Por Eréndira Lumbreras
Foto: Nayeli rosas
Con la finalidad de transmitir ideas, sentimientos y emociones a través del cuerpo es que el coreógrafo chileno David Barrón muestra las inquietudes del ser, del yo y del ahora a bailarines estudiantes de primer y segundo año del Colegio Nacional de Danza Contemporánea. Con este taller, que se llevó a cabo en nuestra ciudad las últimas dos semanas, Barrón busca cuestionar lo que uno es en el presente y saber si eso que es, es siempre lo que se quiso ser, así lo explicó en entrevista. “Para mi era importante que las bailarinas expresaran en el baile su individualidad y su experiencia, para que así mostraran a los demás, a través de la comunicación corporal, lo que significa ser danzante”.
David Barrón director, bailarín y coreógrafo ha recibido premios por sus diversos trabajos, uno de ellos, “Alergia”, con la cual obtuvo el premio nacional de composición coreográfica convocado por Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA)- Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) “Miguel Covarrubias”, en 2007, influenciado por distintos tipos de danza, en especial la africana]; actualmente es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte (FONCA-CONACULTA).
Es con la intención de celebrar el Día Internacional de Danza, que el Centro Nacional de Danza Contemporánea trae para el público de Querétaro las coreografías resultado del trabajo con Barrón, del 13 al 17 de abril en el Museo de la Ciudad a las 20:00 horas.
La obra trata de provocar estímulos, sensaciones en el espectador y pretende, comenta Barrón, que el espectador hile y cree su propia historia. Es entonces que la experiencia de las bailarinas ha hecho que la obra muestre a partir de sus visiones y recuerdos el ser y el soy. Para el coreógrafo es importante que el bailarín se identifique con su trabajo individual “la coreografía es parte de un juego, el juego de encontrase, de saberse, de identificarse, de hallar en la expresión corporal la comunicación del arte”, abunda.
“Los elementos se fueron presentando en el trascurso de las prácticas, hay movimientos de pingüinos, palabras entre otros que han fluido y uno de los retos tanto mío como el de las bailarinas es hacer de ello algo coherente” refiere que el hacer corográfico pende mucho de quien lo interpreta y lo representa.
Por otro lado, en el del espectador, Barrón hace referencia a que la danza contemporánea está pasando por un momento en que el ajetreo de la ciudad y el tiempo apresurado han hecho que el público se encuentre presa del letargo, sobre todo en sus ratos libres, y explica que la presencia tanto en la comunidad, como la difusión influyen en el público.
La danza, manifestó, te permite soñar, recordar; te despierta sensaciones que otro tipo de arte no puede hacer; “la danza contemporánea es estar buscando el lenguaje, tanto gestos, formas, movimientos; es investigación; es como una pintura, de repente ves unas rayas que expresan algo, una sensación”.
En cuanto a su proceso creativo, David Barrón afirma que para montar una coreografía, trata de no casarse con una tendencia o corriente, el aprender y desaprender le permite encontrar, crear y liberar su creación artística.
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