lunes, 1 de marzo de 2010

El amor y la diversidad

Por Margarita Ladrón de Guevara


Según el Breviario Demográfico 2009 publicado por el Gobierno del Estado de Querétaro y el Consejo Estatal de la Población, el estado conyugal se define demográficamente como “la condición de unión o matrimonio de la población de 12 años o más de acuerdo con las leyes o costumbres del país”. En el estado de Querétaro, los adultos de 25 a 59 años están en un 71.85% casados, seguidos por el 14.56% que están solteros y los que viven en unión libre, que constituyen el 7.14% según encuestas hechas en 2005. De estas cifras, cabe señalar que en 2005, el 18% de los matrimonios acabó en divorcio, con tendencia ascendente y con mayor incidencia entre el primero y quinto año.

Ninguna institución que recaba datos estadísticos sobre la población menciona a las parejas homosexuales; la Comisión Estatal de Derechos Humanos e instituciones como AQUESEX argumentan que no se tiene contabilizado el número de parejas homosexuales que viven en la misma casa porque atenta contra los derechos humanos preguntar acerca de la orientación sexual de un individuo.

A raíz de la aprobación de la Ley de Sociedades de Convivencia en el Distrito Federal en noviembre de 2006, se ha abierto el tema en los medios de comunicación más que nunca en la historia, si bien desde 1993 Dinamarca las uniones entre homosexuales son legales. Cabe señalar que México es el primer país de América latina que abriga legalmente a las parejas del mismo sexo.

En Querétaro no ha habido conflictos mayores ni enfrentamientos entre las diferentes opiniones. El tema, de suyo complejo, se puede reducir en una sencilla idea: dos personas que se aman desean vivir juntas, haya ley que las ampare o no. Y así ha sucedido con muchas parejas homosexuales que viven felices en Querétaro y que su relación está abalada por el compromiso que se hicieron ante sí y ante su familia, con ley y sin ella.

Entrevistados en el marco del día del amor y de la amistad, parejas homosexuales queretanas aceptaron hablar sobre su relación para DIARIO DE QUERETARO alentadas por la idea de que entre más información se difunda en la población mejor, pues la discriminación hacia ellas es producto de la ignorancia.

Ulises, Marcelo, María, Elena, Alejandro, Mateo, Antonio y Fernando, así como el testimonio de Karla y Marcos ejemplifican que se puede vivir feliz en un marco de respeto mutuo, en una sociedad en la que hay cabida para todos.

ULISES 20, MARCELO 19

“Nos conocimos por Internet. Un amigo en común nos agregó en la conversación del Messenger, platicamos, salimos y nos gustamos”, narran al alimón. Empezaron a salir creyendo que cada uno estaba enamorado del amigo que los presentó, pero con el paso de los días y luego de varias citas, se dieron cuenta que no y empezaron a andar. La próxima semana cumplen diez meses. Ambos son estudiantes de la UAQ, aunque en diferentes facultades y en carreras totalmente opuestas: uno en química, otro en psicología; “tenemos un carácter tan diferente que muchos amigos nos preguntan cómo es que hemos durado tanto” dice Marcelo. No planean vivir juntos, por el momento, pues aún son estudiantes y no tendrían cómo mantener una casa “es un gran paso” dice Ulises “implica conocer los defectos que aún no quieres conocer del otro, poner reglas que aún no quieres aceptar y por supuesto lo del dinero” abunda. Ambos ya habían salido del closet antes de conocerse.

Ulises y Marcelo decidieron conocer a las familias mutuas pues la relación entre ellos es seria “al principio a mi mamá le dio risa” cuenta Marcelo “nunca le había presentado una pareja porque no había tenido una relación tan seria como esta”. El caso de Ulises fue diferente, pues ella esperaba que él le diera nietos: es hijo único. El primer paso fue decirle a su mamá acerca de su orientación sexual, a los 18 años, después presentó a Marcelo con su familia. Hoy, la señora estima a su yerno y se preocupa por él, como cualquier suegra.

