lunes, 24 de mayo de 2010

El poblamiento de Querétaro bajo el gobierno otomí

Presenta Lourdes Somohano nuevas investigaciones sobre los primeros años después de la conquista de Tlachco

“Los otomís fueron los grandes perdedores en la Guerra de Independencia” Lourdes Somohano

Por Margarita Ladrón de Guevara


El territorio de Tlachco, que hoy se llama Querétaro, estuvo poblado por sociedades agrícolas desde el año 500 a.C. Fue luego de la caída de Tula que pobladores chichimecas llegaron a esta región, lo que originó una multiplicidad étnica entre tarascos, otomís y chichimecas que comerciaban entre sí algodón, maíz y animales. Este era el ambiente que se vivía cuando los primeros grupos de españoles llegaron a la zona, después de 1521. Una vez fundado el Pueblo de Indios de Querétaro por los otomís comandados por Conni, se creó el Cabildo Indígena y con ello, la vida comunitaria al lado de la suerte de la familia Tapia; sin haber más herederos Tapia, se instaló la Alcaldía Mayor, con un alcalde español que presidía la administración local además del cabildo indígena, a partir de 1578. Todo esto es descrito y documentado detalladamente en el libro El poblamiento de Querétaro bajo el gobierno otomí. Siglo XVI, de la investigadora Lourdes Somohano Martínez, el cual forma parte de su tesis doctoral y será presentado el próximo jueves 27 a las 19 horas en el Aula Magna de la Faculta de Filosofía de la UAQ.

LOS OTOMÍS Y LA HISTORIA DE QUERETARO

El libro empieza destacando que esta zona no estaba despoblada antes de la llegada de los españoles, al contrario, además de las zonas arqueológicas de El Cerrito en el hoy municipio de Corregidora, El Rosario o el Cerro de la Cruz, ambos en el municipio de San Juan del Río, existían grupos nómadas. “Los arqueólogos han encontrado cerámica tipo Azteca IV, lo cual necesariamente nos dice que los otomís debieron tener relación previa con la Triple Alianza” precisa Lourdes Somohano en entrevista. La Triple Alianza se refiere a la última confederación de estados indígenas del valle de México integrada por Tenochtitlán, Texcoco y Tlacopan, desde 1430. “Antes de que llagaran los españoles a la región de Tlacho/Querétaro había diferentes grupos de chichimecas, en algún momento debió haber una conquista por parte de los otomís que venían a su vez capitaneados por la Triple Alianza, es decir, los aztecas, porque ese es el sistema que se impone”. Estos otomís dominaban el valle de Querétaro y pertenecían a la provincia de Xilotepec que tributaba a Tenochtitlán.
En la introducción de su libro, Lourdes Somohano explica que un grupo de indígenas otomís salió de Xilotepec al enterarse de la caída de Tenochtitlán, sucedida el 13 de agosto de 1521. Dichos otomís se refugiaron fuera de los límites del Imperio Tenochca, en una zona conocida como “la chichimeca”, es decir, zona de pobladores indómitos. Los otomís se alojaron con algunos chichimecas en las cuevas de una cañada aledaña a la actual ciudad de Querétaro. Cuando se iniciaron las incursiones de los españoles en esta área, el indio otomí Conni, líder del grupo, se alió a ellos y juntos, otomís y españoles, eligieron un lugar para fundar el pueblo de Querétaro. Al expandir sus conquistas, los españoles también utilizaron a los caciques indígenas y sus huestes para ampliar el territorio y someter a grupos chichimecas rebeldes, como recompensa los caciques otomís recibieron posiciones políticas y económicas importantes. Por ejemplo, Conni o Fernando de Tapia adquirió el control del pueblo de Querétaro y de sus habitantes.
Lo anterior está documentado; por eso hay que enfatizar que es hasta el siglo XVII que aparece el mito fundacional que afirma que fue el apóstol Santiago quien cedió esta tierra a los españoles, comandados por Nicolás de San Luís Montañés en la batalla del 25 de julio de 1531. Somohano afirma “en los documentos que he encontrado, Nicolás aparece hasta 1602; él hace las congregaciones de San Roque, La Cañada y San Sebastián”. A través del reparto de tierras es que Nicolás de San Luís tuvo poder “cuando reparten la tierra, había pedazos para la comunidad y pedazos para sembrar; en el documento que narra la leyenda de la aparición de Santiago, dice que Nicolás de San Luis Montañés pide se respeten sus tierras, entonces concluyo que lo que buscaba era la defensa de sus tierras para sus descendientes al inventar el mito fundacional”. Este documento describe aquella batalla incruenta y hoy se encuentra en varios lugares, pues ha sido copiado por muchos otros pueblos, como Acámbaro, que comparten la leyenda. El único encomendero que sí está documentado es Hernán Pérez Bocanegra, quien gracias a un pleito por los territorios de Tlacho entablado con Nuño de Guzmán, se definió que esta zona perteneciera a la Nueva España, y no a la Nueva Galicia. Estos documentos constituyen los más antiguos que se tienen registrados sobre la zona queretana en la época de la conquista.

