“Únicamente la verdad, la autentica historia de Camelia la Tejana”
Por Mario Arturo Ramos
El pasado once de marzo en el Teatro Julio Castillo, ubicado en el Centro Cultural del Bosque, en la inauguración de la 26a edición del Festival del Centro de la ciudad de México, se presentó una ópera-reportaje-corrido ”Únicamente la verdad, la autentica historia de Camelia la Tejana” que pertenece a la compositora Gabriela Ortiz. El personaje principal del corrido “Traición y contrabando” o Contrabando y traición de Ángel González, brincó con agilidad del canto y el baile a una expresión multimedia novedosa. Parecía un extraño escenario para las intensiones de sus autonombrados censores que condenan al género músico-literario a la hoguera, a las celdas o ya con verdadera caridad: al silencio. Los mismos que le han puesto el apodo de “narco-corrido” quienes juran- dictaminan que “al arte se le juzga con reglas judiciales que no conocen la estética; con actas de juzgado que lo acusen de nocivo por ser autentico y que se sancione a quien los difunda o trasmita con una penalidad de hasta tres años de prisión“. La propuesta nace de acuerdo a la iniciativa presentada en el Congreso de la Unión el jueves 20-01-2010, por el diputado Oscar Martin Arce que como representante de la “sana conciencia” argumentó:” Los narcocorridos y las narcopeliculas se toman por la sociedad como simpáticas, agradables intrascendentes e inofensivas, cuando son literalmente todo lo contrario.” 1.-, opinion compartida por los mismos que un jueves de marzo con voz profunda cantaron: huy, huy, huy, llegó la narcópera
Camelia la Tejana y Emilio Varela escaparon del realismo mágico- musical para situarse en el centro de un guión, conformado por citas textuales que son muestras desnuda de la cultura fronteriza. El guion literario pertenece a Rubén Ortiz. Cuauhtémoc Medina reseñó el trabajo del autor: “…el libreto de Rubén Ortiz es un ejemplo de realismo híper-barroco, donde la noción misma de la “realidad” aparece como un poliedro transcultural expresado en la asombrosa proliferación de cadáveres, de” verdades” y estrellato”; Xavier Quirarte sobre el tema escribió:” Es de agradecerse chovinismos aparte, que el Festival de México haya dado paso al estreno de Únicamente la verdad. La autentica historia de Camelia la Tejana, obra de una reconocida compositora mexicana, para inaugurar las actividades de su vigésima sexta edición”. En su estreno, la escenografía de Gloria Carrasco la dotó de una buena dosis de sus logros escénicos; la dirección de Mario Espinoza llevó el ritmo de la obra a buen puerto; la dirección musical de José Areán permitió el lucimiento de la orquestación y los temas musicales de la autoría de Gloria Ortiz que se desplazan en el universo de la canción mexicana al conjuro de lo “norteño”, el pop, la música de salas de concierto, logrando una historia “cancioneril” que podría llevar el titulo de: primera comedia musical-corrido del tercer milenio. El reparto de cantores(as) y bailarinas(es) fueron piezas notables del éxito conseguido.
Las crónicas sobre las tres funciones realizadas el 11-14-y 16 de marzo, mostraron la otra cara del corrido, la que no tiene que ver con la prohibición o la manipulación que se le hace objeto y que se refiere a su valor artístico y cultural, autentificado por la masa popular que lo convierte en vaso comunicante esencial de la música nuestra; en el género con mayor capacidad narrativa para unir a la imaginación con la realidad. Al termino de la función enfile los pasos rumbo a la estación del Metro Auditorio. El viento fresco parecía bailar entre los arboles del Bosque de Chapultepec y transportar a mi mente algunas reflexiones en función de la obra y de la polémica ancestral sobre el corrido mexicano: prohibición/ represión vs difusión/ arraigo, que en el tiempo pasa y siempre es actual, circunstancia histórica-estética donde me ha tocado ser invitado
¿”Contrabando y traición” es un narco-corrido? me volví a preguntar y mi respuesta volvió a ser ¡no!; las razones son tan obvias que hasta el “hilo negro” parece misterio. El Diccionario de la Real Academia Española- define la palabra narco; “significa drogas” y es común para denominar a un narcotraficante, termino que el diccionario clarifica:” que trafica con estupefacientes”. A los 60 años: no conozco corridos que vendan estupefacientes; otros argumentos simples son:, al “Caballo Blanco” o al “Siete leguas” los llamaríamos caballo-corrido o el de “Juan Charrasqueado “seria un Juan-corrido, por ejercicio mental recordé una pequeña lista: “Heraclio Bernal” pertenecería a los Heraclio-corrido o al de los bandoleros- corrido, y la “Adelita”, “La Valentina” estarían clasificadas entre los de las mujeres-corridos o personajes-corridos-; otra posibilidad para seguirle el rollo al legislador, Oscar Martin encendió mi humor, proponerle que el corrido por excelencia revolucionario “La cucaracha” que tal si prohíbe su difusión, y logra una ley para que nadie la cante, ni ejecute, para que se les olvide: por ser una cucaracha/corrido. Son estos razonamientos los que me llevan a asegurar que existen corridos de caballos, de batallas, de tragedias, geográficos, de bandoleros etc. simplificando hay corridos de (supuestos) narcos, no importa que los que niegan su valor y permanencia lo llamen “narcocorridos”
Entre finales del siglo XVIII y 1821 surge el género músico literario en tierras mexicanas, y es conocido que desde sus primeras melodías y textos fue motivo de descalificaciones, por su condición narrativa que lo llevó a chocar con las voces que no querían que se cantaran: las tragedia, las batallas, los caballos de currículos y carreras mitológicas, las consignas, los bandoleros(as), los descarrilamientos, etc., todo el catalogo de hechos y personajes antisociales de los cuales no hay que informar y a los que les canta el corrido. El corrido cuenta y canta con su característica de informador de realidades y fantasías, esa es su función y eso no siempre les gusta a los que prefieren el silencio a la verdad. José Wolffer, director del festival opinó:” Si bien la ópera tiene referencia a la violencia que desencadena el trafico de drogas en la frontera norte; la tarea principal de la obra no es esa, sino la de indagar con desenfado la forma en que se construyen los mitos. En este caso el mito de la protagonista”.
La larga fila para abordar el autobús que corre por Reforma rumbo a la Villa avanzaba lentamente, la espera tediosa era amenizada por un corrido que escapaba del aparato reproductor que lo difundía sin temor entre los pasajeros que esperaban su turno; el bullicio de los últimos días del invierno se mezclaba con la voz pastosa de un cantante grupero que sin recato alguno entonaba: “Salieron de San Isidro/ procedentes de Tijuana…” A unos cuantos metros dos jóvenes comentaban la “Únicamente la verdad, la autentica historia de Camelia la Tejana” como una obra cercana al interés mayoritario, perfecta para celebrar con corridos la celebraciones del Bicentenario.
lunes, 12 de abril de 2010
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