Para Marcelo fue más fácil salir del closet: “mi mamá un día, después de desayunar, se me quedó viendo y me preguntó ¿eres gay?, pensé en las opciones de respuesta y al final le dije que sí, era más fácil que ella me lo preguntara”, él tenía 17 años. Ninguno de los dos ha tenido problemas con sus familias. “Somos felices juntos, creemos en la fidelidad, porque en una relación adulta y madura no cabe la promiscuidad y lo normal es que, si nos queremos, queramos estar juntos toda la vida”.

Mateo 33, Alejandro 36

Se conocieron cuando ambos estudiaban en la preparatoria San Javier, hace veinte años y se hicieron mejores amigos. Pero un día, cuando ambos ya habían terminado la carrera en la UVM, Mateo se fue a vivir a Cancún y Alejandro se dio cuenta que el dolor que sentía por la ausencia no era nada más de amigos. Decidió tomar terapia que le ayudó a salir del closet, no sin pasar por un proceso largo y difícil, gracias al cual hoy es muy feliz como es y como vive. Es empresario dueño de su propio negocio y vive muy bien.

Habló con su familia y decidió conquistar a Mateo. Pero éste aún no tenía claros sus sentimientos; cuando Alejandro le confesó su amor, abrió un cajón que Mateo había mantenido cerrado en su interior con sus preferencias homosexuales; lo intentaron y fracasaron porque Mateo aún no vivía su proceso de aceptar la homosexualidad y sentía paranoia; dos intentos más y Mateo aún no podía. Tardó varios años en aceptar sus sentimientos y tras terapia psicológica, se asumió, habló con sus papás, se sintió en paz con él mismo y fue en busca de Alejandro. Un año después de noviazgo, Alejandro le pidió comprometerse viviendo juntos; desde hace cuatro años tienen una casa preciosa, cada quien tiene un trabajo que los satisface profesionalmente y comparten los gastos del hogar como cualquier pareja joven. Las familias se conocen mutuamente y todos viven en un ambiente de respeto.

Antonio 33, Fernando 37

Cumplieron trece años en noviembre y hace dos años viven juntos. Se conocieron en Querétaro, un día se vieron en el andador Libertad y se gustaron. Ambos tenían una tienda en la misma calle así que pudieron hablarse, salieron durante tres meses hasta que la relación se formalizó y se hicieron novios; casi de inmediato conocieron a las familias mutuas. Toño ya había salido del closet hacía cinco años y había tenido una pareja antes con la cual duró dos años. Pero Fernando, aunque había tenido varias parejas, no había hablado con su mamá hasta que conoció a Toño “mi mamá lo tomó tranquilamente y desde ese momento siempre ha tenido un brillo en sus ojos porque sabe que estoy bien y feliz con mi pareja” cuenta él, quien es el único varón de una familia con dos hijas “la decisión de cómo anunciarle a tus papás se toma después de darle muchas vueltas y mi manera de hablar el tema con mi mamá fue preguntándole si ella sabía por qué no tenía novia, en su mirada hubo miedo pero le dije que soy homosexual” él afirma que le costó trabajo definir su orientación sexual porque durante la adolescencia le gustaban hombres y mujeres, pero después de la plática con su mamá ya había enfrentado la realidad “y le conté quién era mi pareja, pues ya se conocían; ella sabía que Toño es una persona decente así que lo aceptó”.

Toño y Fernando afirman que el secreto para durar tantos años juntos es la confianza y la comunicación “en todas las parejas debe haber confianza y comunicación; somos muy buenos cuates y nos decimos todo, lo que nos gusta y lo que no” asegura Toño; además, dice Fernando “debemos admirar al otro, sea cual sea la actividad, por eso la ecuación es admiración, respeto y confianza”.

María y Elena, 49

Miembro de una reconocida familia de abogados queretanos, María tiene actualmente 49 años y después de mucho buscarlo, ha encontrado el amor en Elena, con quien comparte un hogar desde hace dos años. María es abogada y Elena cosmetóloga.