EL TRÁNSITO ENTRE PREHISPÁNICO Y ESPAÑOL

Regresando a los primeros años de conquista, la zona se pobló, según afirma Somohano, en dos etapas. Hubo un primer grupo de otomís que llegó y se asentó antes de la caída de Tenochtitlán; después vino otro, en el que venía Conni cuando hubo el cambio de gobierno en Xilotepec, estos grupos son los que se apropiaron del espacio y desplazaron a los chichimecas que ya vivían aquí, quienes a su vez se fueron a Apapátaro.
El libro busca describir el tránsito que sufrieron los pobladores de Querétaro entre lo prehispánico y lo colonial, y cómo el asentamiento se adaptó al sistema español a través de nombres españoles como Cabildo, Pueblo de Indios, República de Indios, así como la organización “me interesa mostrar cómo los otomís vivieron este tránsito y cómo se organizaron en particular con su cabildo indígena, aunque seguían lineamientos españoles que dictaba el virrey”. Se fundaron conventos, mercados, mesones, etc. en los cuales los indios tenían poder de decisión. “Conni influyó enormemente para que los otomís que ya poblaban la zona le obedecieran por el hecho de ser indio. Una vez fundado Querétaro, la estructura que se montó a raíz de la denominación de Pueblos de Indios continuó en toda la época virreinal y se perdió por completo al eliminarse la Alcaldía Mayor con las Reformas Borbónicas y después con las leyes emanadas de la Guerra de Independencia.
Durante el virreinato “los españoles respetaban a los otomís porque los consideraban una cultura sólida y esto benefició el mestizaje” abunda Somohano. Por ejemplo, en el censo de 1791 se describe cómo los otomís de dividen en dos grupos: por un lado los indios tributarios que son endogámicos, y por otro los caciques, quienes sí estaban dispuestos a aculturarse. Los primeros son los maceguales, nómadas no dispuestos a mezclarse ni casarse con gente que no sea de su mismo grupo; los segundos son los nobles, que sí estaban dispuestos a aculturarse y al mestizaje, con preferencia hacia el blanco: más del 75% de los caciques tienden a casarse con un grupo distinto pero blanco, y los indios tributarios se casan en un 95% con su propio grupo. “Los maceguales continúan con esa tradición y son los que han logrado llegar a la actualidad; los otros somos nosotros: mestizos” explica Somohano.
Para Somohano, la pobreza a la que se ha orillado a los otomís tiene que ver con varios factores. El principal de ellos es el sistema de valores que tiene este grupo étnico, muy diferente al nuestro que se basa en la acumulación de riqueza; otro motivo importante se remonta hasta los primeros días de la Independencia y las leyes promulgadas en el México independiente, que eliminaba todos los gobiernos de indios que hubo durante el virreinato “Los grupos endogámicos no son capitalistas, y sus tradiciones y valores tienen que ver con las fiestas comunitarias y lo que aportan a su pueblo, nosotros queremos que sean como nosotros, no aceptamos sus diferencias y que son otro grupo cultural” añade Somohano.
Actualmente Querétaro está poblado por dos grupos de otomís: los que viven en el semidesierto y los que viven en la región de los valles, en particular en Amealco. Su origen también tiene que ver con las migraciones previas a la conquista y por eso son dos grupos diferentes, según sostiene Somohano.
El libro de divide en seis capítulos que describen este origen y desarrollo urbano entre los prehispánico y colonial que definió a Querétaro en sus primeros años de vida, en particular de 1531 a 1578.

