Cadencias” durante el clasicismo y en las producciones del Bel Canto de: Rossini, Bellini y Donizetti. Estamos hablando del auge y despliegue de las grandes habilidades de los recreadores. Haendel sufrió tales excesos con muchos cantantes que distorsionaban sus óperas. Las “Cadencias” en los conciertos con instrumentistas y orquesta, eran improvisadas frecuentemente por los solistas, pero los compositores al percatarse de muchas incongruencias fuera de estilo, técnica y estética, ajenas a sus obras, decidieron escribir éstas. El lucimiento de la voz despertó una expectativa única en este periodo, destacándose, precisamente, los castrati y sus abusos.
Los Estudios de Federico Chopin son obras maestras, provistas de un acabado técnico y estético musical de excelencia que recogen estas herencias. Este estudio, “El Revolucionario” y toda la serie del Opus 10, está dedicada a Franz Liszt. Chopin y Liszt son grandes innovadores de la música del siglo XIX, a través del piano, ambos tuvieron influencias del violín de Nicolo Paganini y este “diablo” de las cuerdas frotadas, dejó su marca indeleble en ellos. Los Estudios son prueba de ello.
La melodía surca entre ráfagas sonoras el espacio de la expresividad en los Estudios chopinianos. La creación surge precisamente de ahí; de los opuestos y de su ley de dualidad universal, que se adhiere a los conceptos de macro y micro. La explosión de los estados de ánimo, vivirán en Chopin a través de sus obras. Implícitas están también las leyes del movimiento y por supuesto las de la energía; en suma, las de la vida, recordemos que lo grande concierta con lo pequeño. Adentrándonos de otra manera en estos conceptos le diré que: el Uno, es la base y punto de partida, es el equivalente profundo del ser y del estar que nos privilegia en esa maravilla a la que identificamos como la existencia, sus derivados absolutos son: el dos y, como resultante de éste, el tres; recuerde las gráficas de los artículos, en mi página del CENCREM: www.cencrem.com
Es una sumatoria y combinatoria como la de los armónicos cercanos y lejanos. Es la base de la génesis del arte; la manifestación del Yo. Es éste, otro acercamiento hacia la comprensión del Uno y de la Simultaneidad; acuérdese del Yo y los Otros; que son muchos, ahí nos encontramos todos. Ese Yo supremo es Chopin, en el acorde motivo inicial de este comentado Estudio Op. 10, N° 12 de cuyos desprendimientos surge todo un Sistema.
La fuerza expresiva de los intervalos se encuentra por encima de todo lenguaje, pues no es exclusiva de sistema alguno y es aplicable a la música de cualquier cultura y época, incluida toda la música de la era tecnológica y las voces de la naturaleza.
Los intervalos en la música, son las diferentes distancias que se producen vertical y horizontalmente, hiriendo nuestra percepción auditiva, transformada en Melodía, o en texturas: armónicas, polifónicas, de tejidos con densidades que hoy aglutinan al ruido, a las voces de la naturaleza y a los sonidos producidos electrónicamente sujetándose, todos ellos, al proceso universal de La Simultaneidad.
Antes de decirle en términos musicales, manejos y relaciones, déjeme apuntarle de forma muy sencilla qué, los intervalos son lo único absoluto en la música. La melodía es la depositaria de las ideas sonoras y la esencia de éstas (es una secuencia lineal de sonidos, conjuntos o bloques sonoros de diferente altura, intensidad o timbre) La melodía es el rostro de la música, usted puede identificar al personaje, con solo ver su cara. Las escalas han sido la base de los sistemas musicales de toda organización musical. Hoy se clasifican también en texturas y tejidos sonoros, que son una parte de las herencias de los acordes, que siempre se redujeron a simples colores, sujetos a la Ley de la Simultaneidad. En el siglo XX aparecen los conceptos de la melodía de timbres y hace su irrupción la clasificación de los objetos sonoros o el ruido con la música concreta en Pierre Schaeffer y de Pierre Henry, entre otros.
El concepto de sistema armónico tonal, cambió el del sistema modal, o de escalas antiguas que recuperará Chopin en sus Preludios. Alrededor de toda la música occidental, incluidas las obras de Chopin, se encuentra el binomio que les permitió evolucionar: es el concepto de consonancia y disonancia; la Ley del Ritmo, que no es otra cosa que el principio de dualidad universal; ahí se encuentran las leyes del universo y de la vida.
El sentido descendente en este Estudio, por su alto virtuosismo en la mano izquierda, pareciera enfatizar la caída de Varsovia, la 2ª menor y mayor y sus inversiones, serán protagónicas, al igual que el tritono. El ascenso de los motivos que emanan de ese acorde generador inicial, en la mano derecha, son el espíritu combativo y la lucha, expresados alrededor de una conjunción -interrelación de las partículas de orden superlativo.
No hay inicio en la tónica (tónica= eje de las frecuencias o centro de gravedad al que tradicionalmente confluyen los sonidos de una escala y los acordes o acompañamientos de la Melodía) contrariando los preceptos teóricos que nos hacían ver al tritono, con todas las precauciones posibles. Federico Chopin, inicia justamente, alrededor de este personaje, vetado por los preceptos de casi dieciocho siglos, poniéndolo a la cabeza, con la sensible duplicada, en inversión y sin fundamental, para darle mayor fuerza y expresividad anímica, a esta pequeña estructura de simultaneidad interválica. Se gira sobre el tritono. La sonoridad en bloque, posee una carga emotiva única y ahí radica otro de los aportes magistrales de muchos autores que desde el Barroco, lograron este pathos, que explota en el Romanticismo.
Uno de los antecedentes muy logrados y emotivos dentro de la música vocal, se encuentra en los motivos de las Pasiones de J. S. Bach, que estimulado y apoyándose en los textos y contextos, se deja llevar por la fuerza particular de la animosidad religioso-enunciativa, ahí depositada, como tantos autores barrocos que magistralmente lograron síntesis admirables. La escuela por excelencia es la italiana y por encima de todos, la de la música vocal, particularmente la de la ópera.
La música instrumental se alejó de los preceptos vocales y recogió de las palabras, la translación a los motivos. La música cambió en el siglo XIX con Chopin y con Liszt y se abrió hacia otros derroteros. Otros compositores no influyeron, en todo el ese periodo como estos dos maestros del piano. Scriabin y Debussy harán otro tanto, junto a todo el movimiento universal del Nacionalismo y muchos otros creadores de principios del siglo XX. Insistimos; punto de partida de este Estudio y sus desdoblamientos es el Motivo generador, cuya palpable demostración del Uno, quedará de manifiesto para el resto de muchas de nuestras exposiciones, mostrando varias de sus transformaciones y manejos dentro de la obra, como partículas de unidad y variedad. Formidable es el hecho de la contracción, mirando hacia la esencia de la tesis, de variadas formas. Todo se reduce al Uno y de él emerge el total de la obra.
Este acorde es el Yo, el Uno y así enunciado en este magistral Estudio; es color, simultaneidad, textura y densidad, pues trastoca todos los parámetros tradicionales, abriendo las puertas de la transformación que emerge de la génesis y de las herencias aquí depositadas.
¿Cuándo escucharemos esta obra y ese juego demostrativo de las partículas? Lo haremos en una Conferencia que les anunciaremos por esta vía.
fconunez33@prodigy.net.mx
lunes, 24 de mayo de 2010
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