Cuando María tenía 20 años, conoció a quien fuera su primer amor. Enfrentó a su familia y a la gente cercana a ella y recibió rechazo; su papá había fallecido hace años, por lo que a excepción de su madre, todos satanizaron su conducta “yo simplemente fui congruente con los valores de honestidad que me dieron mis padres; las consecuencias fueron muy dolorosas pero triunfó el amor de madre y me aceptaron; tengo derecho de vivir y ser feliz, la persona que yo había escogido era de bien así que los propios argumentos con los que me educaron mis padres fueron los que yo esgrimí en mi defensa: la honestidad y la igualdad de derechos”. María reconoce que fue doloroso para su mamá sobre todo el encarar a la familia.

La relación solo duró tres años y después de otro fracaso, hoy María ve en Elena a la persona con quien quiere pasar el resto de su vida. “Yo solo le pido a Dios que me de oportunidad de disfrutar del amor que vivo ahora, porque a estas alturas de mi vida, empezar una relación después de todo lo que sufrí, pido que por favor tenga tiempo de hacer feliz a Elena”, dice con emoción.

LOS PAPAS, LOS HIJOS, LOS SOBRINOS

Antonio tiene dos sobrinos, uno de 4 y otro de 8. “A lo s niños no hay que darles la información que no te piden, ellos solitos te irán preguntando a medida que tengan dudas, por eso en el caso de mis sobrinos todo ha sido muy natural. Cuando llegan a la casa lo primero que preguntan es ¿dónde está Fernando? Ellos saben que él vive conmigo y a medida que vayan preguntando yo les contestaré”.

Fernando tiene dos sobrinos más grandes que saben de su condición y tampoco han tenido conflictos. “Uno tiene 13 y la otra 17, y aunque yo los veo poco porque viven en el extranjero, mi hermana me cuenta que mi sobrina está muy orgullosa de mi porque soy trabajador y me tiene como un modelo a seguir para su vida, por supuesto para mi es un gran compromiso”. Para Fernando, el hecho de que vivan en el extranjero no implica que tengan una postura más abierta hacia el homosexualismo, pues la educación en casa es lo que cuenta “seguramente el vivir en una ciudad que tiene una comunidad gay-lésbica muy grande, como en la que ellos viven, reafirmó su apoyo a la diversidad pero no lo motivó”.

¿Cómo piensan que van a reaccionar los niños cuando sepan que su tío Toño es homosexual y vive con su pareja?

“Los niños toman las cosas como las toman los padres, en este caso, nos llevamos muy bien con mi hermano y su esposa, así que cuando llegue el momento de hablar con los niños esa información será una más dentro del cúmulo de información que un niño debe procesar en su vida. Ellos tienen información y educación en su casa”.

Karla tiene 16 años, llegó a vivir a Querétaro proveniente de Celaya, estudia en una preparatoria de monjas y desde hace 7 años, sabe que su mamá tiene una pareja femenina. Vivió con sus abuelos hasta que tuvo 9 años pues su mamá, soltera, no había terminado la carrera para poder mantener a su bebé, producto de una relación fugaz. La mamá asumió su sexualidad pocos meses después de que Karla naciera y decidió que si era buena madre, tendría derecho a ser feliz. Karla dice “al principio, cuando mi mamá me dijo que es lesbiana, fue difícil porque se me borró toda esperanza de tener un papá, pero esa tristeza duró muy poco porque conocí a la pareja de mi mamá y ella suplió la mitad que me faltaba de la relación que tengo con mi mamá”.

Karla reconoce que habla del tema sólo con sus amigos muy cercanos, pues notó cómo muchas amistades de su mamá se alejaron de ella cuando vivió sola con su hija y tuvo una pareja formal. “Creo que hay mucha ignorancia, sobre todo en las personas mayores porque entre mis amigos el tema no es si eres homosexual o no, sino qué tan buena persona eres… y yo creo que a mi mamá hay que darle un premio por su honestidad” y finaliza “yo acepto a mi mamá como es, me dio una infancia muy feliz y ella es una persona decente, la verdad es que a nadie debería importarle cómo viva ella, sólo a mi y como su hija, me da gusto que esté feliz con su pareja estable”.
Marcos tiene 28 años y fue criado por su mamá y una tía pues su papá confesó su sexualidad a la familia y ésta alejó al bebé. Cuando Marcos tuvo 18 años quiso conocerlo, la relación se estrechó cuando Marco tuvo a su primer hijo.