DESPUES DE LA GUERRA DE INDEPENDENCIA

“No digo que mi libro sea la verdad, es una propuesta hecha a partir de testimonios en los que se construye un discurso histórico” admite la investigadora. Para ella, es importante aprender que hay diferentes hipótesis y que pueden coexistir.
“Me gusta observar las fases en tránsito, la época virreinal, de 1521 a 1821 tiene dos bisagras en tránsito: la Conquista y la Guerra de Independencia” agrega “y hay que aprender a observar cómo un grupo transita hacia otra estructura”. La principal diferencia entre una y otra, sin embargo, es que en la Conquista se eliminó por completo el sistema económico, social, político y religioso que dominaban y con la consumación de la Independencia se mantuvieron en gran parte, si bien de virreinato se pasó a república, los sistemas religiosos y sociales. “Actualmente, en 2010, también estamos en un periodo de tránsito” advierte “es global y nosotros, que lo vivimos, no lo alcanzamos a ver: no sabemos quiénes van a ser los héroes y los villanos de esta época” cuando sea revisada en el futuro, como lo fue Miguel Hidalgo que en su época fue visto como un traidor.
“Los otomís y todos los indígenas entraron fuertísimo a la guerra de 1810 y se mantuvieron luchando los once años” expone “pero fueron los que más perdieron con la Independencia; los criollos sólo querían un cambio político y no querían invitarlos a la lucha pero cuando fue descubierto el movimiento insurgente, Hidalgo se vio obligado a invitar a quien fuera. A su vez, el ejército realista tampoco los invita porque no confía en ellos pero para poderlos controlar tuvieron que llamarlos”. Cuando se levantaron Tequisquiapan y Tolimán su ejército era mayoritariamente indígena. Una vez consumada la Independencia, la ley dictó que sólo había un gobierno, no como antes que había un cabildo indígena y un alcalde. Ahora ya había sólo un gobierno constitucional, se les desplazó de sus tierras y la constitución les otorgaba la calidad de mexicano, sin derechos diferentes a los mestizos. Por ejemplo, antes de las Reformas borbónicas se les perdonaban algunas cosas relacionadas con su cultura y religión. “Ellos son los grandes perdedores de la independencia, los mestizos nos aprovechamos de la idea liberal donde los indígenas deben hacerse como nosotros” que se civilicen “desde entonces nunca se ha hecho la misma inversión en el desarrollo de los indígenas como sí con los mestizos… No hay indígenas en las universidades –y si los hay, no dicen por miedo a la discriminación-, no se invierte la misma cantidad en hospitales en zonas indígenas que en ciudades mestizas” reclama Lourdes.
A doscientos años de este cambio y a cien años de la Revolución, la situación de los grupos endogámicos sigue igual “con el movimiento zapatista –encabezado por el subcomandante Marcos en 1994- los indígenas buscaban volver al sistema virreinal” ejemplifica la doctora en historia “debemos respetarlos o aprender a respetarlos y a aceptar que tienen un desarrollo diferente, ellos aquí van a seguir y nosotros también”, finaliza.

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