martes, 16 de marzo de 2010

Don Sergio Vázquez, el caballero y pianista

Por José Luis Prudencio

La grandeza de un hombre no sólo se mide por el éxito alcanzado en su trabajo, o por sus conquistas económicas y sociales o quizá por su popularidad. La grandeza, principalmente está ligada al espíritu; y decirlo así, puede parecer un lugar común.
No, en el caso de Sergio Vázquez, extraordinario amigo, leal compañero, pianista virtuoso y ejemplar artista. Dueño de una personalidad única, domina un repertorio de más de dos mil canciones perfectamente almacenadas en su memoria; su pianismo de gran gusto y versatilidad nos envuelve en la magia de distintas épocas del siglo XX. Excelente acompañante, sabe matizar con maestría tanto aciertos como caprichos de los cantantes más exigentes. Complaciente y envidiablemente tolerante con las exigencias de un público que puede ser muy cambiante en los rituales de la música popular. Profundamente respetuoso y admirador del trabajo artístico de sus colegas, ha sabido asimilar con inteligencia, pasión y corazón los cambios que la tecnología actual nos obliga a entender y aprovechar.
Sergio Vázquez –oriundo de San Luis Potosí- es un músico que siempre ha logrado vivir con dignidad de su trabajo gracias a su entereza, a su disciplina y a su desmedida entrega. No es casual que haya logrado permanencia y prestigio a lo largo de muchos años.
Con estos atributos cualquier ser humano externaría el perfil inequívoco de la arrogancia; pero él – pianista y caballero- es un fino y entrañable señor. Su elegante figura lo hacen muy respetable. Sergio Vázquez Baconnier es un ser humano muy querido en su familia, admirado y respetado por sus amigos y colegas, un humilde caballero que ha sabido ganarse el corazón del público con su elocuente maestría.
Con estas palabras rendimos tributo al consagrado trabajo de un artista que dejará de deleitarnos con su música en el Jardín Zenea; dejará de tocar y hacer bailar a esa gente que ha convertido una Plaza en un Salón de Baile gracias a la motivación sonora del gran Sergio Vazquez. Nuevos vientos en la administración política del estado consideran necesario un cambio; esperemos que sea para bien, aunque no dudamos que será muy difícil sustituir la grandeza de espíritu de nuestro entrañable Sergio.

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