El señor murió hace dos años de cáncer, pero a Marcos le alegra que su hijo conociera a su abuelo “yo siempre pongo un ejemplo que podría ofender a muchos pero es mi manera de explicarlo” relata Marco “cuando un perrito y un gatito se crían juntos, aprenden a quererse y respetarse, cuando crecen son amigos y no se pelean. Si el gatito sale a la calle y es atacado por un perro que no está acostumbrado a los gatos, obviamente el gato sacará las uñas para defenderse o se alejará; lo mismo pasa con los homosexuales: a mi me alejaron de mi padre y me hablaron mal de él en mi casa, pero mi hijo hoy sabe que su abuelo era una persona llena de amor para él” finaliza.

Uno de los puntos dolorosos para los padres, según el testimonio de nuestros entrevistados, es romper las expectativas sobre los nietos. En el caso de Alejandro, su papá le dijo “esa expectativa te la creaste tu, porque mi expectativa es que seas feliz”. Todos coinciden en que México no está preparado para aprobar una ley que les permita adoptar, sobre todo porque el niño podría ser víctima de burlas, rechazo y discriminación, independientemente de que ellos deseen tener hijos o no.

LA LEY

Dentro de la comunidad homosexual las opiniones en torno a la Ley de Sociedades de Convivencia están divididas, así lo reflejan los puntos de vista vertidos por los entrevistados, quienes a pesar de ser pareja, tienen posturas contrarias. Sin embargo, todos coinciden en que se necesita educación e información.

“Soy optimista”, dice Ulises, “yo y los que vienen detrás de mi vamos a tener la oportunidad de vivir como queremos, libre y de acuerdo a nuestros deseos. Y no como muchos han tenido que hacer: vivir como heterosexuales e infelices toda su vida”.
“Más que nuevas leyes se necesita educación” sostiene Marcelo. “Mi manera de aportar un cambio es dar la cara y decir: aquí estoy y tengo novio; no creo que hacer marchas, salir bailando y vestido de mujer sea la forma para cambiar una sociedad, eso contribuye al desconocimiento”. Para ambos, es muy importante que la gente pregunte, que resuelvan sus dudas y que se atrevan a preguntar. “La homosexualidad se construye a base de mitos: que somos degenerados, que queremos ser mujeres, pero lo importante es que la gente se acerque a preguntar, yo he derribado varios mitos empezando con mi mamá, que ha resuelto muchas dudas al respecto, preguntándome… si mi mamá se atrevió, por qué los demás no: hay que perder el temor de conocer lo que está pasando”.

“Es necesario en ciertos aspectos legales, pero en cuanto a lo emocional no lo es. Es necesario para asegurarlo o para heredarlo, pero lo que opine la sociedad no me afecta” dice Antonio; Fernando opina lo contrario “para mí es importante porque significa que sí cuento como individuo en una sociedad en donde yo puedo desenvolverme” y añade “los gobernantes siempre han manejado que Querétaro va hacia la modernidad de pensamiento en la que podemos vivir todos, ¿por qué no tener también leyes comprometidas con toda su sociedad?”. Ante la falta de una ley que los proteja como pareja, ya sea para seguridad social o cuestiones de herencia, Fernando acepta “nuestro compromiso ya está legalizado ante mi y ante él, gracias a eso hemos durado tanto”.

“Nunca me ha importado lo que piense la gente” dice Alejandro “pero sí hay cosas importantes que no podemos tener por que no hay una ley que nos ampare, por ejemplo, no podemos sacar un crédito y juntar nuestros sueldos o darle seguro porque legalmente Mateo no es nada mío”. Pero respecto a la Ley de Sociedades de Convivencia aprobada en el Distrito Federal, los dos consideran que es una argucia política que solo busca ganar votos “México no está preparado y es el colmo que los políticos usen como bandera esta Ley y no es real, solo la usan para ganar votos; va mucho más allá: es un asunto de cultura, de educación”.

Mateo es más optimista “creo que de eso a nada, es mejor que se hable del tema porque es una semillita que puede provocar poco a poco cambios; pero sí aclaro que en mi opinión, la única ciudad mexicana en la cual se podría dar una ley así en el Distrito Federal porque Querétaro no está preparado aún”. Y, al igual que Fernando y Antonio, para ellos dos su relación es igual de válida ante su familia como la de sus hermanas casadas.

A María, por su parte, le encantaría casarse. “El logro de la ley es que hay personas que sí están hablando por todos los que no lo hacemos. La gente teme que al votar por el respeto de los demás, sea señalada como partidario y se vuelva vulnerable a los ataques como lo somos nosotros. Por fortuna la mayoría de nuestro país está conformada por jóvenes que tienen el poder de cambiar. Para mi, es un logro tan grande comparado con la llegada del hombre a la luna. Cada vez hay más gente valiente que asume su condición, por lo que yo creo que hay que esperar y confiar en la juventud” sostiene.

HONESTIDAD

La decisión crucial en la vida de todos ellos ha sido cuando asumieron vivir de acuerdo a su orientación sexual. Afortunados todos al contar con el apoyo de su familia, reconocen que la sociedad ha avanzado pero aún hay mucha ignorancia y señalamiento. Karla y Marcos vieron cómo sus padres sufrieron por ser homosexuales.
Tanto Alejandro, Mateo, Antonio, Fernando, Ulises y Marcelo coinciden en que desgraciadamente, las vías que parte de la comunidad gay toman no son las adecuadas, como el caso de los desfiles en los que van homosexuales vestidos de mujer y con formas exageradas, lo cual, dicen, contribuye a la desinformación y confusión sobre la comunidad lésbico-gay, transexual, bisexual y transgenero.

Para María, es más difícil ser aceptada en la sociedad en su condición de mujer homosexual. Pero ha sabido apechugar la situación “creo que he tenido más coraje y más agallas, aunque sí me costó muchos años de maledicencia, rechazo y que cuestionaran mis capacidades” y reconoce con tristeza “he sido víctima de mi propia honestidad y de la decisión de vida que tomé”.

“La gente no conoce del tema, les da miedo saber y su concepto acerca de la homosexualidad es irreal” considera Alejandro “la solución no es que se pelee el PRD con el PAN, sino que se informe a la sociedad” y agrega “habemos profesionistas responsables que hacemos nuestra vida, somos hijos de un matrimonio sólido, tenemos hermanos, sobrinos y pagamos nuestros impuestos: no hay problema, el problema es la falta de educación e información del tema”.

Mateo afirma “me parece muy importante que donde quiera que estamos nos presentamos como somos, con honestidad no hacemos mal a nadie, creemos que esa es una buena forma de participar en los cambios”.

“Somos afortunados” dice Toño “porque nuestras familias nos aceptan y no hemos tenido una vida violenta o agresiva” y agrega “como resultado somos buenos hijos, somos transparentes y en nuestra casa nunca hubo agresiones. Nos hemos desenvuelto en la sociedad de una forma muy abierta y respetuosa hacia todas las personas, porque la sociedad se enfoca en la parte sexual pero eso no es el todo: está la familia, el trabajo, tus amigos, la casa en la que vives, etc. y gracias a que nosotros nos movemos con respeto es que no tenemos resentimientos”.

“Yo he cambiado perspectivas y he derribado mitos”, dice Ulises. Marcelo confronta a los homosexuales que no han salido del closet: “quieres que cambie la sociedad, quieres que se cambien las leyes, pero ¿tu qué estás haciendo? Podemos ser agentes de cambio nosotros, pero si la comunidad gay no camina por el rumbo correcto y continúan desfilando vestidos de novias gritando su promiscuidad, no se derribarán mitos nunca”.

Todos ellos disfrutarán del Día del amor y la amistad con su familia, en la ciudad que aman: Querétaro.

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